Tras una dura y larga batalla ante la temida enfermedad que asola nuestro siglo, nos abandona una gran persona a la que tuve el placer de conocer y estimar por las grandes dotes con las que había venido a este mundo: nobleza, sencillez, humildad, lealtad, bondad, simpatía, ... son epítetos con los cuales me puedo referir a mi gran amigo Emilio Merino Peñafiel.
Ya no puedo llamarlo ni hablar con él, pero si puedo tenerlo un poquito más cerca realizándole este pequeño homenaje desde el blog, y dedicándole esta poesía que realizó mi bisabuelo Arturo Reyes y que fue publicada en su obra póstuma: “Desde el Crepúsculo” .
HORAS SINIESTRAS.
¡Oh, muerte, oh, muerte, ven yo te lo ruego!
que ya para sufrir fuerzas me faltan;
que en torno mío, cual chacales, saltan
las ondas del dolor en que me anego.
Sordo, insensible, inconmovible y ciego,
quiero en tí reposar, que tal me exaltan
ya las angustias que mi pecho asaltan,
que maldigo este mar en que navego.
¡Morir, quiero morir, morir ansío!
¡Oh, muerte ven, y tu crespón sombrío
ciñe por siempre á mi congoja fiera!.
Ven sin temor á que tu abrazo esquive
el corazón, que, aun destrozado vive
porque el mandato de Dios es su espera.
P.D.: Chino, espero que desde donde te encuentres, puedas sentir todo lo que yo deseo que percibas: “Con todo nuestro cariño, mi eterna amistad hacia ti”.
Nota: Rincones de Ugijar (Las Alpujarras).
BIBLIOGRAFÍA:
- “Desde el Surco. Poesías Póstumas”. Arturo Reyes. Málaga. Zambrana Hermanos, Impresores. 1914.

