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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

martes, 8 de febrero de 2011

EL ACTOR JOSÉ RUIZ-BORREGO Y LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN DE MALAGA













Quiero que hoy conozcáis la figura del actor malagueño D. José Ruiz-Borrego ya que lo considero una de las figuras claves de la vida de la Academia y no podemos olvidarlo pues fue uno de sus socios fundadores. Además me unen lazos de amistad con su sobrino nieto, D. Miguel Ruiz-Borrego Arrabal, historiador y archivero del Casino de Madrid, al que tuve el placer de conocer el año pasado y quién me está ayudando y animando para que prosiga la aventura emprendida de rescatar la historia de la familia, aconsejándome, documentándome sobre la Málaga del s. XIX y XX y mostrándome sus contactos personales en la búsqueda de nuevos datos.

Pues bien la historia continúa...










D. José Ruiz-Borrego, “el gran maestro de artistas” nació en Málaga el 30 de junio de 1849.

Desde su tierna infancia se interesó por la lectura de nuestros autores clásicos y de ahí vino su precoz afición por el Teatro representando desde pequeño pequeñas piezas teatrales en su casa o en la de los amigos y familiares.

Cuando ya fue algo mayor, reunió a un grupo de amigos y trató de inculcarles sus ideas a favor del teatro, contribuyendo a la fundación de diversas sociedades artísticas.

En una de estas sociedades dramáticas “La Caridad” D. José logró debutar en el Teatro Principal en 1868. El éxito que obtuvo por su interpretación fue muy comentado en la ciudad, lo que le dio cierta popularidad, pese a su juventud.

Unos meses después estalló la revolución de septiembre de 1868 y se libró muy cerca de Córdoba la famosa batalla de Alcolea, que fue la causa de la caída de Isabel II y en la que tomaron parte muchos soldados malagueños.

Por esta causa la sociedad benéfica “La Caridad” decidió representar la obra “Lanuza” para recaudar fondos con el objeto de socorrer a los heridos de la contienda. La representación se celebró en el Teatro Príncipe Alfonso, donde posteriormente se levantó el magnífico Teatro Cervantes.

El 18 de octubre de 1868 se confirmó notablemente la reputación de D. José como actor, ya que el público que llenaba el teatro aplaudía calurosamente su interpretación. En la obra colaboró un famoso trágico italiano llamado Ernesto Rossi, que se encontraba accidentalmente en Málaga y quiso contribuir en el drama que organizó la sociedad "La Caridad". Ernesto Rossi, terminada la representación, prodigó a Ruiz Borrego toda clase de elogios y le alentó para que continuase por la senda que había emprendido tan brillantemente, vaticinándole un futuro magnífico en las artes escénicas.

Poco después se disolvió la sociedad “La Caridad” y Ruiz Borrego colaboró con otras agrupaciones semejantes como “Los Amigos de los Pobres” y después en “La Sociedad Dramática Benéfica de Málaga”. En esta última hicieron sus primeros ensayos actores que más tarde figuraron en las mejores compañías de los teatros españoles.

En abril de 1871 actuaba en el Teatro Cervantes una buena compañía dramática dirigida por el gran actor D. Victoriano Tamayo y Baus. Inició este actor una función en colaboración con D. José Carlos Bruna, cuyo producto iba destinado a la beneficencia y el joven Ruiz Borrego, que siempre estaba dispuesto a colaborar en ese tipo de obras benéficas, se ofreció al Sr Tamayo, para intervenir en el espectáculo. Numerosas damas y caballeros de la sociedad malagueña acudieron a presenciar el espectáculo que fue uno de los más brillantes que se hicieron en el Teatro Cervantes. D. Victoriano Tamayo y Baus, una gran figura de la escena española, no era muy dado a prodigar alabanzas a nadie y en aquella ocasión, dicen que quedó asombrado de las cualidades artísticas del joven actor malagueño.

