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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 19 de febrero de 2017

HOMENAJE DEL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES AL ACTOR VALENCIANO FELIPE CARSÍ.

Hoy tenemos el gusto de presentaros a Felipe Carsí, actor de historia escénica, larga y brillante, así como valenciano de notoriedad.

Tuvimos la suerte de conocer a su bisnieto Alfonso, a través del blog, cuando contactó con nosotros al leer nuestras publicaciones sobre la Compañía Teatral María Guerrero. 

Buscaba sus raíces familiares, y en un principio poseía poca información sobre su bisabuelo artista, pero este hecho en vez de desilusionarlo, le sirvió de acicate, y dado su enorme interés y curiosidad, comenzó una aventura sorprendente, en la que llegó a contratar los servicios de una empresa especializada, que le ha proporcionado muchísima información sobre la familia Carsí.



Nota: Fotografía del actor remitida por el bisnieto para su publicación.

Era el deseo  de Alfonso que escribiéramos en el blog sobre su antepasado, y le agradecemos que nos haya proporcionado información de interés para realizar esta publicación. Un artículo periodístico fechado en 1914 nos ha servido para conocer al famoso cómico valenciano.

Carsí fue definido por el periodista como “un hombre menudo y nervioso, más alma que carne, hablador, simpático, sumamente expresivo – dice con el gesto tanto o más que con la palabra - (condición de un buen cómico), hallaba siempre motivos de excusa cuando a intervalos, en el curso de nuestra charla, le deslizaba yo un anzuelo para que picase y se dejara entrevistar. Ya casi desesperanzaba … Agotaba mi sarta de razones y todas iban a estrellarse contra su modestia.

Poseía un sincero y encantador sentimiento de modestia “¿A dónde voy yo – me decía- junto a gente tan alta y tan grande como Cubells, Muñoz Degrain y Sorolla? …  ¿Qué pinto yo entre gente que tan bien pinta?...”



Nota: Cuadro de Sorolla. Retrato de Felipe Carsí.

Su vida entre bastidores fue harto abundante en ocurrencias y lances cómicos, un actor con grandes méritos, que por su clásica manera de decir y sus grandes cualidades artísticas, llegó a ser una verdadera institución en la gran compañía que regía el matrimonio artístico Guerrero-Mendoza.

Le unió una gran amistad con Sorolla, quien realizó un retrato suyo. Esta obra fue donada por la familia del actor valenciano a la ciudad de Málaga, y estuvo expuesta en el Museo Provincial de Bellas Artes hasta que lo clausuraron. Debería de estar colgado en el nuevo Museo de la Aduana pero no lo hemos encontrado. No conocemos los motivos por los que esta obra de Sorolla no se exhibe actualmente en el nuevo museo de Málaga.

Continuará …

BIBLIOGRAFÍA:

- La Correspondencia de Valencia. Martes 24 de marzo 1914. “Cómo viven los valencianos en Madrid. Felipe Carsí”. Martín Caballero, F.

jueves, 2 de febrero de 2017

DEDICATORIA POÉTICA DEL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES A D. MIGUEL DE CERVANTES

El pasado 31 de enero se clausuró el IV centenario de la muerte del insigne Miguel de Cervantes. Cervantes fue “un genio en cuanto a saber retratar quiénes somos como pueblo, con nuestras fortalezas y debilidades, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras gestas y contradicciones pero, en todo caso, con una identidad plural y enriquecedora.”

También “ha definido como nadie la esencia de ser español – desde la gallardía al ingenio, desde la hidalguía a la ingenuidad, desde el sentido del humor a un cierto fatalismo, desde lo pícaro a lo noble, desde el sentimentalismo hasta la capacidad de afrontar y superar los más complejos retos.”



Nota: Escultura de Cervantes (Vélez - Málaga).

Hoy queremos ofrecerle nuestro pequeño tributo de admiración al famosísimo escritor, publicando un sencillo soneto que mi bisabuelo Arturo le dedicó al famoso hidalgo, D. Quijote de la Mancha.


