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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 11 de enero de 2015

HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL RADICALISMO ISLÁMICO: "JE SUIS CHARLIE, JE SUIS AHMED"


Una de las características que definen a Arturo Reyes es la “maurofilia”, lo que podríamos definir como un gran apasionamiento por todo lo que tiene que ver con la cultura árabe.

Criado cerca de la Alcazaba malagueña, desde pequeño mi bisabuelo soñó en sus cuentos fantásticos, con castillos y almenas, con guerreros y princesas.  

Ya de adulto tuvo la oportunidad de viajar a Tánger en varias ocasiones, y conocer "in situ" la cultura y el estilo de vida marroquí, lo que le sirvió para inspirarse y escribir crónicas sobre el país vecino como corresponsal de un periódico así como crear emotivas poesías de estilo orientalista.

A mi bisabuelo le encantaba leer poesías en la Alhambra y fotografiarse con atuendos árabes. Se sentía encantado cuando sus amigos lo llamaban en broma el  moro”, apodo que siempre mantuvo vivo, por su parecido fisonómico con nuestros antepasados.

Supo también inculcar ese amor sin límites a su hijo Adolfo, mi abuelo, quién dedicó parte de su vida a recoger un glosario arábigo andaluz que recogió en su librito “Ideario en estampas”.

Hoy ellos también dirían: “Je suis Charlie, je suis Ahmed”, ellos que trabajaron como periodistas y que siempre lucharon por la libertad de expresión. También nos pedirían que no seamos xenófobos, que sigamos conviviendo pacíficamente como en el pasado. Esa coexistencia que fue en nuestro país un ejemplo de convivencia y cooperación entre judíos, musulmanes y cristianos.





No dejemos que la ignorancia provoque un aumento de la discriminación pues sería injusto, seamos ejemplo de tolerancia.

Hoy tod@s estamos en la multitudinaria manifestación de París contra el terrorismo y a favor de la libertad de expresión, también acudimos a Nigeria donde se han autoinmolado varias niñas-bomba, y además viajamos al resto de países que sufren el integrismo islámico en su vida diaria y que pasan desapercibidos para el resto del mundo.

Desde aquí queremos mostrar nuestras condolencias por las diecisiete personas que han sido víctimas del radicalismo. Los atentados a la revista Charlie Hebdo y al supermercado judío tienen que ser el punto de partida de una nueva era en la que los lápices y la libertad de expresión lucharán contra las armas y el radicalismo.

Con esta poesía orientalista que escribió Arturo al final de su vida, queremos manifestar nuestro apoyo al pueblo francés. 


ABUL-KASSIN

Abul Kassin suspira,
y tañendo su lira,
de melódicos sones,
exclama, recordando el bien perdido
que parece llorar en sus canciones:
- ¡Oh, Sohail! ¿qué fué de tu pasado?
¿de la grandeza de tu ayer, qué ha sido?
¿en dónde están los nobles generosos
que en tu seno vivían,
que, a menudo, en sus brazos amorosos,
aquí me recibían?
¡No a mi voz ni a mi llanto ha respondido
ninguna voz amada;
el eco, o de la tórtola el gemido,
responde en la enramada!
Honda pena me causa, patria mía,
estar tus males viendo,
y no poder a la maldad impía
dar castigo tremendo.
En vano el alma en olvidar se empeña
aquellas dulces horas
de la niñez risueña,
edad en que, sonoras
como cuentas de oro,
resuenan al pasar alegremente;
edad que es de ilusiones un torrente,
y es, al par, de delicias un tesoro.

Errante peregrino,
por doquiera que fui, doquier mi planta
posar me hizo el destino,
tu nombre, sin cesar, en el camino,
repitió mi garganta;
lo repitió a la sombra que el sol tiende
del Ganges y del Indo en las riberas,
cuando sus velos de zafir y oro
y de ópalo, suspende
en el verde joyel de las palmeras,
o en el yelmo gentil del sicomoro;
lo repitió en los valles que ilumina
la luz del Septentrión, en el desierto,
en la margen sombría del mar Muerto
y en los campos de amor de Palestina.

Lo repitió en las noches estrelladas
ardientes, luminosas y calladas
que pasé en los desiertos arenales,
en el pobre aduar del beduino,
que rondan los chacales;
lo mismo a las caricias del destino,
que al duro restallar de sus dogales;
doquier lo repetía
recordando la edad en que dormía
al son de tus arrullos maternales.