Tenía nuestro biografiado un vastísimo repertorio que abarcaba todos los géneros adaptándose magníficamente a cualquier género teatral, desde la interpretación de la tragedia a la del sainete.

Siempre estaba dispuesto a colaborar en cuantas obras benéficas se le pidiera y no dudaba en organizar funciones para allegar fondos que sirviesen entre otras cosas para ayudar a las familias pobres de nuestra ciudad, a la Milicia formada en Málaga desde 1870 a 1872, a redimir del servicio militar a cuantos jóvenes pudiera, o a la adquisición de objetos piadosos.

Fueron muchos los autores que pidieron a Ruiz Borrego, presentase sus obras al público malagueño, citando entre otros a D. Narciso Díaz de Escovar, D. Ramón A. Urbano, D. Manuel Martínez Barrionuevo, Dª Josefa Ugarte Barrientos- Condesa de Parcent-, D. Augusto Jerez Perchet, D. Jose Carlos Bruna, etc.

Conoció D. José durante su vida artística a una serie de importantes figuras de la escena española y todos quedaron gratamente impresionados por sus excelentes cualidades como actor. No le faltaron interesantes propuestas para salir de Málaga y formar parte de grandes compañías, pero él nunca quiso hacerlo, pues no estaba dispuesto a dejar a su querida Málaga, a pesar de saber que su conducta le perjudicaría. El amor intenso que sentía por su ciudad natal le hizo siempre rechazar las buenas ofertas que se le presentaron, algunas de figuras tan famosas como José Valero, Manuel Catalina, Vico, Antonia Contreras, Rafael Calvo entre otros...

Por tanto viendo que su vida era Málaga y que de allí no habría de salir, decidió abandonar el sistema de las Sociedades Dramáticas que había ejercido durante muchos años y crear un centro digno de su ciudad y del teatro. Ese centro fue la Academia de Declamación, Música y Buenas Letras de Málaga, institución fundada en 1886 por Ruiz Borrego y otro malagueño ilustre, Narciso Díaz de Escovar, quienes estuvieron ayudados desde el comienzo y en todo momento por el escritor Arturo Reyes.

Don José Ruiz Borrego tuvo una fuerte relación con el Teatro Cervantes y, durante muchos años, los propietarios del mismo le nombraron su representante como justo premio a sus méritos y a su excelente labor. No se arrepintieron de ello pues organizó temporadas brillantes, en algunas de las cuales fue empresario, pero en esto la suerte no le favoreció y allí enterró sus ahorros.

Se dio el triste caso de que una persona que tanto dinero había dado a ganar y que tantas obras benéficas  patrocinó, desgraciadamente, como tantos otros, llegó a su vejez en una situación económica precaria, teniendo que vivir con estrechez, él que había estado acostumbrado a gozar de buena posición.

Su mala salud y las dificultades económicas no le impedían continuar acudiendo diariamente a dar clases en su querida Academia pues le parecía un delito no cumplir con sus obligaciones docentes.

Se daba el caso de que aún en su senectud se atrevía a representar obras para las cuales se necesitaban grandes facultades, sin que se le notara el cansancio de los años y los achaques que le aquejaban, entusiasmando a los espectadores con sus representaciones excepcionales.

Poco antes de su fallecimiento se planteaba  ampliar los estudios de su amada Academia de Declamación y se puede decir que hasta el último momento estuvo pensando en su profesión a la que había dedicado la vida entera.

Falleció inesperadamente la noche del 24 de octubre de 1920 en su casa de calle Gaona número 6.

La prensa de Málaga le dedicó cariñosas notas necrológicas y a su sepelio acudieron personas importantes del mundo de la política y de la cultura de la ciudad de Málaga además de todos los profesores y alumnos de la Academia, entre los que se encontraba mi abuelo Adolfo Reyes.

Podemos concluir diciendo que fue D. José Ruiz Borrego, un hombre de costumbres sencillas que vivió casi totalmente dedicado al teatro y la enseñanza de futuros actores....

Continuará...