A DON QUIJOTE

¿En dónde yace tu invencible acero,
del bueno amparo y del malsín azote?
¿dónde tu invicta lanza? ¡oh, don Quijote!
pasmo y admiración del mundo entero?

¿Dónde yaces, andante caballero,
de virtud y valor mágica dote,
que tan sólo encontrar pude tu mote,
al buscarte doquier en mi sendero?

Mi alma en evocarte se recrea
y, sin ir al Toboso, en Dulcinea
doquier mi vista  á solazarse alcanza.

Veces cien me topé con Rocinante,
y no dejo de ver á cada instante,
ginete en su rocín, á Sancho Panza.

Arturo Reyes.
                     (Del crepúsculo, 1914).

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:


- Del crepúsculo. Reyes, Arturo. Zambrana Hermanos Impresores. Málaga, 1914.

domingo, 11 de diciembre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES CON LA CIUDAD DE BARCELONA.

Barcelona  es un lugar que siempre me ha cautivado porque allí siempre puedes sentirte sorprendida agradablemente con sus monumentos, sus rincones, sus edificios, sus gentes. En cierto modo me recuerda bastante a la ciudad de Málaga.

Hoy os quiero hablar de la relación que unió a mi bisabuelo Arturo con la ciudad condal, y cómo también estos acontecimientos me han influido a mi.

La madre de Arturo, cuando éste contaba dos años, huyó a Barcelona con su hijo primogénito –Adelardo-. No conocemos exactamente la causa por la que mi tatarabuela Josefa se fue de Málaga, dejando tras de sí a varios hijos de muy corta edad. Yo siempre he imaginado, que ella se marchó escapando de su marido, quién quizás por su inestabilidad emocional, no era la persona más adecuada con la que compartir su vida. La situación tuvo que ser muy extrema para que tomara aquella decisión tan dura y terrible.

Mi tatarabuela tuvo que sufrir mucho, al dejar a sus retoños con aquel progenitor, quién a pesar de ser un personaje con una biografía bastante interesante,  no era la persona más idónea para educar y hacerse cargo de sus hijos.

Tras estudiar el catedrático de Literatura, D. Cristóbal Cuevas, la biografía de mi bisabuelo, no encontró ninguna mención de Arturo a su madre, ni en sus obras ni en sus cartas. Probablemente su padre nunca les habló de ella o quizás le contó “su propia versión de los hechos”.

Pero mi bisabuelo sí se carteaba con su hermano mayor, Adelardo, al que creo que no conoció personalmente, y al que llamaba “primo”. Adelardo es un personaje digno de mención porque también había heredado, como su hermano Arturo, grandes dotes artísticas. Era muy innovador, creativo, y además escribía libros, como el titulado La casa de las pulgas  bajo el seudónimo de “Abel King”.


Recuerdo cuando mi añorado padre me hablaba con tanto entusiasmo de sus primos de Barcelona: Pedro, Fernando y Mª Teresa. La figura que cohesionó a la familia Reyes de Málaga con la familia de Barcelona, fue mi abuelo Adolfo, quien además de mantener relación epistolar con su tío Adelardo, viajó a Barcelona tanto para realizar investigaciones en las famosas bibliotecas que allí se encontraban como también para reunirse con su familia.

Pues bien, a mi me interesaba seguir con esta relación, y cuando hace unos años pasé con mi marido y mis hijos unos días de vacaciones allí, conocí al único primo de mi padre que aún quedaba vivo. Se llamaba Pedro, un señor muy simpático, dicharachero, también muy creativo, y con grandes dotes para la fotografía. Él, para desgracia de tod@s sus familiares, nos dejó en abril pasado.



Creía yo que el lazo que me unía con Barcelona se había disipado, pero tenía la suerte de tener en Facebook a una sobrina suya y prima mía.

Hace aproximadamente tres semanas viajé a Barcelona con mi hija, y tuve el placer de conocer a mis familiares. Me encantó la velada que pasamos juntos, y el cariño con que nos acogieron. Y es por ello, que quiero dedicarles a tod@s ell@s (Vicki, Ferrán, Javier, Albert, Bernart, Julia y Bru) el gesto tan bonito que tuvieron, al venir a conocernos. Pasamos unos momentos inolvidables, de los que surgió una bonita amistad, que espero sea duradera.


