Licencia Creative Commons
Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ARTURO REYES CONTRA LOS MALOS TRATOS


Hoy es un día triste pues una mujer ha sido víctima de la violencia machista en nuestra ciudad, Málaga. Susana Galeote era su nombre y esta noche su hija se quedará esperándola…  El blog se encuentra de luto como muestra de rechazo ante estos actos.

 Creo que esta poesía de mi bisabuelo Arturo Reyes expresa muy bien los sentimientos que emanan en el interior de los maltratadores….

Va por ella…

CELOS

Celos tengo de todo, vida mía:
del negro rizo que en tu frente ondea,
de la luz que en tus ojos centellea,
como en los cielos el fulgor del día.

De la vaga sonrisa de alegría
que entre tus labios de carmín serpea,
de la aurora esplendente que la idea
enciende en tu abrasada fantasía.

Del aire que embalsamas con tu aliento,
del oculto y lascivo pensamiento
que la fiebre en tus venas agiganta,

y hasta celos tendré de mi acerado
magnífico puñal, cuando clavado
lo mire hasta su cruz en tu garganta.

                     (Desde el Surco, 1896)

lunes, 14 de febrero de 2011

FIEBRES. POESÍA DE AMOR - ARTURO REYES-.



Hace ya algunos días que no escribo en el blog y no es que lo haya olvidado, la causa es que estoy realizando una búsqueda bibliográfica sobre varios alumnos y alumnas de la Academia de Declamación, que llegaron a ser artistas realmente famosos, y esto lleva su tiempo...

A la actriz Rosario Pino la conocemos todos aunque sólo sea de oídas pero hay otros artistas como Anita Adamuz, Lolita Torres o Pepe Santiago, que os preguntareis quienes son, pues bien, fueron artistas de primera fila que triunfaron en nuestro país y en tierras latinoamericanas y que llevaron el nombre de Málaga a lo más alto. Hoy son  desconocidos para la inmensa mayoría. No puedo acabar de hablar de la Academia y no realizar alguna referencia a sus memorias. Olvidarme de ellos sería una tremenda injusticia. Por lo que me propongo realizarles un pequeño y humilde homenaje... y en los próximos días escribiré sobre ellos. Os prometo que valdrá la pena conocerlos…

Bueno, hoy quiero hacer un inciso y hacer un homenaje a todas aquellas personas que estén enamoradas, porque el verdadero amor es el mejor amante y compañero que uno puede tener en la vida…

Y es por ello que hoy voy a publicar una poesía de mi bisabuelo Arturo donde la pasión se enciende hasta hacernos soñar.

Espero que os guste…


FIEBRES.

Déjame acariciar tus negros rizos,
tu pensadora frente,
de tu cuerpo gentil los mil hechizos,
de tu seno de mármol esplendente
la curva que me incita y me provoca;
deja a mi boca acariciar tu boca
-broche fragante de marfil y grana-
y que ciña mis brazos a tu cuello
y que beba el placer en el destello
de tus lánguidos ojos de africana.
¿Qué el mundo te lo impide? Frases huecas
que el amor en sus giros arrebata,
como la tempestad las hojas secas.

.    .     .     .    .    .     .     .     .     .      .

¿Qué el amor es hirviente catarata
que si en la sangre su raudal desata,
el más limpio cristal llena de cieno?
¿qué el amor que te brindo es un veneno
que hechiza, que enloquece y luego mata?

Tal vez tengas razón, ¡pero, que importa!
delirar es vivir, la vida es corta
y es su eterno aliado el sufrimiento;
bebamos el placer como el beodo
bebe ansioso el licor que le embrutece…
¡el vino y el amor lo alegran todo!
al amar y al beber se desvanece
el más negro pesar, como la bruma
a los rayos del sol cuando amanece;
bebamos pues el néctar delicioso
que logra hacer al infeliz dichoso
y al dichoso convierte en un idiota;
bebamos pues, hasta acabar la vida,
hasta que al cabo, por la muerte herida,
salte la fibra del deleite rota.

.     .      .       .       .        .        .        .       .


¿Que no puedes  ceder después de oírme
¿qué no quieres tener que maldecirme
más tarde, por tu honor y mi desvío?

.     .      .      .      .       .      .        .        .       .