El próximo día quiero finalizar la historia sobre la Academia de Declamación y para ello vamos a hablar de una de sus alumnas, Anita Delgado Briones, la marahaní de Kapurtala.

En esta foto que encontré en un artículo publicado por el periodista Alfonso Vázquez del Diario "La Opinión de Málaga" titulado "Mirando atrás. El alma del teatro malagueño", se informa sobre la publicación del libro que sobre la Academia de Declamación escribió nuestro querido colaborador, D. Miguel Ruiz Borrego. Él es familiar cercano de nuestro biografiado de hoy, y un entusiasta historiador de nuestra ciudad. Su esfuerzo y dedicación ha servido para que la historia de la Academia no quedará perdida en la memoria de "unos pocos"...

     ¡Gracias Don Miguel!.



Nota: Esta fotografía pertenece a un artículo que el periodista Alfonso Vázquez publicó en el Periódico La Opinión", el 30 de marzo de 2.008 titulado: "El alma del teatro malagueño", sobre el magnífico e interesante libro que D. Miguel Ruiz- Borrego publicó sobre la Academia de Declamación de Málaga.




BIBLIOGRAFIA:

  “Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.

domingo, 6 de febrero de 2011

D. NARCISO DÍAZ DE ESCOVAR Y LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN

Hoy deseo daros a conocer a un ilustre personaje malagueño, D. Narciso Díaz de Escovar, uno de los socios fundadores de la Academia de Declamación además de íntimo e inseparable amigo de mi bisabuelo Arturo y que posteriormente fue considerado como "un segundo padre" por mi abuelo Adolfo cuando se quedó huérfano. Mi abuelo Adolfo quedó eternamente agradecido y siempre estuvo a su disposición, colaborando con él en todos sus nuevos proyectos y aventuras culturales. Ambos se ayudaron y beneficiaron mutuamente.

Narciso Díaz de Escovar fue un personaje malagueño ilustre: erudito, autor dramático, poeta,abogado, político, magistrado, periodista y cronista malagueño. Fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y fundador de la Academia de Declamación de Málaga. Su pasión por las letras quedó reflejada en su polifacética labor literaria, con más de 130 obras en su haber, y en su biblioteca privada de más de 47.000 volúmenes, una de las mayores de la época. En su obra Curiosidades malagueñas, impresa por vez primera en 1899, recopila tradiciones, efemérides, narraciones, biografías de personajes sobresalientes y leyendas de Málaga y su provincia, caso del origen del nombre de la ciudad, la fundación del Convento de Religiosas Capuchinas, los asesinatos de San Justo y Donadío, la construcción del Teatro Principal o las epidemias que asolaron en el pasado nuestra ciudad.

Fue D. Narciso, una persona muy meticulosa, que guardó cientos de documentos que actualmente componen el Archivo Díaz de Escovar, un archivo público de la Fundación Unicaja.

Los fondos del Archivo los constituyen gran parte de la documentación de todo tipo que Don Narciso, y su hermano Don Joaquín, acumularon durante años. Tras la muerte de nuestro amigo acaecida en 1935, se fue mermando la colección. En el año 1954 la antigua Caja de Ahorros Provincial de Málaga, hoy integrada en Unicaja, recuperó mediante su compra los fondos ahora conservados en este Archivo. Estos fondos permanecieron en las dependencias de la Caja de Ahorros, hasta la apertura en 1976 del Museo de Artes Populares, donde se encuentran actualmente.
 

En el archivo de Díaz de Escovar se conservan colecciones de periódicos de los siglos XIX y XX y una gran variedad de revistas literarias. Además de las existencias hemerográficas, el archivo cuenta con más de 300 legajos que contienen documentos originales, manuscritos, o impresos, sobre la historia de Málaga y su provincia, numerosos artículos escritos por D. Narciso sobre temas culturales o efemérides, fotografías, grabados, folletos y una biblioteca con más de 2000 volúmenes.