¡Oh, Sohail natal, nido de amores!
quiera la aciaga suerte,
que en el postrer dolor de mis dolores
perfume las fragancias de tus flores
los labios de la muerte;
quiera el cielo que a ver tornen mis ojos
tu castillo altanero,
del moro orgullo y del infiel enojos;
tu mar, bruñido cual de limpio acero;
tus fuentes cristalinas,
en las que por beber, los anchos mares
cruzan las golondrinas;
tus huertos, gala de mis viejos lares;
tus floridas montañas,
donde labran las águilas su nido
y alzaban tus santones sus cabañas;
tus alcázares, donde tus celosos
emires ocultaban sus serrallos,
en donde los señores, en vasallos
tornábanse dichosos.

Tus campos bellos, del creyente encanto,
que, en mi lozana juventud remota,
crucé, feliz, sin conocer el llanto,
sobre mi pecho la bruñida cota,
que cien veces saltar hizo la espada,
y que el dardo burló del enemigo;
la costa  cincelada,
en lides cien de mi valor testigo;
jinete en mi corcel de largas crines,
siempre sediento de placer y gloria,
soñando con cantar mi propia historia
cantando a los más bravos paladines.

Y el bardo, al evocar su edad de mozo,
edad en que jamás la pena asoma,
que es mensajero de la pena el bozo,
edad florida que la dicha aroma,
cual la rosa el rosal; y al ver trocados
en escombros los bellos capiteles
de los aureos alcázares soñados;
y en yermos convertidos los vergeles,
y el castillo deshechas sus almenas,
y ya mustia la flor en sus jardines;
al ver entre cadenas
a los más valerosos paladines,
en la edad juvenil sus compañeros,
y al recordar la bella
mujer, que en los primeros
años amó de su existencia ingrata,
entristece su alma su querella,
y al triste yugo del dolor le ata
y la nostalgia del ayer le inspira
las más tristes canciones;
y por eso tan tristes son los sones
que el bardo arranca a su doliente lira.

Arturo Reyes
(Del Crepúsculo, 1914).


domingo, 14 de diciembre de 2014

HOMENAJE DEL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES A JESUS, EL ALMA MATER DEL BAR "EL PIMPI FLORIDA" (EL PALO- MÁLAGA).


He tenido la gran suerte de conocer a Jesús de forma cercana porque nos unían lazos familiares. Pedro, mi marido, era uno de sus “primos favoritos”. Ambos se criaron juntos y se profesaban un enorme cariño.

Pasar un rato con él era una gozada, y creo que he conocido a pocas personas que puedan reunir tantas cualidades juntas. Era todo bondad, amabilidad y sensibilidad; una persona cariñosa, humilde, sencilla y desinteresada; hombre alegre, feliz, abierto, cariñoso y muy comunicativo. Era además un gran amante de la cultura, y un apasionado por el cine, el arte, la música, la fotografía, entre otras cosas. 

Jesús siempre tenía palabras hermosas para tod@s y cuando estabas a su lado, tenía el don de hacerte sentir una persona “única”. Deja honda huella en tod@s los que gozábamos de su amistad, y sus recuerdos siempre nos acompañarán en su “Santuario de la Copla”, un lugar muy de nuestra tierra, donde siempre pasar un buen rato sintiéndote en todo momento “como en tu propia casa”, pues otra de las grandes cualidades que le caracterizaban, era ser un “perfecto anfitrión".  

He leído en estos últimos días unas palabras que definen perfectamente su establecimiento: “el lugar donde todos caben”.
                                                                                                             

Nota: Jesús López Santos, el alma mater de un gran negocio malagueño. Fotografía publicada por el Diario Sur. 10-12-2014. 

En "El Pimpi La Florida" se pasea la alegría y la camadería de sus clientes, regada con el cariño que sus dueños le ponen al negocio familiar, acompañada de una música que a todos hace vibrar de emoción, entre gambas al pil-pil, carabineros y gambas plancha, esos platos que tanta fama le han dado.

Y esto es lo que hace a este lugar ser único, una embajada de Málaga en el mundo entero, un sitio dónde los que nos visitan, comprenden tras unos minutos dentro, la auténtica idiosincrasia del pueblo malagueño, y que cuando lo abandonan, ya lo están echando de menos.