Harás bien al hacer lo que meditas,
y lo debes hacer; así me evitas,
tras un nuevo placer, un  nuevo hastío.

(Desde el Surco, 1896)

Arturo Reyes.


Continuará…

En esta foto aparecen mis abuelos, en actitud cariñosa. Esto es un homenaje a ellos en "el día de los enamorados".




jueves, 10 de febrero de 2011

ANITA DELGADO, ALUMNA DE LA ESCUELA DE DECLAMACIÓN Y MAHARANÍ DE KAPURTALA




Hoy quiero  recordaros a una alumna de la Academia que llegó a ser soberana de un estado de la India. Para ello vamos a contar como siempre con la colaboración de D. Miguel Ruiz Borrego y su libro sobre la Academia…

Esta alumna no estuvo mucho tiempo en la Academia ni tampoco llegó a ser una figura del teatro español, pero el destino le deparó una vida que ella no podía ni imaginar.

“Nos estamos refiriendo a Anita Delgado Briones que nació en Málaga el día 5 de febrero de 1890 y era la segunda hija del matrimonio formado por D. Ángel Delgado y Dª Candelaria Briones. Sus padres pertenecían a la clase media y poseían un café que estaba situado en la malagueña Plaza del Siglo. El establecimiento se llamaba “Café de la Castaña” y permitía a la familia vivir con cierto desahogo. Anita y su hermana mayor Victoria estudiaron de niñas en el colegio de las Esclavas.

Años más tarde tanto Anita como Victoria ingresaron en la Academia de Declamación malagueña, recomendadas por el escritor Arturo Reyes, que era amigo de D. Ángel Delgado y profesor de dicha institución. No parece que las hermanas Delgado fueran alumnas muy brillantes, pero poco a poco fueron adquiriendo cierta formación teatral que luego les serviría mucho (…).

Parece ser que Anita tenía para la declamación el defecto de tartamudear levemente, pero las lecciones y la paciencia de sus profesores lograron en parte corregir en parte esta dificultad.

Anita y su hermana actuaron con éxito en algunas de las veladas que se celebraban en el pequeño teatro de la Academia y no sólo allí, sino también alguna vez en el Teatro Cervantes con otras alumnas del centro. Hubiera sido una buena actriz cómica, pero las cosas cambiaron por completo para ella.

Por circunstancias familiares sus padres tuvieron que traspasar el café y vender la casa y no viendo salida para ellos en Málaga decidieron abandonar la ciudad y marchar a Madrid, esperando encontrar allí una mejor situación.

Anita sintió dejar su Málaga natal y sus clases en la Academia, donde se había granjeado el gran cariño de D. Narciso Díaz de Escovar y también lo lamentaron sus padres pero hubo que aceptar los hechos e iniciar una nueva vida en Madrid, que en principio no les fue nada fácil pues veían como iban agotándose los recursos económicos que habían traído producto de la venta de la casa familiar y del traspaso del negocio.

Anita y Victoria tenían algunos conocimientos de baile y, aunque a sus padres no les agradaba nada el asunto, pudieron ingresar en el llamado “Frontón Kursaal” como bailarinas teloneras usando el nombre artístico de “Hermanas Camelias”. Con lo que allí les pagaban, que no era mucho, podían ayudar a la difícil situación económica familiar.

No mucho después de su debut ocurrió un acontecimiento histórico: la boda del rey D. Alfonso XIII con la princesa inglesa Dª Victoria Eugenia en mayo de 1906. Con este motivo vinieron a Madrid muchos personajes para asistir al regio acontecimiento (…). Entre ellos figuraba el Príncipe de Gales que venía acompañado de numeroso séquito y entre esas personas que iban con él, un forastero soberano indio, el Marahá de Kapurtala. Sería, dicho gran señor oriental, el que haría cambiar por completo la vida de Anita Delgado.

Acudió el soberano al “Frontón Kursaal” y al ver actuar a la joven Anita se quedó totalmente prendado de ella: pensó que aquella bailarina podía ser un capricho fácil para él, pero se equivocó por completo, pues Anita rechazó sus regalos y sus propuestas, y todas las negativas de ella sirvieron para que él se sintiese cada vez más interesado.