Todos estos fondos están digitalizados y se pueden consultar y sacar reproducciones, tanto en la sala del Archivo como a través de esta web http://www.archivodiazescovar.com/. Os lo recomiendo…

Es anecdótico que en la actualidad mi bisabuelo Arturo y su íntimo amigo D. Narciso compartan espacios comunes y cercanos:

En el Museo de Artes Populares de Málaga y cercana a la sala en que se encuentra ubicado “el archivo de D. Narciso”, se encuentra “el despacho de mi bisabuelo Arturo Reyes”, con todo tipo de objetos interesantes que la familia legó a la ciudad de Málaga a través de la Caja de Ahorros, como agradecimiento a la reedición de las obras del poeta. El despacho que mi bisabuelo tiene en el Museo de Artes Populares, ha sido etiquetado de “despacho burgués”, y mi opinión es que nada más lejos de la realidad, mi bisabuelo no fue un burgués, sino un intelectual comprometido… que pasó muchas penurias económicas.

En el Parque de Málaga,  ambos amigos también tienen un espacio común. 
Mi abuelo, con un busto de piedra realizado por el famoso escultor malagueño, Adrián Risueño en 1964, que podemos encontrar en la entrada del Parque junto al antiguo hotel Málaga Palacios y, Don Narciso, a pocos metros de él, con un busto en bronce realizado por Juan López Merino en 1932, y que se encuentra situado frente al Palacio de la Aduana, en una coqueta glorieta que lleva su nombre, donde encontramos un pequeño jardín con bancos curvos de aire gaudianos donde podemos sentarnos y rememorar otros tiempos pasados...

Continuará...





viernes, 4 de febrero de 2011

MIS ABUELOS Y LA ACADEMIA

Hoy voy a daros la segunda razón por la que me fascina tanto la Academia de Declamación…

Pues bien, os cuento…

En ella se gestó una historia de amor que me compete y que tuvo como protagonistas, como si de una película se tratara, a mi abuelo Adolfo, profesor de la Academia, y a una de sus alumnas, Victorina Téllez Alcaide, joven con gran sensibilidad artística.

Aquella historia de amor que acabó con la vida artística de Victorina, hizo posible que hoy yo esté aquí, ya que la pareja contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos, uno de los cuales, el más pequeño, llamado José Carlos, es mi querido y añorado padre.

Quiero ahora escribir brevemente como se conoció la pareja ya que lo encuentro interesante para conocer mejor la historia de la Academia…

Mi abuela Victorina fue hija única, falleciendo su padre cuando ella contaba poca edad. Su madre, viuda y de oficio costurera, ideó junto a su hermana, crear un pequeño negocio familiar, una tienda de moda para mujeres, con la que obtuvieron bastante éxito, pudiendo llevar una vida holgada.

Dª Concha, mi bisabuela, quiso que su hija Victorina tuviera una educación esmerada para lo cual la matriculó en la Academia de Declamación donde pudo aprender entre otras asignaturas: declamación, prácticas escénicas, retórica y poética, arte teatral, historia, literatura dramática, francés, italiano, canto, solfeo, piano baile, guitarra, pintura escenográfica, etc.

Victorina, joven de gran belleza, cautivó a mi abuelo Adolfo, quién sintiéndose profundamente enamorado de ella, entretejió los hilos  para que aquella hermosa mujer cayera en sus redes de enamorado. Quería compartir con ella su vida y no podía dejarla marchar para lo cual obstaculizó  la carrera profesional de mi abuela, joven con grandes dotes para la interpretación.

Según refieren familiares cercanos como anécdota, la Compañía de María Guerrero solía acudir a la Academia de Declamación en busca de nuevas promesas para la escena. Mi abuela fue una de las elegidas por María Guerrero para entrar a formar parte de su compañía, pero mi abuelo, no quiso dejarla escapar y puso toda clase de impedimentos para que Victorina no se marchara a Madrid en busca de la gloria...