Todas las palabras son insuficientes para hablar de Jesús, ese “pequeño gran hombre” que tan feliz ha hecho a todos los que lo conocían. Hoy quiero dedicarle a él y a los suyos, con todo mi cariño una poesía de mi bisabuelo titulada: "A los míos”.

Arturo Reyes pudo enfrentarse a la muerte tras diez años de enfermedad, esperándola con consuelo para dejar de sufrir. A Jesús, la muerte se lo ha llevado de forma inesperada, también en la flor de la vida; con sus hijos, Eugenia, Pablo y Álvaro, aún muy jóvenes, con unos nietos aún muy pequeñitos que ya lo echan de menos; con una hermana, Rosa Mari, que era su mano derecha y con la que siempre ha estado muy unido; y su madre, una mujer todo bondad, luchadora dónde las haya, que tiene roto el corazón, y que nunca podrá superar esta muerte tan injusta.
  
Siempre soñé con que una poesía andaluza de mi bisabuelo, ocupara un lugar en “El Pimpi Florida”. Nunca le expresé mi deseo a Jesús pero estoy segura de que si se lo hubiera propuesto, le hubiera buscado un espacio especial para que los clientes pudieran leerla.

 ¡Son cosas que pasan pero que no deberían pasar!.


A LOS MIOS

Yo quisiera sufrir vuestros dolores,
con el mío fundir vuestro quebranto,
derramar por mis ojos vuestro llanto,
sufrir de vuestra suerte los rigores.

Dejar tan sólo en vuestra senda flores
las que al triste vivir le dan encanto;
veros tranquilos caminar, y en tanto
sufrir vuestros más hondos sinsabores.

Esto quisiera, y a mi Dios le pido
que en mi cáliz escancie el contenido
del vuestro, que es lo que mi ser ansía,

mas que lo otorgue el corazón no espera,
porque, si por vosotros lo sufriera,
el dolor ser dolor no lograría.

Arturo Reyes.
                              (Del Crepúsculo,1914)

Continuará...

BIBLIOGRAFÍA:
- "Del Crepúsculo. Poesías póstumas". Reyes, Arturo. Málaga, Zambrana Hermanos. Impresores. 1914.

domingo, 16 de noviembre de 2014

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. EVOLUCIÓN ESPIRITUAL (II).


En esta nueva etapa de la vida, mi bisabuelo necesitaba dar un nuevo sentido a su existencia. Ya había cumplido los cuarenta, y aunque quería seguir siendo joven y mantener las mismas energías y vitalidad que hasta entonces, su estado de salud se lo impedía.

Él quería reconducir todos sus principales ideales hacia Dios y el más allá, y comenzó a leer a leer las sagradas escrituras y a formarse en las distintas religiones. Con ello comienza su evolución espiritual y un gran interés por la trascendencia de la vida eterna.


D. Cristóbal Cuevas analiza hoy la particular visión religiosa de Arturo …

“Será en su libro “Otoñales” – 1904 -, en el poema “A mi alma”, donde aparezca por primera vez una auténtica toma de conciencia religiosa por parte del otrora librepensador y agnóstico poeta.

Todo el conjunto de aspiraciones hacia el amor, la justicia, la belleza, la felicidad, la gloria –ideales perennes de su poesía-, cristalizan por fin, y ya definitivamente, en un ansia existencial de Dios.

A él ha llegado por caminos más voluntaristas e irracionales que secamente lógicos. Reyes posee un espíritu más agustiniano que tomista, y en esta su primera confesión abierta de fe hay una exaltación dolorosa, casi de visionario, que recuerda profundamente el “Libro de Job”.

Como el lacerado varón de Hus, el poeta malagueño adivina la trascendencia, proclamando su convicción de que el alma ha de llegar un día, tras las miserias de esta vida mortal, a conocer la verdad de lo divino:

“Llegará, pues llegar es su destino,
y al fin de su camino
sus sueños logrará, que lo que aspira
a Dios no puede ser sólo la forma
que la muerte transforma
en su constante evolución; mentira…
Mentira, sí, mentira, Dios existe,
y con su amor asiste
al alma ansiosa de inmortal encanto,
y un día del polvo surgirás radiante
y la verdad, triunfante,
con sus caricias secará tu llanto.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Poesía: “A mi alma”. Libro “Otoñales”. Arturo Reyes. Madrid, R. Velasco, 1904. Pag 91.
- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. CRISIS HUMANO-RELIGIOSA (I). (1900-1913).


