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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 12 de noviembre de 2017

HOMENAJE DEL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES AL GENIAL HUMORISTA CHIQUITO DE LA CALZADA

Hoy queremos dedicarle esta publicación a Chiquito de la Calzada, que ayer nos dejaba, creando un gran vacío y desazón entre toda la gente que lo admiraba, porque cómo muchos lo han definido era un hombre afable, amable, simpático, sencillo, original, un humorista con su propio estilo al que nadie podrá superar, y que además siempre se ha sentido orgulloso de ser malagueño, siendo el mejor embajador que nuestra ciudad ha podido tener. Sus frases originales han creado un “lenguaje popular malagueño”, que perdurará para siempre entre nosotros.

NOTA: Viñeta publicada hoy en el diario Sur, dedicada a Chiquito de la Calzada, y realizada por el dibujante Pachi.

Sólo hay que leer los periódicos o ver la televisión para conocer las demostraciones de afecto y pesadumbre que le han dedicado no sólo gente famosa e importante sino la mayoría de los españoles. Hoy sus vecinos de la Trinidad, así como muchos malagueños, se habrán acercado a la Iglesia de San Pablo, junto a la famosa imagen del “Cautivo”, para despedirse de él, y agradecerle tantos momentos felices de los que nos ha hecho partícipes.

Pues bien seguimos con nuestro trabajo, y hoy el catedrático D. Cristóbal Cuevas nos relata cómo Arturo se vuelca con empeño en que fuera reconocida la labor literaria de su hijo Adolfo…

Como dice el refrán: “De tal palo, tal astilla”, y esto es lo que ocurrió en el caso de mi bisabuelo Arturo y mi abuelo Adolfo. Los dos sintieron un profundo amor por la cultura, y por la literatura, lo cual llevó a ambos a convertirse en escritores.

Mientras Arturo escribió para las clases populares con su característico lenguaje malagueño; mi abuelo Adolfo lo hizo para un círculo de lectores más especializado y reducido, utilizando un lenguaje culto, y difícil de entender para la mayoría.

Mientras el padre tenía el afán de ser leído y reconocido; el hijo escribió para él mismo, con el simple deseo de dar forma a sus ideas y sus conocimientos, sin que se marcase como objetivo “llegar a la cima de la fama”.

Mientras Arturo escribía poesía, novelas y cuentos; Adolfo escribía ensayos y obras de teatro…


Nota: Anagrama de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

“A principios de año debió de llegarle de Madrid a Arturo el nombramiento de académico correspondiente en Málaga de la de Bellas Artes de San Fernando. Este hecho, no obstante, que en otros tiempos le habría producido indecible alegría, no encuentra ahora un solo eco en sus escritos. La distinción le ha cogido ya más allá de toda vanidad personal, en la indiferencia completa por lo humano que le invade en los últimos meses de su vida.

Sólo vive para Dios, para la literatura y para sus hijos. Y, entre éstos, Adolfo sigue teniendo sus preferencias: “Tengo tres hijos – escribe a D. Francisco Such-, dos hembras y un varón, dos mujeres y un hombre en el que tengo puestas todas mis ilusiones: tiene veinte y dos años y según todos los que conocen su labor literaria tiene un porvenir brillantísimo; yo, que no soy persona a quien el afecto haga perder la serenidad de juicio, me siento orgulloso, repito, y pronto sabré a qué atenerme, pues creo que este año próximo, Dios mediante, estrenará en Madrid una obra que … el tiempo se encargará de ratificar o rectificar mi juicio, y más que el mío el de todos los escritores más exigentes de Málaga y de otros no de Málaga tan expertos como Jurado de la Parra, Dicenta y varios más, que después de conocer la obra me han abrazado diciéndome: -Bien viene apretando tu mozo; bien puedes ya morir tranquilo sin temer por su porvenir, el cual tiene asegurado.”

Referíase Arturo en estas últimas palabras al drama Peranzul, escrito por Adolfo hacia 1912, y en cuya promoción había puesto hasta entonces el desahuciado escritor sus mejores entusiasmos. Convencido de la vocación dramática de su hijo, él mismo había enviado copias del drama en cuestión a los más afamados críticos y periodistas, a los directores de compañía teatrales, y hasta al concurso literario convocado por el Ayuntamiento de Madrid en 1913. Una buena parte de su epistolario con Galdós de esta época está dedicada a insistir ante el maestro para que lea la obra y le dé su parecer, a lo que responderá D. Benito: “Mi querido amigo: Después de leer innumerables obras dramáticas aún me quedan unas trescientas, entre ellas el drama Peranzul. En obsequio a V. anticiparé la lectura de esa obra alterando el orden que observo en este penoso trabajo.” Parecía como si en el triunfo literario de aquel hijo viera el poeta una misteriosa manera de perpetuarse.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974. 

domingo, 22 de octubre de 2017

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES: 1913. "NECESITO ESCRIBIR".

