Arturo Reyes realizó un
segundo viaje a Madrid, donde pasó un corto pero intenso espacio de tiempo que
dedicó a supervisar la publicación de su nueva novela “El lagar de la Viñuela”
así como a negociar con editoriales y libreros. Era un persona perfeccionista
que no quería dejar en manos de terceros la concepción de su nueva obra.
Aprovechó también este
corto espacio de tiempo en Madrid para ampliar y profundizar su círculo de
amistades y de colegas de profesión, para lo cual contactó de nuevo con su buen
amigo, el escritor baezano Jurado de Parra, al que consideraba como un hermano,
por el apoyo sincero que siempre le había mostrado.
De la mano del
catedrático D. Cristobal Cuevas seguimos conociendo la biografía del escritor
malagueño …
“En vista del éxito
obtenido con la publicación de su primera novela, Arturo acomete con redoblado
entusiasmo la redacción de la segunda para la que aprovecha un viejo tema ya
tratado por él en un cuento de “El
Sargento Pelayo”.
Nace así ese trágico
drama rural que es “El lagar de la
Viñuela”, cuyo periodo de gestación fue tan breve que a finales de otoño
estaba ya listo para la imprenta. En los primeros días de noviembre, y llevando
como único bagaje el recién acabado manuscrito de su novela, se pone en camino
hacia Madrid.
Durante su estancia en
la capital, que se prolonga seguramente hasta principios de la tercera decena
de ese mismo mes, atiende personalmente a todos los detalles de la edición,
cuya pulcritud y belleza de presentación le preocupan en este caso sobremanera.
Aparte el fin específico
que le llevaba a Madrid, Arturo aprovecha
este viaje para conocer más a fondo el mundillo literario de la Corte, para lo
que recurre de nuevo a los buenos oficios de su siempre generoso amigo Jurado de Parra.
Un relato contemporáneo
nos ha conservado detalles de sus andanzas: “Llegó una noche Jurado de Parra – escribe el
periodista A. Valera Díaz – al rincón de las esperanzas, una peñita que suele
reunirse por las noches en un café del centro de Madrid. Y uno a uno fue
presentándonos a un compañero que acababa de llegar de la bella Málaga. Y se descubrió la reunión celebrando el ingreso de
Arturo Reyes, inspirado autor de “Cartucherita”, novela que, cosa rara,
nadie había osado discutir en la peña.
Y a los diez minutos la
conversación era general, hablando cada uno de sus proyectos, mientras que
Arturo Reyes observaba atento, acaso para formar juicio de todos y cada uno de
nosotros.
Sólo al ser preguntado
pudimos saber que venía a publicar un nuevo libro (puesto hace días a la
venta), titulado “El lagar de la
Viñuela”, libro en el que presentaba un drama pasional entre tipos de los
montes de Málaga…
Por todo lo dicho,
quince días después de su llegada a ésta, cuando, ya preparada la edición del
libro, trató de volver a Málaga,
todos a una hacíamos votos para que siguiese deleitándonos con sus maravillosos
cuadros de costumbres andaluzas, al mismo tiempo que le prometíamos despedirle
en el propio andén de la estación. ¡Eso sí, llegó la hora y, efectivamente, de
veintitantos, tres! ¡Toda la raza!, que dijo Blasco.”
Continuará …
Hoy quisiera dedicar
esta publicación a la familia Vassiliadis,
una familia griega de Tesalónica con la que mi hija María está compartiendo una semana de su vida. Gracias por cuidarla tan bien, por hacer que se sienta como
en casa y por el afecto que le están demostrando. Mi hija se encuentra muy feliz y
esta experiencia le servirá para conocer a “nuestra querida madre Grecia”, a la que
tanto debemos los europeos culturalmente.
BIBLIOGRAFÍA:
- “Arturo Reyes. Su vida
y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García,
Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural.
C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes
(ART).
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