 Hoy quiero dedicarles la poesía que mi bisabuelo Arturo escribió pensando en su hermano mayor Adelardo.

                                            RUINAS

  A ADELARDO REYES.

Esta vieja mansión triste y desnuda
que albergó los sueños de mi infancia
tan solo para mí no queda muda.

Ni el tiempo, ni el dolor, ni la distancia,
lograron disipar en mi memoria
de su grato recuerdo la fragancia.

Aquí, soñé con alcanzar la gloria,
¡sol esplendente que jamás declina,
más de luz para mí siempre ilusoria!.

Aquí al calor de mi ilusión pristina,
jamás adivinó mi pensamiento
el valladar donde el placer termina;

Aquí siempre vi azul mi firmamento
aquí la dicha me halagó un instante
y la esperanza me arrulló un momento.

Aquí, al abrigo de regazo amante,
ver creyó el alma, de entusiasmo henchida,
próximo el bien y la maldad distante;

Aquí, por sus quimeras remecida,
entre puras auroras irisadas
anegándose en sol miró la vida.

Aquí nunca rodó en las emboscadas
donde el mal la aprisiona entre sus lazos
para en ella asestar sus estocadas.

Ni vió, cabe la nave hecha pedazos,
cómo la humanidad contempla esquiva
al que le tiende al naufragar los brazos.
.   .   .    .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .

¡Salve, de la vejez pobre cautiva
de faz rugosa y corazón desierto,
que en mí el recuerdo de la infancia aviva!

Hoy torno a ti como bajel que al puerto
torna sin velas, el timón pedido,
roto, y sin jarcia y con el casco abierto.

¡Salve, ruinoso hogar, mi hogar querido,
que aun el aroma de ayer perfuma,
como a las breñas el rosal florido!.

¡Cómo a través de transparente bruma
siempre te recordé!, como un ensueño
que ni aun el tiempo en su labor esfuma.

¡Salve! memoria de mi ayer risueño,
que de ayer con la luz aun iluminas
la negra noche del que fué tu dueño!


¡Salve, tosco nidal de golondrinas!
¡cuán idéntica ha sido nuestra suerte!
¡yo en mi pecho, cual tú, llevo la muerte,
y cual tú el corazón tengo en ruinas!.

                                          Arturo Reyes.
(Desde el surco, 1896)

BIBLIOGRAFÍA:

- “Desde el surco”. Reyes, Arturo. Librería Fernando Fé. Madrid, 1896.

domingo, 16 de octubre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. BENITO PEREZ GALDOS Y PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (II).

Hoy queremos seguir contando la bonita anécdota que sucedió entre D. Benito Pérez Galdós, mi bisabuelo y el alcalde de la época, D. Pedro Armasa.

Galdós, el célebre escritor canario intervino para que mi antepasado se viera favorecido por una subida de sueldo en el Ayuntamiento de nuestra ciudad ya que de lo contrario, y a pesar de su delicada salud, Arturo tenía pensado emigrar a Buenos Aires en busca de una vida mejor.

Su empleo en el servicio de Contaduría del Ayuntamiento de Málaga y la venta de sus libros, no le proporcionaban el suficiente dinero para llevar una vida holgada, lejos de las complicaciones económicas, que solían merodear el horizonte inmediato del literato malagueño.

Y D. Benito, gran amigo y protector de Arturo, no dudó ni un instante, en cumplir sus deseos.


Nota: Fotografía de D. Benito Pérez Galdós junto a una  imagen de la Plaza de Cibeles (Madrid).

Será como siempre el catedrático Cristóbal Cuevas quien nos seguirá relatando esta historia, teniendo como informante clave a mi querida abuela Victorina, nuera del escritor, quien dará su opinión de los hechos…

“La intervención de Galdós, además de la vieja amistad de Arturo con Armasa – “es amigo mío desde la niñez”, escribía Reyes a D. Benito el 1 de septiembre – hace que el asunto se solucione inmediatamente.