Posteriormente, y tras dura resistencia de Anita y de sus padres, el Maharajá acabó pidiendo la mano de la más joven de las hermana Camelias, y ella, aconsejada por algunos buenos amigos que acudían al Frontón y estaban interesados en el caso, acabó accediendo, pues comprendió que la fortuna había llamado a su puerta y no se debía desaprovechar. Como dato curiosos diremos que entre las personas que animaron a la familia Delgado a dar su consentimiento estaba D. Ramón Mª del Valle-Inclán, Julio Romero de Torres,…

Poco después Anita Delgado y su familia se trasladaron a París y allí se instalaron con todo lujo siendo todo costeado por el novio que era sumamente rico y no escatimaba en gastos. Lo primero que Anita tuvo que hacer fue aprender idiomas, equitación, normas de etiqueta y otras muchas cosas necesarias, para la nueva vida que iba a emprender. Cuando estuvo en condiciones de asumir su nuevo papel social marchó a la India para efectuar su solemne y fastuosa boda con el Maharajá. Al casarse tomó el nombre de “Preva Kaur” que significa “Amor de Príncipe”.

Las fiestas nupciales fueron brillantes y la joven malagueña que nunca había imaginado algo semejante quedó deslumbrada por el lujo y las riquezas que iba a disfrutar de ahora en adelante. Puede decirse que la vida de Anita se convirtió en una especie de cuento de “Las mil y una noches”.

Su alegría fue en aumento cuando nació su hijo Ajit, que sería el único que alumbró, si bien su esposo tenía vástagos de sus otras mujeres.

Fueron pasando los años y con el tiempo la relación entre Anita y el príncipe se fue deteriorando y haciéndose más difícil y llegó el día en que la Maharaní, sintiéndose cada vez más incomoda decidió regresar a Europa tras haber permanecido 18 años en la corte del soberano de Kapurtala.

Anita vivió desde el año 1926 en distintos países pero principalmente en España, Francia y Suiza. A pesar de su alejamiento continuó en buenas relaciones con su antiguo esposo que le permitió usar su título y le pasaba una magnífica pensión.

El Marahá de Kapurtala falleció en 1949 y aunque Anita quería haberse trasladado a la India para asistir a los funerales, la grave situación política que había en aquel país le obligó a renunciar al viaje.

Los últimos días de la existencia de Anita Delgado fueron relativamente sencillos comparados con su vida de otros tiempos, residió en España en compañía de su sobrina Victoria que la atendió en todo momento y con cierta frecuencia, recibía la visita de su hijo el príncie Ajit.

Murió el 7 de julio de 1962 a la edad de 72 años y fue enterrada en Madrid en la Sacramental de San Isidro. En su lápida Figura su nombre indio “Preva Kaur” de Kapurtala y su nombre español Ana María Delgado Briones.

Como curiosidad sobre el tema queremos hacer constar que, a pesar de las habladurías, Anita Delgado, aunque casada con un príncipe indio, nunca abandonó sus creencias católicas y que, como muestra de ello, regaló un precioso manto bordado en oro y pedrería a la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga, por la que ella sintió siempre una fuerte devoción. El manto lo encargó en París con motivo de haber tenido felizmente a su hijo. El magnífico obsequio de Anita a su Patrona llegó a Málaga, pero la Virgen no llegó a lucirlo, pues no faltaron personas con mala intención que hicieron creer al obispo que aquella lujosa prenda seguramente habría sido utilizada por un rey pagano en ceremonias profanas, e incluso no faltó quién aconsejó que se quemase o se arrojase al mar.

Afortunadamente el obispo de Málaga se limitó a ordenar que se guardase el manto y permaneció muchos años arrinconado hasta que pasó a ser atesorado, con otros objetos preciosos, en el Santuario de la Victoria de la ciudad de Málaga.

Ésta ha sido muy resumida la vida de una alumna de la Academia de Declamación que llegó a ser Marahaní de Kapurtala, pero que nunca se olvidó de su tierra y que incluso durante bastante tiempo mantuvo correspondencia con su antiguo y querido profesor D: Narciso Díaz de Escovar. Esas cartas se conservan en el Archivo de D. Narciso en Málaga y demuestran que a pesar de su cambio total de vida, no se olvidaba de los que la habían formado en su adolescencia y la habían tratado con mucho afecto”.