Quizás esta circunstancia truncó la vida artística de mi abuela, pero os puedo asegurar que mis abuelos fueron una pareja ejemplar en todos los sentidos. Ella admiró a mi abuelo como persona y como intelectual, y mi abuelo encontró en ella a la compañera perfecta….

La pareja compartió el amor por la cultura. Mi abuelo siempre se sintió apoyado por su esposa en todos aquellos proyectos culturales que ideaba y para los cuales tenía que emplear mucho de su tiempo libre.

Mi padre refería que su padre trabajaba por la mañanas como funcionario en el Instituto de Cultura de la Diputación, organismo que él creó, y por las tardes, pasaba la mayor parte de su tiempo libre, sentado en su buró sumergido y ensimismado entre sus libros, notas, cartas, escritos, ... Mi abuela Victorina lo dejó disfrutar del gran amor que sentía por la cultura y nunca obstaculizó su gran pasión. Por eso fue la compañera perfecta…

Quizás gracias al empeño de mis abuelos la Academia no desapareció antes, ya que tuvieron la capacidad de conciliar su vida laboral, familiar y artística a pesar de llevar una vida llena de responsabilidades.


Queda reseñado en un mosaico situado junto a la Plaza de San Francisco, que la última ubicación de la Academia fue la calle Eduardo Ocón, pero yo tengo un secreto que contaros:… la historia no sabe que la realidad es otra…

Pues bien, la última ubicación de la Academia fue la casa de mis abuelos, en calle Barroso número 7 – 1ª planta, donde ellos siguieron impartiendo clases, habilitando varias habitaciones para ello. Adolfo compartió con su mujer e hijos aquellos momentos finales de la Academia pero sus problemas de salud dieron al traste con todas sus esperanzas e ilusiones. Mi abuelo aquejado de asma severa y ceguera casi total se sentía impedido para seguir con su labor docente y el centro se tuvo que cerrar. No tengo datos sobre la fecha exacta... pero seguiré  investigando.

La pareja vivió muy unida hasta que mi abuelo Adolfo, cargado de achaques, falleció. Yo tenía seis años y tuve la desgracia de no haber podido compartir con él tantos momentos como hubiera querido… Sin embargo mi abuela permaneció  con nosotros más tiempo. Fue una mujer moderna para su época, con gran carácter y personalidad, sensible y delicada, culta e independiente, con la que tuve la fortuna de compartir muchos momentos. Con ella tuve mi primer acercamiento a la literatura tanto a la poesía como a la prosa. Me escribía poemas que había leído a sus hijos desde pequeños para que yo los memorizase y recuerdo que siempre tenían alguna moraleja o enseñanza para aprender. Me enseñó a amar la poesía, la literatura... y dejó tras de sí una huella imborrable.

Con estas publicación de hoy he querido hacer un pequeño homenaje a mi abuelo Adolfo y a mi abuela Victorina porque ambos compartieron el amor por la cultura, símbolo de su amor eterno…

Continuará…

En los próximos días y antes de acabar con la Academia, quiero daros a conocer a varios personajes malagueños famosos en su época y relacionados con la institución, que considero muy interesantes: el abogado, político y escritor D. Narciso Díaz de Escovar, el consagrado actor José Ruiz Borrego y Anita Delgado, marahaní de Kapurtala y alumna de la Academia. 

Esta fotografía es de mi abuela cuando era joven... y estudiaba en la Academia...











miércoles, 2 de febrero de 2011

LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN, MÚSICA Y BUENAS LETRAS DE MÁLAGA - 8ª PARTE

Quizás os  preguntéis por qué me he tomado tanto interés en poneros al día sobre la Academia de Declamación de Málaga.