El 2 de septiembre vuelve a escribir el poeta a su insigne benefactor una jubilosa epístola, en la que su temperamento noble y agradecido se desborda:

“Mi ilustre y queridísimo maestro: Por fin estamos al otro lado del río: ha quedado aceptada por unanimidad una enmienda  presentada por D. Pedro Armasa en que solicitaba se me concediesen mil quinientas pesetas de aumento de sueldo, como gratificación, con la obligación de escribir o hacer un estudio previo para establecer una biblioteca popular de la cual, una vez creada, seré designado como Director.

La idea de Pedro, que en esta ocasión ha derrochado a favor mío buena voluntad y cariño, poniendo a mi servicio su valiosísima influencia, es la de en el año de 1914 consignar en el presupuesto una cantidad para empezar a hacer o crear la Biblioteca y sacarme de Contaduría, que es donde actualmente presto mis servicios, trasladándome como su Director a la Biblioteca, con cinco mil pesetas de sueldo, si puede llegar a esa suma. Dios quiera, queridísimo maestro, que todo esto se realice, pues de realizarse, veré por fin y me enteraré de cómo sonríe la vida, cosa que hasta la fecha no he conseguido saber, en lo que a la parte económica se refiere.”

Tan halagüeñas noticias llenaron de satisfacción el bondadoso corazón de Galdós, que felicitó a su amigo con palabras que son un modelo de sencillez y delicada cordialidad:

Mi querido Reyes: Con sincera alegría he recibido sus cartas y los periódicos y recortes. No necesito decir a V. cuánto y cuánto celebro que la veleidosa Fortuna haya depuesto el gesto esquivo, y se muestre propicia a brindar a V. desconocidas bienandanzas… Siempre, siempre me tiene V. a su disposición.”

Sin embargo, y pese a las protestas de Arturo, no debemos pensar que su posición económica fuese objetivamente tan miserable como estos hechos parecen dar a entender. El poeta era muy pobre ciertamente, pero no tanto por la escasez de sus ingresos, cuanto por la desastrosa administración que de ellos hacía.

Hablando con su nuera, Dª Victorina Téllez Alcaide -fallecida desgraciadamente cuando escribimos estas líneas- sobre las penurias económicas en que vivió siempre su suegro, esta señora nos decía que, en realidad, el sueldo del poeta era muy aceptable para su tiempo, aunque dado su temperamento franco y generoso, siempre le resultaba insuficiente a la hora de afrontar los gatos familiares verdaderamente ineludibles.

Según esta misma señora, muchas veces Arturo, al volver a Málaga de Madrid, después de cobrar de alguno de sus editores la liquidación de sus libros, era esperado por su esposa, que le preguntaba con angustia si traía algún dinero, a lo que él invariablemente respondía que todo se lo había gastado en homenajear a sus amigos, escritores, artistas, políticos… No podía desmentir su temperamento abierto y desprendido, típico del artista y del soñador.

El mismo Reyes confirma, sin darse cuenta de ello, la veracidad de estas afirmaciones cuando, en 1908, al escribir “Las de Pinto”, consideraba que dos mil quinientas pesetas anuales eran una cantidad más que suficiente para el mantenimiento de una familia de tres miembros – dos mujeres y un hombre-, acostumbrada a un cierto desahogo, y que incluso les permitía mantener una criada. En esta misma novela llegará a decir Francisco: “Ay, hija mía!... Ya no soy un pobrecito cesante, ¿sabes? Aquí donde me ves, soy un alto empleado con diez mil reales de sueldo.” Arturo ganaba desde el 28 de julio de 1909, sin contar con el dinero de las publicaciones ni los premios literarios, sólo por su trabajo en el Ayuntamiento, cuatro mil pesetas al año.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).

ENLACE FOTOGRAFÍA:

domingo, 9 de octubre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. BENITO PEREZ GALDOS Y PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (I).

