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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 7 de febrero de 2016

PREMIO FASTENRATH 1911: RICARDO LEÓN, "CASTA DE HIDALGOS"; ARTURO REYES, "BÉTICAS".

No sabía mi bisabuelo que su libro de poesías "Béticas", iba a aportarle tantas satisfacciones. Le sirvió de espaldarazo para poder, por fin, recibir el reconocimiento a su dilatada y polifacética trayectoria literaria. Persona autodidacta y con los estudios elementales, su coraje, esfuerzo, tesón y valentía, lo convirtieron en un referente en la literatura de aquella época, lo cual le reconfortó enormemente, aunque como siempre pasa en la vida, también encontró sus detractores …


 “El año 1911 no pudo comenzar con mejores auspicios para el novelista. En los primeros días de enero se corrió por Málaga la noticia de que Reyes y Ricardo León habían sido propuestos conjuntamente para el premio Fastenrath por la Real Academia Española. Este hecho incrementó aún más su prestigio, contribuyendo no poco a que el Ayuntamiento, a propuesta del Alcalde, le proclamara hijo predilecto de su ciudad natal.

Tal nombramiento, sin embargo, no pudo llevarse a cabo sin polémicas:

“El Alcalde- comentaba un columnista de La Defensa – ha tenido un bello gesto; ha querido que el Ayuntamiento acuerde declarar hijos predilectos a Ricardo León y Arturo Reyes, y para completar la delicada ofrenda del espíritu ha querido también que se dediquen unas pesetas a adquirir ejemplares de [Béticas y Casta de hidalgosPero el señor] Murciano [concejal, a la sazón, del municipio malagueño] se opone a que el Ayuntamiento invierta dinero para completar la justa ofrenda de admiración… Y la prosa triunfa… El Ayuntamiento acuerda sólo nombrar hijos predilectos a Ricardo León y Arturo Reyes, y no dar un solo céntimo, como dijo Murciano jactancioso, para Béticas y Casta de hidalgos



Murciano no ha terminado aún; quiere terminar con un rasgo de su intención de siempre, y propone que se nombre hijo adoptivo de Málaga a Salvador Rueda, declarando que viene este nombre a su memoria porque se ha mentado a Ricardo León, y el autor de Casta de hidalgos fue de los que se opusieron a la coronación del poeta en Málaga… Se acuerda nombrar hijo adoptivo a Salvador Rueda, y acaba este bello paréntesis dedicado a la literatura.”

Los rumores a que acabamos de aludir tuvieron confirmación oficial el 20 de enero, fecha en que la Real Academia de la Lengua remite a Arturo un Oficio que dice así:

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. El Excmo Sr. Intendente de la Real Casa y Patrimonio me dice con fecha 18 del actual lo que sigue:

“Excmo Sr.: Tengo el honor de participar a V. E., a fin de que se sirva comunicarlo a esa Real Academia Española, que S. M. el Rey (que D. g.) se ha enterado con mucho gusto del Oficio de la misma proponiendo para el Premio Fastenrath, durante el año 1910, la novela El amor de los amores, escrita por el Sr. D. Ricardo León, y el libro de poesías que, con el título de Béticas, ha publicado su autor, D. Arturo Reyes, por encontrar igual mérito literario en las dos obras mencionadas.

Como sólo hay un premio y no conviene fraccionarlo, puesto que, de hacerlo, no se responderá en absoluto al pensamiento de Dª Luisa Goldmann, viuda del ilustre hispanófilo D. Juan Fastenrath, S. M. el Rey, que no cede a nadie en su entusiasmo por las letras patrias se ha servido disponer que se conceda el Premio Fastenrath, consistente en dos mil pesetas, a la novela El amor de los amores, propuesta en primer término por la docta Corporación, y se otorgue otro premio de dos mil pesetas, que abonará de su bolsillo particular, al libro de poesías. En su virtud, y cumpliendo las órdenes del Augusto Señor, me apresuro a remitir a V. E. las adjuntas cuatro mil pesetas, a fin de que la Academia se tome la molestia de entregarlas, conforme queda indicado, a los ilustres literatos que se han hecho acreedores a tan honrosa cuanto merecida distinción”. Lo que, por acuerdo de la Academia tengo la satisfacción de trasladar a V. S., manifestándole, al propio tiempo, que la cantidad citada la tiene V. S. a su disposición en esta Secretaría.”


Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.
- "Casta de hidalgos". León, Ricardo. Madrid. Biblioteca Renacimiento. V. Prieto y C.ª, Editores. Princesa, 77. 1910.

ENLACES:
- Ricardo León: 

- Premio Fastenrath:


domingo, 31 de enero de 2016

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES Y SU PRODUCCIÓN LITERARIA (1910).

En la crónica de hoy el catedrático de literatura D. Cristobal Cuevas nos muestra como el año 1910 fue un periodo en el que mi bisabuelo se sintió especialmente inspirado y motivado en el terreno literario, escribiendo muchos de sus cuentos andaluces.

En aquella época, Arturo gozaba de prestigio no solo en su país sino también en tierras lejanas, y nos parece muy interesante una reseña que sobre él escribió un periodista uruguayo, que hoy publicaremos.  

Como siempre, el escritor malagueño pide a sus queridos e insignes colegas que hagan una crítica de sus recién estrenadas obras. Algunas de ellas fueron buenas, pero otras no tanto. En aquella época el costumbrismo no estaba “demasiado bien visto”, y era tratado como un género menor. Creo que mi bisabuelo tuvo la osadía y también la valentía de no dejarse llevar por el que dirán, y por dedicarse a lo que más le gustaba y más le llenaba, escribir sobre su tierra, y ser embajador de ella en el mundo entero.



“A lo largo de todo el año 1910, Arturo había seguido cultivando la narración breve, tanto en forma de cuento como de novela corta, publicando sus obras en la prensa nacional y en la hispanoamericana. De esta época son De mi almiar, En el tren, Alma andaluza, En derrota, En el taller, El caramelo, A punta de capote, etc., así como la madura colección de cuentos titulada De Andalucía.

Su popularidad en Hispanoamérica se halla muy extendida, sobre todo, en la región del Plata, Uruguay y Venezuela, como atestigua el periodista criollo Norberto Peña en una crónica escrita a raíz de su viaje por España:

“Le conocí [a Arturo Reyes] hace poco, pero entiéndase bien que me refiero al hombre, no al novelista porque en América, digo en Buenos Aires y principalmente en mi patria, en  Montevideo, hemos leído casi todas sus obras; su nombre ya nos era familiar.”

Todavía, sin embargo, hay que añadir a esta asombrosa producción literaria una luminosa novela, Cielo azul, epopeya al mismo tiempo de la ciudad y del campo, que debió aparecer a finales de año. Este relato que, saltando por encima de Las de Pinto, empalma con su forma clásica de novelar, le ilusionó profundamente, y no sin fundamento, ya que es sin duda uno de los mejores que salieron de su pluma.

Arturo se apresuró a enviarlo a sus amigos, manifestando un especial interés en que éstos lo leyeran y le dieran su parecer, seguro de que habría de ser positivo. De acuerdo con esto, escribía a Galdós:

“Mi ilustre y respetable y queridísimo maestro: Por este correo envío a V. un ejemplar de mi nueva novela Cielo azul, y mucho, muchísimo agradeceré a V. que me dispense el honor de leerla, y de decirme si es o no de su agrado. Sé muy bien las muchas ocupaciones que le abruman, y que esto es pedirle verdaderamente un sacrificio, pero como a la vez tengo la grata convicción de que me honra V. con su afecto, no dudo de que si le es posible no dejará de complacerme.” Ni que decir tiene que el juicio del gran novelista canario fue absolutamente favorable.