Pues bien, en primer lugar, porque esta institución malagueña, actualmente desconocida para la mayoría de los malagueños, fue pionera en la enseñanza de las artes escénicas y de la cultura, y ofreció a la escena española actores y actrices muy importantes, realizando una labor incansable sus profesores, personajes famosos del mundo de la cultura del siglo XIX en Málaga. Entre ellos figuran entre otros, el abogado, político y escritor, D. Narciso Díaz de Escovar, el consagrado actor D. José Ruiz Borrego, el actor y escritor malagueño D. Domingo Mendoza, esposo de la notable actriz malagueña, Dª Silveria del Castillo, también profesora de la Academia; el periodista liberal D. José Carlos Bruna, los célebres pintores D. Joaquín Martínez de la Vega y D. Joaquín Verdugo Landy y también, ¡que emoción!, mi bisabuelo Arturo y mi abuelo Adolfo, que trabajaron infatigablemente como el resto de sus colegas, y de forma altruista, para que este centro fuera un referente de la cultura no solo en nuestra ciudad, sino también en España y en las tierras hispanoamericanas.  

En la actualidad la Real Academia de Declamación, Música y Buenas Letras, es sólo conocida por “unos pocos estudiosos” y es mi intención que a través de este blog, cualquier malagueño pueda acceder a tener un poco más de información sobre la historia de su ciudad.

El próximo día os contaré la segunda razón por la que la Academia tiene tanto interés para mi…

Continuará…


lunes, 31 de enero de 2011

LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN, MÚSICA Y BUENAS LETRAS DE MÁLAGA - 7ª PARTE

No quiero finalizar el estudio que estamos realizando sobre la Academia de Declamación todavía porque deseo informaros más ampliamente, sobre el centro ya que aún quedan anécdotas y personajes que no quiero dejar en el olvido y es por ello que seguimos nuestro viaje…

Habría que distinguir en el largo recorrido de la Academia dos etapas escindidas por el auge de la Cinematografía. Una primera  época repleta de frutos de la que ya hemos hablado anteriormente  y una segunda etapa, en que la Academia luchó contra el ambiente de indiferencia que rodeaba todo con lo que el teatro se relacionaba. No se podía despertar ni mantener la afición de los muchachos malagueños facultados para la escena, si apenas tenían ocasión de ver teatro si no era en las grandes capitales.

Fue una desgracia que la mayoría de los alumnos de esos últimos años vinieran atraídos por el cine, único arte escénico que conocían, hecho que la Academia tuvo que asumir como inevitable.
Los profesores pensaron que esto sería una cosa pasajera pero no fue así. Con la preponderancia del arte cinematográfico y la decadencia del género dramático comenzaron a carecer de ambiente los estudios teatrales, anulando o desviando la afición de los que tenían aptitudes para emprenderlos.

La Academia quería seguir manteniendo el interés y la ilusión de sus alumnos por el Teatro lo que les obligaba a un esfuerzo insistente convirtiendo la enseñanza en una especie de captación. Aún existía un hálito de esperanza pensando que esta decadencia  solo sería pasajera y que autores inteligentes crearían un público cultivado que educara y arrastrara a la masa popular. Pero todo ello era un sueño que se acababa…

Quisiera hacer un poco de justicia a la “Real Academia de Declamación, Música y Buenas Letras” así como a sus profesores y alumnos. No podemos dejar en el tintero a figuras como las de poeta Narciso Díaz de Escovar, los actores José Ruiz Borrego y Domingo de Mendoza, los pintores Joaquín Martínez de la Vega y Joaquín Verdugo Landi, los escritores Arturo Reyes y su hijo Adolfo, el periodista José Carlos Bruna, y muchos otros. Ni tampoco a alumnos. El periodista, dramaturgo y poeta Joaquín Dicenta, al ocuparse de la Academia, manifestó que “de ella habían salido grandes actores, destacando entre sus muchos alumnos distinguidos a cuatro principales: Rosario Pino, Teresa Santiago, José Tallaví y por encima de todos a Emilio Thuiller”.

No quisiera olvidar a ninguno, y me gustaría que todos fueran conocidos y reconocidos por el pueblo malagueño como lo que fueron, grandes intelectuales y artistas, que dieron su vida por Málaga y la cultura, y a los que no se les ha reconocido el mérito que tuvieron en su época.