Lamento haber estado varios meses sin escribir sobre la biografía de mi bisabuelo pero ha sido un tiempo de reflexión, en el que no sabía muy bien como debía continuar el blog, y me sentía algo ofuscada, al saber que muchas de las cosas que quedan por contar de su vida no son todo lo agradable que yo quisiera. Pero creo que debo proseguir el camino empezado, relatando esta última década de su existencia, entre los 40 y 49 años.



Nota: Portada de la reedición facsimil de la obra de D. Cristóbal realizada por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga en el 2013, y que por un módico precio te lo llevan a la puerta de tu casa.

Hoy como siempre, es D. Cristóbal Cuevas García quien nos ayuda a conocer más íntimamente a mi bisabuelo…

“A Arturo su trabajo oficinesco le cansa cada día más, y a veces oculta bajo las expedientes una cuartillas en que, subrepticiamente, va escribiendo versos. Una nueva inquietud por la educación de sus hijos empieza a dominarlo, y su campo de atención gravita de nuevo, cada vez más fuertemente, hacia la familia. La idea de abandonar su tierra en busca de más amplios horizontes se le hace infinitamente cuesta arriba. 

La pasión carnal se le licúa lentamente en ternura, y un día confiesa a su amigo Escamilla Rodríguez: “Tengo cosas de viejo; ¡ya me gustan las amiguitas de mi hija!”.

Empieza así a incubarse en su espíritu una crisis de fundamental significación humano – religiosa, que estallará definitivamente hacia 1904, pero cuyo principio hay que situar  mucho antes, posiblemente a finales de siglo.

Hasta donde nos es dado penetrar, esta crisis comienza con el amargor de las desilusiones, de la gloria siempre buscada y nunca conseguida en plenitud – sobre todo en el ambiente local-, y, más todavía, de los primeros síntomas de decadencia física, que un hombre tan orientado hacia la mujer – hembra y tan embebido en la convicción de su masculinidad arrolladora hubo de sentir de manera especialmente dolorosa.

Un cansancio inconcreto y ceniciento, una soledad que le cerca y le ensimisma, una alarmante apatía ante lo que siempre lo había solicitado, van madurando su alma para la separación de su mundo anterior, ese cosmos risueño que se basaba en la pirotecnia de la gloria, de la sensualidad y de la rebeldía, y lo van acercando a Dios como cimiento definitivo. El mismo Arturo enumera en un poema capital los elementos desencadenantes de la crisis definitiva:

“El recuerdo implacable, la honda huella
que dejan de sí en pos cuando las hiere
el desencanto, la ilusión que muere,
la pasión que se estrella,
la esperanza que yerta se desploma,
la flor que deja de esparcir su aroma
del tallo desprendida…
Todo, en fin, cuanto es bello y se deshace;
todo cuanto nos hace
amar el mundo y bendecir la vida.” (*)

Una desolada reflexión sobre la vacuidad de su pasada existencia va tiñendo su corazón, primero de indiferencia, luego de horrorizada repulsión, y al final de arrepentimiento, y en estas reflexiones empieza a estar presente Dios como confidente y amigo, en doloridos acentos que nos traen el recuerdo vehemente de Lope:

“Fue mi vida, ¡oh Dios mío!, como un torrente,
cual de un corcel el galopar sin freno,
que amor fue mi tirano , y en su seno
busqué siempre saciar mi sed ardiente.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS BODEGAS ORDOÑEZ Y LA VENDIMIA ARTESANAL EN ALMACHAR (MÁLAGA).


Hoy quiero dedicar el blog a las Bodegas Jorge Ordóñez, una empresa puntera  en España en la elaboración y comercialización de los vinos de nuestra tierra.

Conocí las excelencias de sus caldos gracias a mi amiga Pili, cuando una noche llegó a casa a cenar acompañada de una botella de “Botani”. Nunca olvidaré ese día, pues desde entonces me interesé por la historia de esta joven firma malagueña que tanto éxito tenía.


 Nota: Fotografía realizada por mi amiga Pilar Garnacho para el blog.

Las Bodegas Ordóñez decidieron asentarse en el año 2004 en el pueblo de Almachar, en pleno corazón de la Axarquía malagueña, lugar que siempre ha gozado de gran fama por la calidad de sus pasas. Animaron a los viticultores locales a destinar sus uvas moscateles de Alejandría a la recuperación de nuestros famosos vinos y han conseguido algo difícil de igualar, llegar a ser referentes mundiales en el mundo vinícola. Con  trece denominaciones de origen en nuestro país, entre ellos D.O.  Málaga y Sierras de Málaga, han conseguido catapultar de nuevo a la fama nuestro querido moscatel.