Por el contrario, el que le envía su gran amigo y entusiasta D. Mariano Catalina le sorprende con algunas reticencias referentes precisamente a su andalucismo:

“Mi estimado amigo –le escribe el Secretario de la Academia-: Recibí su grata y su ultimo libro que acabé ayer de leerlo. No tiene que envidiar nada a los anteriores y tal vez está aún mejor escrito; pero con la franqueza que yo uso para las personas a quienes tengo afecto, he de decirle que su obra como escritor Malagueño está terminada con exceso. La literatura de costumbres de una región puede ser muy amplia, dígalo si no la de Fernán Caballero; pero ésta abarca todas las clases sociales de Andalucía, y la de V. se concreta a Málaga, y dentro de Málaga a una sola clase. Así es que, aunque cada libro nuevo que V. publica se lee con gusto y se admira por los encantos de su estilo, si se leyeran todos seguidos, el lector llegaría a los últimos ya algo fatigado. Es V. un instrumento musical delicioso; pero que no tiene más que un sonido, y sus melodías pueden parar en monótonas y amaneradas… Tal vez me replicará V. que esa es su vocación, y hasta que no sabe V. hacer otra cosa. Pero esto no es cierto, porque el que ha escrito En el surco (sic) y Béticas (no conozco Otoñales) tiene aptitudes para entrar, lo mismo en prosa que en verso, en campos más amplios: per troppo variar natura é bella.” (Madrid, 11.II.1911, A R T).

Esta carta, sin embargo, tras las decepcionante experiencia de Las de Pinto – novela, por cierto, que con bien poco tino le presenta D. Mariano como modelo unos renglones más abajo – no confunde ya a Arturo, que conoce perfectamente cuál es su camino y su misión en el campo literario.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
- Desde el surco”. Poesías. Carta – Prólogo de D. Gaspar Núñez de Arce. Reyes, Arturo. Madrid. Librería Fernando Fé. 1896.
- “Otoñales”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1904.
- “Las de Pinto. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1908.
- “Cielo Azul. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga. Tip. Zambrana Hnos., 1910.

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

domingo, 24 de enero de 2016

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES: UNA VISITA INESPERADA (1910).

Hoy queremos daros a conocer un episodio que consideramos importante en la vida de mi bisabuelo, y que queremos compartir con vosotr@s. En el año 1910, encontrándose enfermo, Arturo recibe en su propia casa una sorpresa muy grata e inesperada. 

Por aquella época el escritor malagueño debía residir en la Plaza de Riego nº 30, actual Plaza de la Merced nº 19, donde vivió los últimos años de su vida.

Creemos que éste es un episodio importante en la historia de la céntrica plaza malagueña, quizás desconocida para los malagueños y visitantes, y es por esta razón, que queremos dejar constancia de ella en el blog.





Nota: Plaquitas ubicadas en la Plaza de La Merced, y que actualmente son ilegibles por su deterioro.


Siempre hemos pensado que la “Marca Málaga” no sólo es Picasso sino que pertenece a todas aquellas personas, que ponen y han puesto su granito de arena para engrandecer a través de las artes, las ciencias y las humanidades, el nombre de nuestra bella ciudad.

Málaga siempre podrá sentirse orgullosa del inmenso talento, que a través de la historia, han desarrollado los numerosos artistas, que aquí han nacido o vivido, pero deben de ser los gestores culturales los responsables de hacer llegar al pueblo su propia historia.

En nuestro blog, será como siempre nuestro querido catedrático de Literatura, D. Cristóbal Cuevas el encargado de relatarnos esta bonita historia…

“El 25 de mayo de este mismo año un nuevo agravamiento de su enfermedad vuelve a postrarle en el lecho; y precisamente ese día llega a Málaga Galdós, con la natural contrariedad por parte de Arturo, que escribe a su maestro al hotel donde se hospeda una carta en la que le dice:

“Estoy en cama algo echado a perder y esto me impide tener el gusto de ir a reiterarle la expresión de mi admiración y cariño. Si, como me aseguran, es cierto que piensa V. permanecer aquí dos o tres días, en ese caso tal vez pueda proporcionarme la satisfacción que lamenta no poder proporcionarse su apenado admirador y agradecido amigo que le saluda atentamente y cariñosamente.”