En la última publicación del blog quisimos introducir a un nuevo e interesante personaje, el alcalde republicano Pedro Armasa Ochandorena, quien apoyó institucionalmente a mi bisabuelo cuando éste, en los últimos años de su vida, pasaba una mala racha económica.

Arturo no dudó en pedirle ayuda a su magnánimo e ilustre protector y amigo, el escritor Benito Pérez Galdós, quien no vaciló ni un instante, en actuar rápidamente y usar sus influencias para que al escritor malagueño le subieran el sueldo en el Ayuntamiento, tras haber ganado el prestigioso Premio Fastenrath junto al también escritor y amigo suyo Ricardo León, y al haber sido además elegido académico correspondiente por Málaga de la Real Academia Española de la Lengua.

La figura de D. Pedro Armasa, que tanto hizo por Málaga, fue olvidada, y en 1937, el callejero  de la ciudad suprimió la calle que a él se le dedicó para denominarla “Camino de Olletas”. Ya en pleno siglo XXI, la situación sigue siendo la misma. Parece ser que este personaje no ha tenido el suficiente "calado y prestigio”  en la historia de Málaga para que alguna Corporación Municipal, sea de la ideología que sea, posteriormente haya tenido el decoro de restituir su nombre en otra vía malagueña. 

Pues bien nosotros no queremos olvidar a este insigne político y nuestro único tributo puede ser recordarlo, para que vuelva a tener vigencia en el presente.

Y como siempre será nuestro ilustre catedrático Cristóbal Cuevas, el que en su libro, nos relate estos hechos…




Nota: Fotografía, de izquierda a derecha, Giner de los Rios, Domingo Lerroux y Pedro Armasa.

“Al llegar el verano, y tras una nueva crisis de salud, su situación económica, siempre tan precaria, se hace de todo punto insostenible. Tal debió ser su angustia que, contra lo que había sido hasta entonces su norma inalterable, decide pedirle ayuda para sí mismo, acudiendo, como tantas otras veces, a Galdós:

”Yo quisiera – le escribe- que V. me prestara su valioso concurso escribiéndole a Don Pedro Armasa que es el jefe, como V. sabe, de los republicanos en la Corporación, recomendándome con el más vivo interés para que haga lo posible, porque en su mano está el hacerlo, porque se mejore mi situación con un aumento de sueldo de alguna importancia. Al hacer la recomendación puede V. referirse, y hasta convendría lo hiciera, a que con motivo del premio que nos concedió la Academia y de nuestros nombramientos, el Banco de España, donde Ricardo León presta sus servicios con tres mil pesetas de sueldo, ha decidido asignarle diez o doce mil pesetas anuales. Es lógico que yo no aspiro a que esta Corporación Municipal me otorgue ni con mucho lo que el Banco a Ricardo, pero sí a que mejore en algo mi situación… Como sé que me honra V. con su afecto, no dudo que accederá V. a lo que pido, y como esto, de conseguirse, tendría que ser dentro de muy pocos días, le suplico escriba a D. Pedro Armasa a la mayor brevedad, mejor dicho, inmediatamente, y para tranquilidad mía le ruego me ponga dos letras acusándome el recibo de la presente.”

El apremio con que esta carta va escrita da idea de lo insostenible de la situación de Arturo, que, en su desesperación y a pesar de sus enfermedades, llega a concebir el proyecto de marcharse de Málaga e incluso de emigrar de España.

“Se me hace imposible la vida –sigue escribiendo a Galdós-, y voy a tener que marcharme a América dentro de este mismo año.” Y añade patéticamente: “Mil y mil perdones por la molestia que le proporciono, pero en este caso depende de Vd. el que me sea posible conjurar mis compromisos y desistir de mi viaje, al que le temo por lo mal de salud que me siento.”