Sirvan para ellos estas palabras de agradecimiento por su labor incansable y altruista, con la esperanza de que alguna vez se haga justicia con ellos…

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:
-  “Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.
-  “Un enfoque humano del andalucismo literario. Arturo Reyes. Su vida y su obra”. Tomo 1. Cristóbal Cuevas García. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. 1974.
-   “Diccionario de escritores de Málaga y su provincia”. Cristóbal Cuevas García. Editorial Castalia.2002.
- Archivo ART (Archivo Arturo y Adolfo Reyes).


sábado, 29 de enero de 2011

LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN, MÚSICA Y BUENAS LETRAS DE MÁLAGA - 6ª PARTE

No quiero alargarme mucho con la vida de la Academia pero sesenta años de existencia dan para mucho, y es importante que os cuente lo más posible sobre esta institución ya que son muchas las anécdotas interesantes y quiero que no os las perdáis… 
Para ello vamos a contar como siempre con la colaboración de D. Miguel Ruiz Borrego y su libro sobre la Academia así como con D. Cristóbal Cuevas, y su libro sobre Arturo Reyes.

A lo largo de sus muchos años de existencia la Academia de Declamación fue un foco nada despreciable de cultura y un semillero de actores que llegó a entusiasmar al periodista valenciano Ricardo Camilleri hasta hacerle escribir: “ Esta Academia pudiéramos decir que es la Universidad del Teatro (…), que cuantos en ella ingresan podrán o no servir para la escena pero seguramente servirán a la humanidad puesto que de allí salen perfectamente instruidos”.

A pesar de su modestia fue una institución que ha contado como días de gloria los triunfos de sus mejores alumnos. En una crónica publicada por “Nuevo Mundo”, se decía “las clases de declamación están a cargo del señor Ruiz Borrego que con justicia se enorgullece de haber sido maestro de Rosario Pino, Concha Constán, las hermanas Gambardella, Luisa Morilla, Celia Ortiz, Carolina López, Mercedes Díaz, Rosario G. Toscano, Adela López, Julia Santero, Ana Adamuz, María Quesada, Paco Galán, Pepe Santiago, Antonio Lagos, Enrique Navas, Pepe Rivero, el malogrado Pepe Herrero, Emilio y Rafael Díaz, Jenaro Guillot, y de algunos centenares de artistas afamados”.

Especialmente Rosario Pino y Ana Adamuz, fueron actrices que alcanzaron en la escena española gran renombre, así como los actores Pepe Santiago y Emilio y Rafael Díaz.  Hoy todos ellos están prácticamente olvidados.

 Han pertenecido también a ella profesionales como Adela Garzón, Amalia Sánchez, Rufina Toscano, Teresa Santiago, Lolita Torres, Rita López, Carmen Díaz, Concepción Ruiz, Eulalia Sánchez, Isabel Zurita, Ana Delgado, Carmen Cobeñas, Julia Rubio, Luisa Sené, Josefa y Carmen Calmarino, Carmen Guerrero, María Baquera, Antonia Rodriguez, Enriqueta Sánchez, Rafaela Nieves, Edelmira Guerrero, Carmen Moreno, Pura Guerra, Concepción Ruiz, Ana María Paccini, Julia, Ana Sánchez, Margarita Díaz, Enriqueta García, Victoria Canela, María López, Carmen Ramírez, Rita López, Carlota Rodríguez, María Segura, Florentina Montosa, y también actores como José Tallaví, Miguel Martín, Eladio Segovia, Emilio Caracuel, Antonio Alcaide José Arias, José Barranco, Alfredo Herrero, Antonio Calero, N. Porredón, Félix Ramos, José Hortelano, José Rivero, Rafael Sárraga,  Ildelfonso Herrera, Enrique Herrera, Eduardo Esteban, Luis Martínez Tovar, Jenaro Guillot, José Aldana, Rafael Torres,  Manuel Chamizo, José Gámez, Antonio Molina,  León Román, Paco Díaz Pascual, Isidoro Morillas, González Marín, etc.