D. Benito, acompañado de Rodrigo Soriano, acude inmediatamente a verlo a su casa, permaneciendo a su lado un largo rato en amigable conversación con el poeta.

También en Madrid logró “Béticas” un éxito considerable de crítica y lectores. En la prensa como en las tertulias literarias, se formularon elogiosos comentarios a su respecto.

“Béticas” – pronosticaba D. Mariano Catalina en carta a Arturo Reyes de 11. II. 1911- es uno de los pocos libros de poesías que quedarán en nuestra literatura.”

Y, pocos meses después, el 21 de junio, remachaba: “Comencé a leer con gusto su libro de poesías titulado “Béticas”, llegué a la mitad con admiración, y lo terminé con entusiasmo. Es V. un verdadero poeta… No conozco hoy poeta más igual, más espontáneo y correcto que V.” (ART).

Resultado de este triunfo fue el nombramiento de Reyes como Correspondiente de la Academia de la Poesía Española de Madrid, distinción que le fue conferida en sesión celebrada en el Ateneo de la capital en 12 de diciembre de 1910.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 17 de enero de 2016

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES Y SU NUEVO LIBRO DE POESÍAS "BÉTICAS". (I).


Tras regresar de su estancia en el pueblo de Jimera de Libar en la serranía de Ronda, mi bisabuelo Arturo, tuvo que ponerse de inmediato a trabajar, pues su nuevo libro de poesías “Béticas” ya estaba en la calle. Él todavía no lo sabía pero este “joyita poética” marcó un antes y un después en su vida, y será nuestro querido catedrático de literatura D. Cristóbal Cuevas, el que como siempre, nos relate estos acontecimientos:


Nota: Portada del libro "Béticas. Poesías" (1910).

“Ya de vuelta en Málaga, recibe Arturo de Madrid una buena parte de la tirada de la primera edición de “Béticas”, nuevo libro suyo de poesías, cuyo manuscrito había enviado a la imprenta a fines del año anterior.

Inmediatamente, y con una generosidad desconcertante, se encierra en su despacho, aplicándose a la tarea de dedicar y enviar ejemplares a todos sus amigos y conocidos.

“Cuando estos pasados días – contaba A. Guzmán- veía a Arturo Reyes rodeado de numerosos ejemplares de su obra, poniéndoles dedicatorias y repartiéndolas a manos llenas, con un generoso desprendimiento rayano en la prodigalidad, consideraba cuán grande era su corazón y cuán abundante el caudal de los sentimientos de amistad que en su alma mana.”

El libro, uno de los más bellos que jamás salieron de su pluma, obtuvo una gran aceptación en Málaga, hasta el punto que el Gobernador Interino, Sr. Fernández Alcalde, ordenó, tras acuerdo de la Comisión Provincial de Cultura de 18 de abril, se adquirieran cien ejemplares con destinos a las escuelas de la capital y a la biblioteca popular de “Amigos del País”, “ y que su importe de 300 pts. se abone con cargo al capítulo de Imprevistos del vigente presupuesto.”

También, como de costumbre, se lanzó la idea – esta vez por el novel periodista Sr. Cassaux – de ofrecer un nuevo banquete de homenaje al autor, honor que éste declinó, alegando motivos de salud.

“No parece sino que pensamos con el estómago” – escribía en “El Cronista” A. Guzmán -, añadiendo, con muy buen sentido Pascual Santacruz: “Yo pienso que el mayor homenaje que puede tributarse a un escritor es leer sus libros… Todo menos un banquete. ¡Horror! No hay escritor mediocre ni tonto adulterado por la media ciencia que no haya sido glorificado con un cubierto de cinco o diez pesetas. En España no hay admiración sin digestión y sin eructos oratorios.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

domingo, 10 de enero de 2016

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES: VISITA A JIMERA DE LIBAR (1909).


