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viernes, 1 de julio de 2011

HOMENAJE A LA GRAN ACTRIZ TEATRAL MARÍA GUERRERO (II)

Este mes de junio ha sido bastante ajetreado con la llegada del veranito, el reencuentro con buenos amigos, las tardes de playa y de ocio, las fiestas, ... 

Todas estas circunstancias  están manteniendo algo ocioso al blog pero no creáis que esto acaba. Al contrario, no ha hecho más que empezar. Yo me marcho de vacaciones y desde el lugar donde pasaré los próximos días me gustaría seguir escribiendo. Espero que pueda ser posible.

Pues bien el blog desea seguir interesándose por la vida de nuestros ilustres artistas teatrales María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, por la importancia cultural que ambos tuvieron en nuestra ciudad, Málaga y por su vinculación con la Academia de Declamación y su profesorado.

En el último post empezamos a conocer la interesante biografía de nuestra ilustre María Guerrero y hoy continuamos…






Nota: Postal de la actriz teatral María Guerrero.


“En octubre de 1885, con sólo diecisiete años, María Guerrero debutó en Madrid en el Teatro de la Princesa, a las órdenes de Emilio Mario, cuya compañía puso en escena la obra "Sin familia", de Miguel Echegaray. Esta primera actuación oficial de la comedianta fue saludada con aplausos por parte de la crítica y el público, con lo que la joven María comenzó a adquirir un merecido reconocimiento.

En 1890, en el Teatro Español, con tan sólo veintidós años, será la primera actriz en la obra de Tirso de Molina "El vergonzoso en palacio", trabajo con el que demostró su especial valía a la hora de encarnar papeles del teatro clásico español.


En 1891, por una indisposición en la salud, abandona momentáneamente las funciones teatrales y aconsejada por el director teatral Emilio Mario se traslada con sus padres, durante cuatro meses a París, donde amplia su formación dramática al lado de algunas figuras tan destacadas dentro de la escena europea del momento como el actor y director Benoît-Constant Coquelin, y la actriz y dramaturga Sarah Bernhardt, con la que llegó a compartir escenarios. También baraja la posibilidad de ingresar en la Comedia Francesa, pero desiste finalmente.
De regreso en España -1892-, ingresó en la Compañía de Mario y Vico, que ofrecía sus representaciones en el Teatro de la Comedia (Madrid) donde se convierte en primera actriz, estrenando el 15 de marzo, “Realidad”, de Benito Pérez Galdós; el 6 de abril, “Sic vos non vobis”, de Echegaray, y, el 5 de diciembre, “Mariana”, del mismo autor, iniciándose una estrecha amistad entre la artista y el futuro Nobel español.
María Guerrero se convirtió en la artista más querida, incluso al mismo nivel que los más afamados cantantes de ópera y toreros del momento.












En 1894 salió a concurso la explotación del Teatro Español de Madrid, y Ramón Guerrero, a petición de su hija, concurrió a la licitación y se hizo con la administración de dicho coliseo. 







En tanto se llevaban a buen término las reformas pertinentes, el nuevo empresario alquiló el Teatro de la Princesa, cuya dirección dejó en manos de la propia María Guerrero, ahora convertida en responsable máxima de una compañía en la que, además de ella, figuraba el mencionado Ricardo Calvo -como primer actor- y el aristócrata arruinado Fernando Díaz de Mendoza -que asumía los papeles de galán-.

A principios de 1895, se inaugura el Teatro Español, tras la reforma, dando cabida en sus estrenos a los clásicos españoles (Echegaray, Clarín, Galdos…). El 9 de noviembre tiene la artista un éxito clamoroso, interpretando en francés, junto a Sarah Bernhardt (de quien, al parecer, había recibido lecciones años atrás), en la escena final de "La esfinge", de O. Feuillet. 

Continuará…

jueves, 23 de junio de 2011

HOMENAJE A LA GRAN ACTRIZ TEATRAL MARÍA GUERRERO


En los próximos días quiero daros a conocer la vida de la ilustre artista teatral María Guerrero y de su esposo, Fernando Díaz de Mendoza, porque me parecen personajes muy interesantes que deseo incluir en el blog, tanto por su vinculación con la Academia de Declamación de Málaga como por la amistad que mantuvieron con mis antepasados.
Pues bien comenzaremos hoy a relatar la vida de ella.


María Guerrero fue una actriz dramática española, nacida en Madrid el 17 de abril de 1867 y fallecida en su ciudad natal el 28 de febrero de 1928.
Discípula de Teodora Lamadrid y amiga de los grandes políticos, escritores e intelectuales españoles de finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria, alcanzó algunos de los éxitos más notables de la escena española de su época, y difundió por toda España, muchas ciudades de Europa y buena parte de Hispanoamérica el legado teatral de los clásicos hispanos y las nuevas aportaciones dramáticas de sus coetáneos. Por todo ello, está considerada como la figura femenina más destacada de la escena española de todos los tiempos.
Nacida en el seno de una familia vinculada al Arte de Talía, su padre, Ramón Guerrero, era un afamado decorador que trabajó en algunos teatros tan célebres como el de la Comedia, y llegó a desplazarse hasta París para prestar sus servicios en funciones organizadas para Napoleón III y Eugenia de Montijo.
Su madre, Casilda Torija, dispuso que, desde muy temprana edad, la pequeña María recibiera una esmerada formación académica, circunstancia poco frecuente en una mujer de su tiempo; y así, matriculó a su hija en el colegio de San Luis de los Franceses, donde María Guerrero tuvo ocasión de aprender a la perfección la lengua de Moliere.
Desde su infancia María Guerrero mostró gran afición por las artes escénicas y su padre, al observar sus dotes artísticas, la fue introduciendo poco a poco en el mundo del teatro. La llevaba con él a las representaciones más famosas de las principales compañías que actuaban en Madrid.
Durante esta época la familia fijó su residencia en la planta baja de un edificio de la calle del Clavel,  destinando los pisos superiores al subarriendo de habitaciones que fueron ocupadas por artistas e intelectuales bohemios.
En una de esas plantas superiores se ubicó el político y líder del Partido Liberal Práxedes Mateo Sagasta, por lo que la joven María pronto entró en contacto con las figuras del pensamiento progresista europeo.
Alentada por el ejemplo de su padre y las influencias artísticas e intelectuales que le brindaba su entorno, a los diecisiete años de edad María Guerrero comunicó a su progenitor su deseo de orientar sus pasos profesionales por el sendero de la representación dramática. 
Lejos de escandalizarse por esta decisión (en una época en la que las actrices no gozaban de una reputación demasiado elevada), Ramón Guerrero vio con buenos ojos la vocación teatral de su hija y, puso a la joven María bajo la tutela de Teodora Lamadrid, una famosa comedianta, ya retirada de los escenarios, que instruyó a la muchacha en los secretos del oficio. Además cursó estudios de alemán, canto y música.
Continuará…