Continuará…

Quizás el próximo día escriba sobre Jenaro Guillot, cuñado de mi bisabuelo Arturo y tío-bisabuelo mío, fue un artista que también estuvo vinculado con la academia y me parece interesante referirme a él.

BIBLIOGRAFIA:
-  “Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.



martes, 8 de febrero de 2011

EL ACTOR JOSÉ RUIZ-BORREGO Y LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN DE MALAGA













Quiero que hoy conozcáis la figura del actor malagueño D. José Ruiz-Borrego ya que lo considero una de las figuras claves de la vida de la Academia y no podemos olvidarlo pues fue uno de sus socios fundadores. Además me unen lazos de amistad con su sobrino nieto, D. Miguel Ruiz-Borrego Arrabal, historiador y archivero del Casino de Madrid, al que tuve el placer de conocer el año pasado y quién me está ayudando y animando para que prosiga la aventura emprendida de rescatar la historia de la familia, aconsejándome, documentándome sobre la Málaga del s. XIX y XX y mostrándome sus contactos personales en la búsqueda de nuevos datos.

Pues bien la historia continúa...










D. José Ruiz-Borrego, “el gran maestro de artistas” nació en Málaga el 30 de junio de 1849.

Desde su tierna infancia se interesó por la lectura de nuestros autores clásicos y de ahí vino su precoz afición por el Teatro representando desde pequeño pequeñas piezas teatrales en su casa o en la de los amigos y familiares.

Cuando ya fue algo mayor, reunió a un grupo de amigos y trató de inculcarles sus ideas a favor del teatro, contribuyendo a la fundación de diversas sociedades artísticas.

En una de estas sociedades dramáticas “La Caridad” D. José logró debutar en el Teatro Principal en 1868. El éxito que obtuvo por su interpretación fue muy comentado en la ciudad, lo que le dio cierta popularidad, pese a su juventud.

Unos meses después estalló la revolución de septiembre de 1868 y se libró muy cerca de Córdoba la famosa batalla de Alcolea, que fue la causa de la caída de Isabel II y en la que tomaron parte muchos soldados malagueños.

Por esta causa la sociedad benéfica “La Caridad” decidió representar la obra “Lanuza” para recaudar fondos con el objeto de socorrer a los heridos de la contienda. La representación se celebró en el Teatro Príncipe Alfonso, donde posteriormente se levantó el magnífico Teatro Cervantes.

El 18 de octubre de 1868 se confirmó notablemente la reputación de D. José como actor, ya que el público que llenaba el teatro aplaudía calurosamente su interpretación. En la obra colaboró un famoso trágico italiano llamado Ernesto Rossi, que se encontraba accidentalmente en Málaga y quiso contribuir en el drama que organizó la sociedad "La Caridad". Ernesto Rossi, terminada la representación, prodigó a Ruiz Borrego toda clase de elogios y le alentó para que continuase por la senda que había emprendido tan brillantemente, vaticinándole un futuro magnífico en las artes escénicas.

Poco después se disolvió la sociedad “La Caridad” y Ruiz Borrego colaboró con otras agrupaciones semejantes como “Los Amigos de los Pobres” y después en “La Sociedad Dramática Benéfica de Málaga”. En esta última hicieron sus primeros ensayos actores que más tarde figuraron en las mejores compañías de los teatros españoles.

En abril de 1871 actuaba en el Teatro Cervantes una buena compañía dramática dirigida por el gran actor D. Victoriano Tamayo y Baus. Inició este actor una función en colaboración con D. José Carlos Bruna, cuyo producto iba destinado a la beneficencia y el joven Ruiz Borrego, que siempre estaba dispuesto a colaborar en ese tipo de obras benéficas, se ofreció al Sr Tamayo, para intervenir en el espectáculo. Numerosas damas y caballeros de la sociedad malagueña acudieron a presenciar el espectáculo que fue uno de los más brillantes que se hicieron en el Teatro Cervantes. D. Victoriano Tamayo y Baus, una gran figura de la escena española, no era muy dado a prodigar alabanzas a nadie y en aquella ocasión, dicen que quedó asombrado de las cualidades artísticas del joven actor malagueño.