Mi bisabuelo Arturo, con una salud ya muy debilitada, decidió viajar al pequeño pueblo de la Serranía de Ronda, Jimera de Libar, intentando buscar la paz y el sosiego necesario para fortalecerse y mejorar su estado de ánimo así como para buscar la inspiración literaria para su nueva novela. 



Nota: Vista panorámica de Jimera de Libar (Málaga).

Hoy será un gran amigo suyo, el que nos cuente de primera mano, las andanzas del poeta por aquellas tierras a principios del siglo XX…

“A mediados de 1909, y pese a sus frecuentes y obligadas ausencias de la oficina por motivos de salud, Arturo tiene el consuelo de ver que sus superiores aprecian su trabajo y comprenden la situación en que se halla, lo que le demuestran, en sesión del Ayuntamiento celebrada el 23 de julio, ascendiéndolo al cargo de Jefe de Negociado de la Contaduría Municipal, con la categoría de Oficial 1.º, y subiéndole de nuevo el sueldo hasta un total de 4.000 pts. anuales.

Esta subida le permite atender el consejo de los médicos que, después de una nueva crisis de su enfermedad, acaecida a fines de 1909, le habían recomendado una temporada de descanso en la sierra, donde esperaban que el clima seco y el aire puro contribuyeran a abrirle de nuevo el apetito y a restaurar sus fuerzas.

Arturo acepta complacido esta sugerencia, y aprovecha al mismo tiempo la ocasión para documentarse con vistas a una nueva novela de ambiente parcialmente rural que tiene en proyecto por entonces.

Su amigo Antonio de Nicolás nos ha conservado el recuerdo de este viaje: 

“Buscando mejorar de sus achaques – escribe- y ambiente serrano para una novela, marchó Arturo Reyes, en la primavera de 1910, a Jimera de Líbar. A los pocos días, avisado por Díaz de Escovar, nos encontramos los tres en Ronda, y conseguí que ambos me acompañaran a Gaucín.

Para ir a este pueblo, desde la estación del mismo nombre, de la que dista dos o tres leguas, entonces de muy mal camino, había que pasar el río, bastante crecido. El espolique avisó al encargado de un puente de propiedad particular, por donde pasamos el poeta de los cantares y el autor de estas líneas, después de llamar repetida e inútilmente al intrépido Arturo, que vadeó el río en compañía de unos carboneros y arreando furioso al mulo alquilón que montaba, sin miedo al grave riesgo, sin pensar en sus dolorosos achaques, creyéndose quizás, por ilusión momentánea, alguno de los muchísimos personajes por su fantasía creados, al acudir ansioso a la cita amorosa, o acaso huyendo de civiles y carabineros.

A los dos días, mostró Arturo de nuevo su natural impetuosidad, en una excursión a la Atalaya, espoleando al caballo, subiendo a galope empinadísimas y peligrosas cuestas, y llegando el primero, con admiración de los numerosos excursionistas, a la altísima y para él desconocida cumbre.”

Pese a sus propósitos iniciales, el escritor malagueño no pudo sacar de este viaje todo el fruto literario que había deseado. Su popularidad era tan grande que autoridades, maestros nacionales, viejos aficionados a su narrativa o a su poesía, y hasta mucha gente sencilla del pueblo le molestaban continuamente con llamadas intempestivas, sacándolo de su soledad e impidiéndole escribir una sola línea. Ello desesperaba a Arturo, que no sabía como librarse de tan amistosa persecución, y que maldecía entre sus amigos la blandura de su carácter, que le hacía imposible el rechazo eficaz de tan molesto asedio.