Es de gran importancia que sigan realizando la recolección como antaño, de forma artesanal, y es que la orografía del terreno, montañoso y con pronunciadas y abruptas pendientes, impiden la utilización de máquinas tanto para la recogida, realizada manualmente por los agricultores de la zona, como para el transporte de las cajas, realizados por esos animales tan de nuestra tierra, las mulas.

Sus deliciosos vinos han sido servidos en las mejores mesas, con los más importantes comensales que podamos imaginar. Los grandes chefs los aconsejan para maridar muchos de sus exquisitos platos.

¡Esto debe ser un gran orgullo para todos los malagueños!.

Como sabéis intento aprovechar todos los momentos que se me presentan en la vida si con ello puedo rescatar del olvido a mis antepasados. Y desde que tuve noticias de ellos, hace ya tiempo, mi intuición me decía que  mi bisabuelo Arturo tenía muchas señas de identidad comunes con las Bodegas Ordóñez. Entre otras, la filosofía de potenciar los valores propios de nuestra tierra, ofrecer un homenaje al pasado recuperando la memoria histórica del siglo XIX y principios del XX, y el reto de intentar alcanzar la fama y el prestigio con el esfuerzo personal.

Pues bien hace pocos días decidí por fin escribirles y enviarles una poesía de mi bisabuelo llamada “La vendimia”, que a mi me parece muy bonita e interesante, y cual fue mi sorpresa cuando me contestaron y me dijeron que les había gustado mucho y que querían conservarla.

Quiero agradecerles desde aquí la amabilidad que han tenido, enviándome unas botellas de “Botani” como obsequio.

Anoche preparamos en casa una cenita junto a los míos, con la excusa de probarlos y poder disfrutar de su sabor tan especial. Nuestro primer brindis fue por la familia Ordóñez con el deseo de que alcancen sus sueños dentro del mundo empresarial.

Hoy publicaremos la estrofa inicial de esta poesía:

LA VENDIMIA

Llegó ya el estío;
ya el campo se llena
de luz y perfumes
y dulces cadencias
y fúlgidos tonos;
ya, verdes y espléndidas,
de pámpanos cubren
los montes las cepas;
ya Baco, sediento,
levanta en la diestra
la copa en que ardiente
desbórdase el néctar.
                                 (…)
                  ARTURO REYES.


BIBLIOGRAFÍA:

Página web Bodegas Ordóñez:


Poesía “La Vendimia”, Reyes, Arturo. Edición homenaje de la Caja de Ahorros Provincial. Gráficas San Andrés. Alonso Cano, 4. Málaga, 1968. 

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS CUENTOS ANDALUCES DE ARTURO REYES: "AMPARO".


Hoy vamos a publicar un cuento corto que mi bisabuelo tituló “Amparo”, y que fue publicado el 2 de julio de 1906 en la “Revista España” de Buenos Aires.


Nos hemos decidido por este título porque se lo queremos dedicar a la profesora de la Universidad de Málaga, Amparo Quiles Faz, quién sigue aún trabajando, junto a la ya licenciada en Filología Española, Amina El Founti,  en un proyecto que comenzó a finales de 2012 y cuyo objetivo era digitalizar las casi 2.000 cartas que componían el archivo epistolar del escritor malagueño Arturo Reyes.






Nota: Amparo y Amina (ambas a la derecha de la foto) en la presentación de su proyecto en el Museo del Patrimonio de Málaga, junto a D. Elías de Mateos, Director del Museo; D. Javier Ramírez, Director del Centro de Tecnología de la Imagen de la UMA y una servidora.

Este sueño se hizo realidad a finales de 2013, y próximamente va a culminar con el envío de este material, en formato DVD interactivo, a las más importantes universidades y bibliotecas del mundo para que esté a disposición de investigadores y estudiosos.


Pienso que las dos han realizado un trabajo fantástico y las felicito sinceramente porque con su enorme esfuerzo han recuperado parte del patrimonio cultural de Málaga, lo que considero un gran logro para nuestra ciudad.

A esta gran persona, profesora, investigadora, escritora y amiga queremos dedicarle este cuento de hoy como agradecimiento.