Tenía nuestro biografiado un vastísimo repertorio que abarcaba todos los géneros adaptándose magníficamente a cualquier género teatral, desde la interpretación de la tragedia a la del sainete.

Siempre estaba dispuesto a colaborar en cuantas obras benéficas se le pidiera y no dudaba en organizar funciones para allegar fondos que sirviesen entre otras cosas para ayudar a las familias pobres de nuestra ciudad, a la Milicia formada en Málaga desde 1870 a 1872, a redimir del servicio militar a cuantos jóvenes pudiera, o a la adquisición de objetos piadosos.

Fueron muchos los autores que pidieron a Ruiz Borrego, presentase sus obras al público malagueño, citando entre otros a D. Narciso Díaz de Escovar, D. Ramón A. Urbano, D. Manuel Martínez Barrionuevo, Dª Josefa Ugarte Barrientos- Condesa de Parcent-, D. Augusto Jerez Perchet, D. Jose Carlos Bruna, etc.

Conoció D. José durante su vida artística a una serie de importantes figuras de la escena española y todos quedaron gratamente impresionados por sus excelentes cualidades como actor. No le faltaron interesantes propuestas para salir de Málaga y formar parte de grandes compañías, pero él nunca quiso hacerlo, pues no estaba dispuesto a dejar a su querida Málaga, a pesar de saber que su conducta le perjudicaría. El amor intenso que sentía por su ciudad natal le hizo siempre rechazar las buenas ofertas que se le presentaron, algunas de figuras tan famosas como José Valero, Manuel Catalina, Vico, Antonia Contreras, Rafael Calvo entre otros...

Por tanto viendo que su vida era Málaga y que de allí no habría de salir, decidió abandonar el sistema de las Sociedades Dramáticas que había ejercido durante muchos años y crear un centro digno de su ciudad y del teatro. Ese centro fue la Academia de Declamación, Música y Buenas Letras de Málaga, institución fundada en 1886 por Ruiz Borrego y otro malagueño ilustre, Narciso Díaz de Escovar, quienes estuvieron ayudados desde el comienzo y en todo momento por el escritor Arturo Reyes.

Don José Ruiz Borrego tuvo una fuerte relación con el Teatro Cervantes y, durante muchos años, los propietarios del mismo le nombraron su representante como justo premio a sus méritos y a su excelente labor. No se arrepintieron de ello pues organizó temporadas brillantes, en algunas de las cuales fue empresario, pero en esto la suerte no le favoreció y allí enterró sus ahorros.

Se dio el triste caso de que una persona que tanto dinero había dado a ganar y que tantas obras benéficas  patrocinó, desgraciadamente, como tantos otros, llegó a su vejez en una situación económica precaria, teniendo que vivir con estrechez, él que había estado acostumbrado a gozar de buena posición.

Su mala salud y las dificultades económicas no le impedían continuar acudiendo diariamente a dar clases en su querida Academia pues le parecía un delito no cumplir con sus obligaciones docentes.

Se daba el caso de que aún en su senectud se atrevía a representar obras para las cuales se necesitaban grandes facultades, sin que se le notara el cansancio de los años y los achaques que le aquejaban, entusiasmando a los espectadores con sus representaciones excepcionales.

Poco antes de su fallecimiento se planteaba  ampliar los estudios de su amada Academia de Declamación y se puede decir que hasta el último momento estuvo pensando en su profesión a la que había dedicado la vida entera.

Falleció inesperadamente la noche del 24 de octubre de 1920 en su casa de calle Gaona número 6.

La prensa de Málaga le dedicó cariñosas notas necrológicas y a su sepelio acudieron personas importantes del mundo de la política y de la cultura de la ciudad de Málaga además de todos los profesores y alumnos de la Academia, entre los que se encontraba mi abuelo Adolfo Reyes.

Podemos concluir diciendo que fue D. José Ruiz Borrego, un hombre de costumbres sencillas que vivió casi totalmente dedicado al teatro y la enseñanza de futuros actores....

Continuará...

El próximo día quiero finalizar la historia sobre la Academia de Declamación y para ello vamos a hablar de una de sus alumnas, Anita Delgado Briones, la marahaní de Kapurtala.