No obstante su estancia en Jimera fue un sedante para su espíritu, que le proporcionó, aunque sólo fuera momentáneamente, energía y paz. A la hora de regresar a Málaga, su despedida del hermoso pueblo estaba cargada de nostalgia:

“Adiós, Jimera, Jimera
de Líbar, dulce ribera
del Guadalevín undoso,
margen risueña en que un alma
triste y ávida de calma
halló un punto de reposo.

Adiós, mis amigos fieles,
adiós, floridos vergeles,
donde, fui dichoso un día;
y adiós, gentil aldeana,
la serrana más serrana
de toda la serranía.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Archivo familiar Reyes (ART).

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES Y SU RELACIÓN DE AMISTAD CON EL DRAMATURGO CARLOS FERNÁNDEZ SHAW (1909).


Mi bisabuelo mantuvo una estrecha amistad con Carlos Fernández Shaw, un insigne poeta, periodista y dramaturgo gaditano, que fue muy conocido en el mundo del teatro, tras el éxito de la zarzuela, La revoltosa (1897), cuyo libreto había compuesto junto a José López Silva.

Esta colaboración entre ambos libretistas, fue el comienzo para los dos de una fructífera relación creativa en el campo del teatro lírico. En 1910 Fernandez Shaw enferma de neurastenia; el 30 de mayo de 1911 ingiere veneno en un acto de locura, falleciendo el 7 de julio.

Tras su muerte, su hijo Guillermo se hizo cargo de sus proyectos como libretista junto con el dramaturgo Federico Romero Sarachaga, en zarzuelas como Doña Francisquita, La rosa del azafrán, Luisa Fernanda, La tabernera del puerto, todas ellas grandes obras que sentaron modelo dentro del género grande.


Nota: Carlos Fernández Shaw y Ruperto Chapí, amigos y destacados compositores de zarzuelas.

Hoy nuestro catedrático D. Cristóbal Cuevas nos recordará los encuentros que mi bisabuelo Arturo y su inseparable amigo D. Narciso Díaz de Escovar tuvieron con el famoso dramaturgo en 1909, aquí en Málaga, cuando éste ya se encontraba enfermo; encuentros que marcaron un antes y un después en la vida de mi antepasado, quien tampoco estaba pasando por aquella época un buen momento existencial…


“Un acontecimiento doloroso vendrá, sin embargo, a reavivar la tristeza de Arturo por este tiempo. A fines de año llega a Málaga el desdichado poeta gaditano Carlos Fernández Shaw, a quien Arturo había dedicado un poema en Desde el surco en 1896. 

Carlos se hospeda en el Hotel Miramar, donde inicia una cura de reposo y silencio con objeto de poner algún remedio al desequilibrio psíquico que le había de llevar al suicidio dos años después.

Arturo, junto con Díaz de Escovar, va con frecuencia a visitarlo, y ambos se esfuerzan en distraerlo charlando de literatura, teatro, poesía… Nada logra, sin embargo, levantar el ánimo del abatido libretista, quien, frente a los fúlgidos destellos del mar latino, se siente hundido y derrotado:

“Estoy en Miramar, el malagueño,
donde vivo, calmando mis dolores,
una existencia que parece un sueño,
preñado de zozobras y terrores;
un vivir infecundo,
de una grande y estéril amargura,
que a veces, por mi mal, se me figura
un vivir de otro ser, en otro mundo.”

La contemplación de la ruina psíquica de Carlos produce una honda conmoción en el alma de Arturo, que, oyendo a su amigo, siente cómo se ahondan los abismos de su propia tristeza, comprobando en aquel aplaudido autor de libretos de zarzuela, chispeante conversador y mimado del público y la crítica madrileños, la vanidad de las cosas del mundo.

Carlos le dedica, al final de su estancia en Málaga, el poema al que pertenece el fragmento anterior, y él le corresponde  con la dedicatoria de otro suyo que vería la luz en Béticas (1910), y en el que, con tintas que preludian a Lorca, nos pinta a un trágico enamorado que, después de dar muerte a su rival,

“… desaparece
con sus tristes pensamientos,
mas sin temor, que temores
sentir no puede, teniendo como tiene odio a la vida
un corazón que es de acero.” (Bet, 204-205).