La respuesta de Galdós no se hace esperar, y en ella resplandece todo el fondo de honda y entrañable humanidad que late en las entrañas del maestro:

“Mi muy querido amigo: En este mismo momento recibo su carta del 31 y me apresuro a escribir a D. Pedro Armasa, como V. desea. Le adjunto la carta para que llegue a manos del Sr. Armasa. ¿Es bastante expresiva?  Puede V. creer que ansío de todo corazón den mis gestiones algún resultado práctico, y que, si en mi mano estuviera, colmaría con creces las justas y legítimas aspiraciones de V. Su carta, amigo mío, me produce una gran tristeza, un hondo desconsuelo.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:


- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Enlace fotografía: 

martes, 27 de septiembre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (1912-1915).

Hoy os queremos presentar a un político malagueño, D. Pedro Armasa Ochandorena, que tuvo un papel fundamental en la historia de la Málaga republicana, y que fue alcalde de nuestra ciudad entre 1912 y 1915.


Nota: El alcalde de Málaga Pedro Armasa Ochandorena.

Su gestión en nuestro ayuntamiento fue muy accidentada, por los continuos ataques y obstrucciones que recibió, sobre todo a partir de 1913, por parte del dirigente conservador Eduardo Dato, que durante esos años, y bajo el reinado de Alfonso XIII, ejercía como presidente del Consejo de Ministros.

Este blog quiere agradecerle el apoyo que brindó a mi  bisabuelo Arturo, que atravesaba momentos económicamente difíciles en 1912, y la única manera en que podemos hacerlo, es recordándolo.

En un estudio de investigación que, sobre este político ha realizado el doctor y profesor titular en Historia por la Universidad de Málaga, D. Fernando Arcas Cubero, se alude a una reseña que el fundador del socialismo malagueño, Rafael Salinas, le dedicó en un periódico republicano editado en Málaga, llamado “El Popular”.

Queremos reproducir íntegramente sus palabras por dar una visión muy completa sobre el extraordinario trabajo que D. Pedro realizó en nuestra ciudad, y que queremos dar a conocer.

“El otro candidato de la Conjunción es Pedro A. Armasa Ochandorena, y aunque huelga su presentación por ser en Málaga conocidísimo, no quiero dejar de recordar, no sólo su vida de austeridad, de esfuerzos extraordinarios, en provecho de sus ideales, la honradez acrisolada con que ejerce su carrera de abogado, sino principalmente sus campañas en las corporaciones donde fue llevado por la voluntad popular. Pero entre ellas se destaca la última que realizó en el Ayuntamiento, donde fue campeón de la moralidad, y aunque el gobierno persiguió su labor admirable, no aprobándole ni una sola vez los presupuestos municipales, a pesar de ser los mejores, al solo objeto de dificultar su labor, a pesar de ello, su paso por el municipio de Málaga se distingue por la realización de las obras que en la pavimentación se hicieron en esta capital; porque se establecieron nuevas casas de socorro y grupos escolares; se llevaron a cabo las obras del nuevo Ayuntamiento; se consolidó la sustitución de consumos, para hacer frente a las obligaciones de nuestra ciudad, se llegaron a cumplir todas, hasta el punto  de que un organismo como la Diputación Provincial, superior jerárquico del Ayuntamiento, vivió muchos meses sin otro ingreso que la parte de los contingentes de la capital, pues los pueblos mangoneados por los caciquillos monárquicos, no pagaban una sóla peseta, pues destinaban sus fondos a supuestos capítulos.

El candidato republicano, logró en su anterior etapa en las Cortes, lo que no se consiguió jamás: aquella reintegración de las aguas de Torremolinos a su verdadero propietario, al pueblo de Málaga, que debe pagar con su voto esta acción. Ese es don Pedro Armasa, enérgico porque es honrado, bueno porque es justo, recto y demócrata porque es republicano, serio y digno, porque tiene talento y cultura."

Este personaje histórico se encuentra enterrado en el Cementerio de San Miguel.

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:

- Arcas Cubero, Fernando, Pedro Armasa Ochandorena (1864-1933): Trayectoria política de un republicano. Baética: Estudios de arte, geografía e historia. Nº 8, 1985, págs. 423-434.

Enlace internet: 
http://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/8982/27%20ARCAS%20CUBERO.pdf?sequence=1  

lunes, 19 de septiembre de 2016

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A ROMA - CIUDAD ETERNA, CIUDAD DEL PARAISO.