En esta foto que encontré en un artículo publicado por el periodista Alfonso Vázquez del Diario "La Opinión de Málaga" titulado "Mirando atrás. El alma del teatro malagueño", se informa sobre la publicación del libro que sobre la Academia de Declamación escribió nuestro querido colaborador, D. Miguel Ruiz Borrego. Él es familiar cercano de nuestro biografiado de hoy, y un entusiasta historiador de nuestra ciudad. Su esfuerzo y dedicación ha servido para que la historia de la Academia no quedará perdida en la memoria de "unos pocos"...

     ¡Gracias Don Miguel!.



Nota: Esta fotografía pertenece a un artículo que el periodista Alfonso Vázquez publicó en el Periódico La Opinión", el 30 de marzo de 2.008 titulado: "El alma del teatro malagueño", sobre el magnífico e interesante libro que D. Miguel Ruiz- Borrego publicó sobre la Academia de Declamación de Málaga.




BIBLIOGRAFIA:

  “Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.

domingo, 6 de febrero de 2011

D. NARCISO DÍAZ DE ESCOVAR Y LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN

Hoy deseo daros a conocer a un ilustre personaje malagueño, D. Narciso Díaz de Escovar, uno de los socios fundadores de la Academia de Declamación además de íntimo e inseparable amigo de mi bisabuelo Arturo y que posteriormente fue considerado como "un segundo padre" por mi abuelo Adolfo cuando se quedó huérfano. Mi abuelo Adolfo quedó eternamente agradecido y siempre estuvo a su disposición, colaborando con él en todos sus nuevos proyectos y aventuras culturales. Ambos se ayudaron y beneficiaron mutuamente.

Narciso Díaz de Escovar fue un personaje malagueño ilustre: erudito, autor dramático, poeta,abogado, político, magistrado, periodista y cronista malagueño. Fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y fundador de la Academia de Declamación de Málaga. Su pasión por las letras quedó reflejada en su polifacética labor literaria, con más de 130 obras en su haber, y en su biblioteca privada de más de 47.000 volúmenes, una de las mayores de la época. En su obra Curiosidades malagueñas, impresa por vez primera en 1899, recopila tradiciones, efemérides, narraciones, biografías de personajes sobresalientes y leyendas de Málaga y su provincia, caso del origen del nombre de la ciudad, la fundación del Convento de Religiosas Capuchinas, los asesinatos de San Justo y Donadío, la construcción del Teatro Principal o las epidemias que asolaron en el pasado nuestra ciudad.

Fue D. Narciso, una persona muy meticulosa, que guardó cientos de documentos que actualmente componen el Archivo Díaz de Escovar, un archivo público de la Fundación Unicaja.

Los fondos del Archivo los constituyen gran parte de la documentación de todo tipo que Don Narciso, y su hermano Don Joaquín, acumularon durante años. Tras la muerte de nuestro amigo acaecida en 1935, se fue mermando la colección. En el año 1954 la antigua Caja de Ahorros Provincial de Málaga, hoy integrada en Unicaja, recuperó mediante su compra los fondos ahora conservados en este Archivo. Estos fondos permanecieron en las dependencias de la Caja de Ahorros, hasta la apertura en 1976 del Museo de Artes Populares, donde se encuentran actualmente.
 

En el archivo de Díaz de Escovar se conservan colecciones de periódicos de los siglos XIX y XX y una gran variedad de revistas literarias. Además de las existencias hemerográficas, el archivo cuenta con más de 300 legajos que contienen documentos originales, manuscritos, o impresos, sobre la historia de Málaga y su provincia, numerosos artículos escritos por D. Narciso sobre temas culturales o efemérides, fotografías, grabados, folletos y una biblioteca con más de 2000 volúmenes.

Todos estos fondos están digitalizados y se pueden consultar y sacar reproducciones, tanto en la sala del Archivo como a través de esta web http://www.archivodiazescovar.com/. Os lo recomiendo…

Es anecdótico que en la actualidad mi bisabuelo Arturo y su íntimo amigo D. Narciso compartan espacios comunes y cercanos:

En el Museo de Artes Populares de Málaga y cercana a la sala en que se encuentra ubicado “el archivo de D. Narciso”, se encuentra “el despacho de mi bisabuelo Arturo Reyes”, con todo tipo de objetos interesantes que la familia legó a la ciudad de Málaga a través de la Caja de Ahorros, como agradecimiento a la reedición de las obras del poeta. El despacho que mi bisabuelo tiene en el Museo de Artes Populares, ha sido etiquetado de “despacho burgués”, y mi opinión es que nada más lejos de la realidad, mi bisabuelo no fue un burgués, sino un intelectual comprometido… que pasó muchas penurias económicas.