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Querid@s amig@s: Os deseamos a tod@s unas fantásticas fiestas. ¡Que seáis felices, y que podáis seguir disfrutando de la vida con emoción, positividad, salud y armonía!.

¡Gracias por apoyarnos con vuestras visitas un año más, gracias…!.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Desde el surco”. Poesías. Carta – Prólogo de D. Gaspar Núñez de Arce. Reyes, Arturo. Madrid. Librería Fernando Fé. 1896.

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

- "Poesías completas". Poesía: "Frente al mar". Fernández Shaw, Carlos. Madrid, Gredos. 1966. Pag 283.

- Enlace archivo Carlos Fernández Shaw, Fundación March:

domingo, 13 de diciembre de 2015

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES: NOVELA "LAS DE PINTO" (1908).


Mi bisabuelo Arturo conocía perfectamente los cuadros de costumbres y las escenas típicas de la vida popular malagueña de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1908 publica un libro de diferente signo, pintando escenas de la burguesía de la época. Parece ser que no tuvo éxito con esta novela pero lo que sí es cierto es que no se amilanó, y siguió escribiendo, esta vez, sus "queridos" cuentos cortos de temática puramente malagueña. De ello nos informa nuestro querido catedrático de literatura D. Cristobal Cuevas en su libro sobre el autor malagueño...



“En 1908 publica Arturo la más floja de sus novelas, Las de Pinto, obra que delataba claramente el tiempo transcurrido desde La Goletera, durante el cual sólo había cultivado la poesía, el cuento y la narración corta.

El contraste con la viva pujanza y el colorido de las obras anteriores es tan claro que llevó a algún crítico a suponer, erróneamente, que este relato iba a marcar el comienzo de una evolución en su técnica y enfoque narrativos.

“Es ésta – escribe, por ejemplo, “Maese Güervo” – una obra que le devuelve al comercio literario, después de larga ausencia. El lagar de la Viñuela y Cartucherita, creaciones de intenso colorido y pasión, cimentaron una fama. La Goletera fue el libro cuya ”réclame” realzó la obra total de Reyes. Después, una pausa, harto prolongada…, hubiera causado el olvido de una más débil nombradía. Resurge hoy, al fin, el nombre del poeta, cantor de una región, en producción literaria que, si conserva el sello indeleble característico de los libros hermanos, es, sin embargo, el comienzo de una evolución.” La aparición, en 1910, de Cielo azul, vendrá a demostrar, sin embargo, lo equivocado de estas suposiciones.

Acabadas las tareas de publicación de este fallido intento de novela semi-burguesa, Arturo dedica el resto del año al trabajo diario, la redacción de breves narraciones – La Bravía, En el merendero, Entre pencares, La virtud del perchelero, Hombres de bandera, … _ y el cuidado de su salud en las frecuentes crisis que hubo de soportar por entonces.

También la correspondencia con sus amigos  le ocupa buena parte de su tiempo, enviando numerosos ejemplares de Las de Pinto, a los destinatarios de siempre, con súplica de juicios críticos.

A ello alude en carta a Galdós del 8 de marzo del año siguiente: “Como vengo notando algunos errores y omisiones en el reparto de ejemplares de Las de Pinto, me permito molestar a V., rogándole me diga si ha llegado a su poder el ejemplar que he tenido el honor de dedicarle.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- “Cartucherita. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga, Tip. De “El Cronista, 1897.

- “El lagar de la Viñuela. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Madrid, Imp. de los Sucesores de Rivadeneyra, s. a. (1897).

- “La Goletera”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1901.

- “Las de Pinto. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1908.

- “Cielo Azul. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga. Tip. Zambrana Hnos., 1910.