Tras el paréntesis veraniego el blog se pone de nuevo en marcha, y en esta ocasión queremos dedicar este espacio a Roma, la “cittá eterna”, la que nunca descansa; la urbe  en la que el arte y la historia se encuentran tan cuidadosamente salvaguardados. Está considerada como  la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo.

Sorprende no ver allí enormes rascacielos ni grandes hoteles de lujo sino sencillos edificios que guardan el esplendor de antaño, lugares que se sienten orgullosos por conservar la memoria de su pasado.

Las estrechas calles del ghetto judío, las románticas callejuelas del Trastevere, sus monumentales “fontanas”, sus preciosas plazas, el imponente rio Tíber que divide la ciudad y que siempre nos acompaña y guía, a veces con grandes corrientes, a veces como remanso de paz.



Nota: La monumental Fontana di Trevi.

Nos hemos dirigido a la colina del Gianicolo para divisar la histórica ciudad desde lo más alto, y hemos seguido las rutas de las iglesias, para saborear la monumental riqueza que ellas encierran. Hemos admirado el Campidoglio y sus museos capitolinos, hemos disfrutado desde el “Vittoriano” de las impresionantes vistas del Foro Romano, y hemos gozado ante la grandiosidad del Coliseo y del Vaticano.



Nota: Sala de los Filósofos (Museos Capitolinos).

Hemos seguido la ruta de los grandes artistas; los admirados Miguel Angel, Rafael, Pinturiccio,  Caravaggio, Bernini, Borromini, Brahamante, y un largo etcétera de admirados creadores.

Hemos sido testigos del fervor de los peregrinos de todo el mundo, en su encuentro semanal los miércoles en la Plaza de San Pedro, con el Papa Francisco, una persona entrañable, sencilla, que derrocha humanidad, y que pronuncia frases tan contundentes como: “El pastor tiene que oler siempre a ovejas”.

Quizás nuestra ciudad Málaga debería aprender un poco de esta hermosa metrópoli italiana, intentando recuperar su pasado para poder conocer mejor su presente y su futuro. Me produce tristeza cuando llego a Málaga tras diez días fuera, y los grandes titulares de nuestros periódicos locales, se refieren mayoritariamente al proyecto que las distintas administraciones han realizado para nuestro antiguo puerto fenicio: un hotel de lujo de 135 metros de altura en el dique de levante, “otro centro comercial” en el Muelle de Heredia, una noria fija de 100 metros de altura y la apertura de una nueva línea marítima pensada para captar a la clase media-alta marroquí que vendrán a gastarse el dinero en nuestra ciudad. No percibo en este proyecto usos culturales para los malagueños, y esto me  entristece.

Mi bisabuelo fue un gran enamorado de las antiguas civilizaciones. Uno de sus máximos deseos fue visitar Grecia, Pompeya, Roma…, y aunque lo tenía todo planeado, ni su salud ni su economía se lo permitieron. Pero él como un gran artista soñó con ellas, y plasmó en sus poesías todo un mundo de ensueño.

Hoy queremos dedicar a Roma este espacio, y aunque he encontrado tres poesías de Arturo que se refieren a esta gran urbe y su historia, hemos escogido el último fragmento de una de ellas, ya que en ella compendia todo lo que significaba para él esta gran capital.

EN ROMA

(…)

- Tú, noble hijo
de Aquitania, feliz aún, no conoces
el hondo precipicio
donde Roma se hunde, donde Roma
por siempre se ha de hundir.

- Es que el abismo
es dulce y tentador y yo te juro por el Dios capitolino,
que nunca soñar pude allá en mis lares
lo que encontré en los tuyos… yo no he visto
ni he gozado jamás noche más bella
en más bello recinto;
y si Roma se hunde, como dices,
que se hunda concibo,
que a gozar cual gozar sabe el romano,
hundiérase también el biturigio.

                  Arturo Reyes.
                  (Béticas, 1910)

BIBLIOGRAFIA:

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.