Todos ellos son suficientes argumentos que avalan la trayectoria de la Academia. Fueron para ella días gloriosos con los triunfos de sus discípulos.

Continuará…


BIBLIOGRAFIA:





-“Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.
- “Un enfoque humano del andalucismo literario. Arturo Reyes. Su vida y su obra”. Tomo 1. Cristóbal Cuevas García. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. 1974.
- “Diccionario de escritores de Málaga y su provincia”. Cristóbal Cuevas García. Editorial Castalia. 2002.
- Archivo ART (Archivo Arturo y Adolfo Reyes).



-      




jueves, 27 de enero de 2011

LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN, MÚSICA Y BUENAS LETRAS DE MÁLAGA - 5ª PARTE

Pues bien la historia de la Academia de Declamación continúa…

Seguimos contando con la colaboración del libro publicado por D. Miguel Ruiz Borrego sobre la Academia para poder documentarnos sobre ella…

El día 3 de mayo de 1935 falleció D. Narciso Díaz de Escovar,  cofundador de la Academia. Con su irreparable pérdida tuvieron que  hacerse cargo de la institución su sobrino D. Joaquín Díaz Serrano y especialmente mi abuelo Adolfo. Ambos quisieron continuar la obra comenzada por sus antepasados pero los tiempos no fueron nada favorables para ellos tanto por el comienzo de la Guerra Civil como la falta de entendimiento entre ambos.

A principios de los años 40, la Academia seguía bajo la dirección de  mi abuelo Adolfo y D. Joaquín Díaz Serrano en la calle Eduardo Ocón nº 11- 13, donde contaban con un salón con un pequeño escenario donde también se celebraban veladas de prácticas escénicas, a las que invitaban a algunos de los socios protectores para que pudieran apreciar personalmente la labor que allí se hacía. La Diputación les cedió un local en calle Jinetes para representaciones escénicas.

La Academia, en sus momentos finales, se trasladó a la calle Barroso7 – piso 1º, donde residían mis abuelos con sus cinco churumbeles, manteniendo allí su ubicación hasta el final. Eran los momentos finales y la desaparición del centro era inevitable. Por un lado, mi abuelo Adolfo, principal impulsor del centro en aquella época, cargado de años y con serios problemas de salud (asma y ceguera casi total), estaba impedido para seguir con su labor en la Academia y por otro, se creó una escuela de rango superior en nuestra ciudad.

Los hijos de D. Adolfo evocaban como en su infancia presenciaban las clases sentados en “aquellos queridos bancos de madera” y como ellos mismos mecanografiaban textos para posteriormente venderlos a los estudiantes y así poder mantener la institución.

Mi abuelo Adolfo tuvo el enorme mérito y una fe inquebrantable para seguir la tradición de la Academia, en los años difíciles de  la posguerra española, y cuando ya de por sí, era una titánica tarea sobrevivir la de una familia con cinco hijos estudiando, mantener sus inquietudes culturales redoblan su hidalguía.

Queda constancia de la Academia hasta el año 1947 con un documento mecanografiado consistente en una “Memoria” de los sesenta años de vida del centro, realizado por su presidente D. Adolfo Reyes. Este documento se encuentra en el archivo de la familia.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:
BIBLIOGRAFIA:

-  “Recuerdo de una gloriosa institución cultural malagueña: La Academia de Declamación.  La vida y obra de un malagueño ilustre: José Ruiz- Borrego y Vílchez.” Miguel Ruiz- Borrego Arrabal. Editorial JP -  1ª  Edición : Marzo 2008.
-  “Un enfoque humano del andalucismo literario. Arturo Reyes. Su vida y su obra”. Tomo 1. Cristóbal Cuevas García. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. 1974.
-   “Diccionario de escritores de Málaga y su provincia”. Cristóbal Cuevas García. Editorial Castalia. 2002.
- Archivo ART (Archivo Arturo y Adolfo Reyes).