                                      AMPARO 
 Cuando penetró en el limpio patio del corralón Paco el Coquinas, brillaba todo en él, iluminado por el sol de la tarde, como de coral los floridos geráneos de los arriates y como de esmeraldas la enredadera que tendía sobre el muro sus a modo de faldellines de encajes; trasudaba el cubo en cristalino goteo sobre el limpísimo brocal del pozo; porraceaba, junto a éste, sobre el ladrillo de lavar, la señá Consuelo la renegrida ropa de su hombre; picoteaban acá y acullá algunas gallinas; desperezábase al sol un gato de morisca piel en graciosas ondulaciones; parecía de cristal purísimo el espacio, de zafir el horizonte; todo, en fin, parecía entonar al unísono un cántico a la vida.
- ¿Qué te pasa? -preguntóle al Coquinas la señá Dolores, la casera.
Paco fue a sonreir, pero acordándose de la mala cara que debería tener si quería que le sirviera de pararrayos, en la borrasca que suponía le aguardaba en sus cubriles, mantúvose con el semblante fosco y repúsole a la vieja:
- ¿A mí qué me va a pasar?... ¡Naíta!
- Pus me alegro... ¡Ah!, se me orviaba... Aquí han estao el Pimpi y el Talabartero a conviarte pa esta noche al bautizo de la hija de la Nena.
- Me los acabo de trompezar a dambos.
- Pos aquí estuvieron un ratillo de palique con tu jembra.
- ¡Ya lo sé!
- Pos mía tú, la cosa creo que va a sonar más que un repique, porque el pairino va a serlo el Tururú, ¡y como el Tururú está ahora en parneses! Y tú no te perderás el rato, ¿verdá?
- Pos de juro que no me lo perderé.
- Y harás mu bien si lo jaces.
- ¡Vaya si iré, y si a Amparo le sienta mal, que tome tila!
- ¿Y por qué le va a sentar mal a Amparo? ¿Por qué? ¿Porque tamién irá al bautizo la Rosarito?
- ¡Como es tan maniosa y no quiere ni pa Dios que yo vaya a onde la otra vaya! Pero yo, señá Dolores, yo soy un hombre, y a los hombres las mujeres deben respetarlo.
- Pos naturalmente que sí. ¡Digo! Pos ya lo creo. Y si Amparo dijera argo tú te pones en tu sitio; pero no creo que sea menester, porque yo he platicao con Amparo y yo la he visto tan contenta arreglándote la ropa y como si la cosa se le importara un comino.
- ¿Tan contenta? -preguntó lleno de asombro el Coquinas.
- Hombre, no te diré yo que esté bailando la tarántula, pero lo que es tranquila, lo está... En fin, que a mí me parece que como ya te va conociendo y sabe que a ti no se te puede llevar la brida, pos la mujer se habrá dicho “que más vale un por si acaso que un quien pensara.”
El Coquinas no volvía de su apoteosis. ¡Que Amparo no estaba rabiosa después de saber que él pensaba ir a un sitio donde vería a Rosarito! Indudablemente la señá Dolores había tomado la mañana protegiendo a Rute, a Faraján o a Cazalla de la Sierra.
Cuando Paco penetró en su sala, donde por el balcón abierto de par en par penetraba la radiante luz del día en deslumbradoras oleadas, quedose un punto perplejo.
La habitación estaba que embestía de limpia; brillaba el suelo recién fregado; los muebles, a los que un poco de petróleo hacíanle aparecer como recién salidos de manos del barnizador; la cama, que tentaba al reposo con el blancor de su colcha y de sus almohadas también blanquísimas; las flores, que en tiestos y macetas dábanle al balcón aspecto de jardín, y, por último, la figura de Amparo redondeada por los primeros síntomas de la maternidad; con el bellísimo rostro de gitano abolengo radiante y expresivo, con los encendidos labios contraídos por una sonrisa y los magníficos ojos adormecidos y como impregnados de enervadoras caricias.
- ¿Cómo tan temprano? -preguntóle Amparo al Coquinas, incorporándose rápidamente y poniendo en magnífico relieve al hacerlo el seno espléndido y la arrogante cadera.
Paco contempló un instante a su mujer: su actitud, su sonrisa, el plácido mirar de sus ojos, toda ella, en fin, llenándole de profunda sorpresa.
- ¿Sabes que aquí han estao el Pimpi y el Talabartero a conviarte al bautizo de la hija de la Nena?
- Sí; me los he trompezao en el camino.
- Yo por si querías llevar la ropa negra la he sacao toíta y le he dao un limpión... Ahí la tienes toa prepará y cuasi goliendo a jazmines.
Y Amparo señaló con un dedo las sillas donde aparecía cuidadosamente doblada la amplia chaqueta, el abotinado pantalón, el escotado chaleco, la blanca camisa de bordada pechera y todas las galas, en fin, de las grandes solemnidades.
Paco no sabía qué pensar, ni qué decir, ni qué cara poner. Amparo no era su Amparo; aquello no tenía explicación. ¿Por qué, por qué Amparo no se ponía por las nubes sabiendo como sabía que si iba al bautizo de la Nena seguramente había de tropezarse con Rosarito?
- Pero qué te pasa, hombre. Cualquiera diría que te habías propasao hoy con el solera.
- No, no me he propasao con na ni con nadie; lo que me pasa es que me duele una miaja la cabeza y me voy a echar un ratillo en la cama.
- No hagas eso, hombre, mira que cuando tú coges el sueño eres un tabardillo pa alevantarte.
- No, ya verás como no.
- Entonces, ¿a qué hora te llamo?
- Pos un poquillo antes de la hora de la cita.
Cuando ya algo aligerado de ropa húbose tumbado Paco en la cama, entornó Amparo cuidadosamente el balcón y sentose a coser aprovechando la escasa luz que por él penetraba.
Paco estaba lleno de intranquilidad; no podía explicarse la actitud de su Amparo; aquel cambio tan brusco y sorprendente llenábale de inquietud el corazón. Amparo parecía no ya resignada, sino contenta; vaya si parecía contenta. ¿Y por qué, por qué había de estar contenta?... Y vaya si era bonita Amparo; con razón la llamaban la Serrana, y luego que además de bonita era buena desde la raíz a la pámpana; para ella todo hombre que no fuese él como si fuera una estampa..., y eso que para él no había pasado inadvertido que Juan el Galafate la miraba con las de Caín, y si él ya no le había dado el quien vive al Galafate era por no dar una campanada... Y vaya si el Galafate era un mozo de una vez, buen mozo, simpático, con rumbo, con el corazón en su lugar y luego cantándose como los propios ángeles... ¿Por qué no habrían invitado al Galafate al bautizo? Y no lo habían invitado fijamente porque el Pimpi le había dicho muy claro que cantarían el Virana, el Caperuza y el Niño del Espartero... ¿Por qué sería aquello del Galafate, tan amigote como era éste del padre del recién nacido?...