En el Parque de Málaga,  ambos amigos también tienen un espacio común. 
Mi abuelo, con un busto de piedra realizado por el famoso escultor malagueño, Adrián Risueño en 1964, que podemos encontrar en la entrada del Parque junto al antiguo hotel Málaga Palacios y, Don Narciso, a pocos metros de él, con un busto en bronce realizado por Juan López Merino en 1932, y que se encuentra situado frente al Palacio de la Aduana, en una coqueta glorieta que lleva su nombre, donde encontramos un pequeño jardín con bancos curvos de aire gaudianos donde podemos sentarnos y rememorar otros tiempos pasados...

Continuará...





viernes, 4 de febrero de 2011

MIS ABUELOS Y LA ACADEMIA

Hoy voy a daros la segunda razón por la que me fascina tanto la Academia de Declamación…

Pues bien, os cuento…

En ella se gestó una historia de amor que me compete y que tuvo como protagonistas, como si de una película se tratara, a mi abuelo Adolfo, profesor de la Academia, y a una de sus alumnas, Victorina Téllez Alcaide, joven con gran sensibilidad artística.

Aquella historia de amor que acabó con la vida artística de Victorina, hizo posible que hoy yo esté aquí, ya que la pareja contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos, uno de los cuales, el más pequeño, llamado José Carlos, es mi querido y añorado padre.

Quiero ahora escribir brevemente como se conoció la pareja ya que lo encuentro interesante para conocer mejor la historia de la Academia…

Mi abuela Victorina fue hija única, falleciendo su padre cuando ella contaba poca edad. Su madre, viuda y de oficio costurera, ideó junto a su hermana, crear un pequeño negocio familiar, una tienda de moda para mujeres, con la que obtuvieron bastante éxito, pudiendo llevar una vida holgada.

Dª Concha, mi bisabuela, quiso que su hija Victorina tuviera una educación esmerada para lo cual la matriculó en la Academia de Declamación donde pudo aprender entre otras asignaturas: declamación, prácticas escénicas, retórica y poética, arte teatral, historia, literatura dramática, francés, italiano, canto, solfeo, piano baile, guitarra, pintura escenográfica, etc.

Victorina, joven de gran belleza, cautivó a mi abuelo Adolfo, quién sintiéndose profundamente enamorado de ella, entretejió los hilos  para que aquella hermosa mujer cayera en sus redes de enamorado. Quería compartir con ella su vida y no podía dejarla marchar para lo cual obstaculizó  la carrera profesional de mi abuela, joven con grandes dotes para la interpretación.

Según refieren familiares cercanos como anécdota, la Compañía de María Guerrero solía acudir a la Academia de Declamación en busca de nuevas promesas para la escena. Mi abuela fue una de las elegidas por María Guerrero para entrar a formar parte de su compañía, pero mi abuelo, no quiso dejarla escapar y puso toda clase de impedimentos para que Victorina no se marchara a Madrid en busca de la gloria...

Quizás esta circunstancia truncó la vida artística de mi abuela, pero os puedo asegurar que mis abuelos fueron una pareja ejemplar en todos los sentidos. Ella admiró a mi abuelo como persona y como intelectual, y mi abuelo encontró en ella a la compañera perfecta….

La pareja compartió el amor por la cultura. Mi abuelo siempre se sintió apoyado por su esposa en todos aquellos proyectos culturales que ideaba y para los cuales tenía que emplear mucho de su tiempo libre.

Mi padre refería que su padre trabajaba por la mañanas como funcionario en el Instituto de Cultura de la Diputación, organismo que él creó, y por las tardes, pasaba la mayor parte de su tiempo libre, sentado en su buró sumergido y ensimismado entre sus libros, notas, cartas, escritos, ... Mi abuela Victorina lo dejó disfrutar del gran amor que sentía por la cultura y nunca obstaculizó su gran pasión. Por eso fue la compañera perfecta…

Quizás gracias al empeño de mis abuelos la Academia no desapareció antes, ya que tuvieron la capacidad de conciliar su vida laboral, familiar y artística a pesar de llevar una vida llena de responsabilidades.


Queda reseñado en un mosaico situado junto a la Plaza de San Francisco, que la última ubicación de la Academia fue la calle Eduardo Ocón, pero yo tengo un secreto que contaros:… la historia no sabe que la realidad es otra…

Pues bien, la última ubicación de la Academia fue la casa de mis abuelos, en calle Barroso número 7 – 1ª planta, donde ellos siguieron impartiendo clases, habilitando varias habitaciones para ello. Adolfo compartió con su mujer e hijos aquellos momentos finales de la Academia pero sus problemas de salud dieron al traste con todas sus esperanzas e ilusiones. Mi abuelo aquejado de asma severa y ceguera casi total se sentía impedido para seguir con su labor docente y el centro se tuvo que cerrar. No tengo datos sobre la fecha exacta... pero seguiré  investigando.

La pareja vivió muy unida hasta que mi abuelo Adolfo, cargado de achaques, falleció. Yo tenía seis años y tuve la desgracia de no haber podido compartir con él tantos momentos como hubiera querido… Sin embargo mi abuela permaneció  con nosotros más tiempo. Fue una mujer moderna para su época, con gran carácter y personalidad, sensible y delicada, culta e independiente, con la que tuve la fortuna de compartir muchos momentos. Con ella tuve mi primer acercamiento a la literatura tanto a la poesía como a la prosa. Me escribía poemas que había leído a sus hijos desde pequeños para que yo los memorizase y recuerdo que siempre tenían alguna moraleja o enseñanza para aprender. Me enseñó a amar la poesía, la literatura... y dejó tras de sí una huella imborrable.

Con estas publicación de hoy he querido hacer un pequeño homenaje a mi abuelo Adolfo y a mi abuela Victorina porque ambos compartieron el amor por la cultura, símbolo de su amor eterno…

Continuará…

En los próximos días y antes de acabar con la Academia, quiero daros a conocer a varios personajes malagueños famosos en su época y relacionados con la institución, que considero muy interesantes: el abogado, político y escritor D. Narciso Díaz de Escovar, el consagrado actor José Ruiz Borrego y Anita Delgado, marahaní de Kapurtala y alumna de la Academia. 

Esta fotografía es de mi abuela cuando era joven... y estudiaba en la Academia...











miércoles, 2 de febrero de 2011

LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN, MÚSICA Y BUENAS LETRAS DE MÁLAGA - 8ª PARTE

Quizás os  preguntéis por qué me he tomado tanto interés en poneros al día sobre la Academia de Declamación de Málaga.

Pues bien, en primer lugar, porque esta institución malagueña, actualmente desconocida para la mayoría de los malagueños, fue pionera en la enseñanza de las artes escénicas y de la cultura, y ofreció a la escena española actores y actrices muy importantes, realizando una labor incansable sus profesores, personajes famosos del mundo de la cultura del siglo XIX en Málaga. Entre ellos figuran entre otros, el abogado, político y escritor, D. Narciso Díaz de Escovar, el consagrado actor D. José Ruiz Borrego, el actor y escritor malagueño D. Domingo Mendoza, esposo de la notable actriz malagueña, Dª Silveria del Castillo, también profesora de la Academia; el periodista liberal D. José Carlos Bruna, los célebres pintores D. Joaquín Martínez de la Vega y D. Joaquín Verdugo Landy y también, ¡que emoción!, mi bisabuelo Arturo y mi abuelo Adolfo, que trabajaron infatigablemente como el resto de sus colegas, y de forma altruista, para que este centro fuera un referente de la cultura no solo en nuestra ciudad, sino también en España y en las tierras hispanoamericanas.  

En la actualidad la Real Academia de Declamación, Música y Buenas Letras, es sólo conocida por “unos pocos estudiosos” y es mi intención que a través de este blog, cualquier malagueño pueda acceder a tener un poco más de información sobre la historia de su ciudad.

El próximo día os contaré la segunda razón por la que la Academia tiene tanto interés para mi…

Continuará…