.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   

- Pero despierta, hombre, que son ya las tantas - exclamó por tercera o cuarta vez Amparo, moviendo bruscamente a su marido.
Este entreabrió los párpados, miró hoscamente a su mujer y díjole con acento nada acariciador:
¡Que me dejes ya, que me duele mucho la cabeza!
¡Pero es que se te va a jacer tarde, hombre, que son ya casi las ocho!
- Pos que sean las ochocientas -gritó Paco mirando de modo amenazador a Amparo, que miró a su vez a su marido con ceñudo semblante, y volviéndole las espaldas, salió de la estancia ondulando gallardamente su cuerpo de escultura.
Y apenas hubo traspuesto el umbral de la sala, intensa expresión de triunfo se derramó a borbotones en su semblante, y vibrando toda de alegría dirigiose rápidamente hacia la señá Dolores, que aguardaba en la puerta de su habitación, y echándole un brazo al cuello, la atrajo hacia su pecho y díjole besándola en las chupadas mejillas:
- ¡Ay, señá Dolores!, que ca consejo de usté vale un millón, porque le he dicho que van a dar las ocho, por poquito si me pega.
- Pos no se lo güervas a decir, poique se le pudiera ir la mano en el especiao, y en vez de amanecer mañana amarilla y con ojeras, pudieras amanecer con toíto el cuerpo llenito de cardenales.
Y mientras Amparo se dirigió de nuevo hacia su habitación, murmuró la señá Dolores con acento lleno de profunda ironía:
- ¡Y luego dicen que si chanelan los hombres! Y eso que el Coquinas es un vivo. ¡Los setenta años sí que saben más que los siete sabios de Grecia!

                       --------------------------------
Continuará…


BIBLIOGRAFÍA:

- Cuento “Amparo”. Reyes, Arturo. España, Revista de la Asociación Patriótica Española. Buenos Aires, 2- VII-1906.