Hoy el catedrático de Literatura D. Cristóbal Cuevas nos avanza como será el fin de la existencia de mi bisabuelo. Corre el año 1913 y solo quedan seis meses para que el artista nos dé su último adiós. Estos momentos fueron muy tristes y difíciles para él y también para nosotros que también nos rebelamos ante la injusticia de una muerte temprana - 49 años-, en la plenitud de su vida y de su obra. Son circunstancias tristes que no podemos obviar a pesar de que nos cueste la propia vida publicarlas…

“El año 1913 se presenta desde el principio para Reyes con todos los síntomas de una inminente y definitiva consumación. La enfermedad lo acosa sin piedad, acorralándolo en su casa, de la que sale cada vez menos.

Horas y horas permanece en su angosto despacho, al que él llama pomposamente “gabinete de estudio”, y que presiden dos retratos suyos, uno con atuendo del siglo XVI y otro a la moda actual, mientras toda clase de antiguallas, esparcidas en pintoresco desorden, ponen una nota exótica en el ambiente. Allí, o en su alcoba, sentado en la cama, el poeta hace desesperados esfuerzos por resistir, trabajando agónicamente en su obra literaria.



Nota: Es en este edificio de la Plaza de la Merced dónde Arturo vivió los últimos años de su vida. Ninguna placa conmemora el lugar donde falleció a pesar de que se pidió al Ayuntamiento de Málaga que cumpliera la promesa que habían hecho los alcaldes de la época. 

Antonio de Nicolás lo evoca en este  escenario, “entre el humo producido por el constante cigarro y el casi continuo canto de un canario predilecto, tan alegre a la luz de la lámpara eléctrica como a la del mismísimo sol; tomando sorbos de café con leche, único líquido que no  repugnaba a su estómago, y sufriendo vómitos que seguían a cualquier comida por sobria que fuera.”

En estas circunstancias, Arturo escribe sin descanso, sobreponiéndose con titánico esfuerzo a la ruina de su cuerpo. “Su visión clara del mundo – observa su hijo Adolfo – fue más fuerte que la enfermedad. Así, el trastorno, la depresión de sus nervios, le empeoró el estómago, le atacó el corazón; pero fue impotente contra su imaginación sublimada, y mientras su estado no le permitía muchas veces salir de su cuarto de trabajo, levantarse del lecho aún, hacía novelas, cuentos, poesías; toda esa producción última, que la crítica llamaba de apogeo, en sazón, cuando de su mano desmayada se escapaba la pluma.”

Produce así el poeta lo que su hijo llamó con singular acierto “una labor sobreexcitada, hecha en un gradual agotamiento de salud, siempre creyendo que el último libro lo sería para siempre.” Como Cristóbal, el protagonista de su novela Cielo Azul, “cuando la fiebre amortiguaba su violencia, érale grato dejarse arrastrar por su pensamiento, que a medida que el cuerpo perdía sus vigores, parecía adquirir vuelo más potente.”

En su modestia, el escritor malagueño pretendía atribuir esta fiebre creadora a la necesidad de atender sus obligaciones materiales. Así lo dice a su amigo D. Francisco Such, en carta ya citada: “Mi producción como es natural, y como consecuencia de esto [sus enfermedades] debía ser más limitada, pero como son muchas mis obligaciones, y para atenderlas no me es posible abrir un paréntesis de reposo en mi constante laborar, he venido sacando fuerzas de flaqueza, gastando mis limitados repuestos de energía para hacer frente a un trabajo excesivo del cual necesito para vivir.” Sin embargo, no era ésta la causa única, ni siquiera principal, de su trabajo. Por encima de todo estaba su inquietud de artista, esa necesidad de expresión que se sobrepone a todo, y contra la que es inútil luchar.

Él mismo lo dirá en el poema que cierra sus obras, “Indocil”, último canto de Del crepúsculo:

“¡Necesito escribir!, empeño es vano
que a mis antojos escribir intente;
cuando no quiere despertar la mente
inútilmente en escribir me afano.

Su fiera libertad es mi tirano
que mis ruegos escucha indiferente,
y ora, llena de amor, besa mi frente,
ora enmudece cual glacial arcano.

Tan sólo su capricho es mi bandera;
indómito corcel, en su carrera
nunca fue esclavo del capricho ajeno.

Su altiva independencia nunca abate,
y lo mismo desdeña el acicate,
que siempre supo desdeñar el freno.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- “Cielo Azul. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga. Tip. Zambrana Hnos., 1910.
- “Del Crepúsculo”. Poesías póstumas. Reyes, Arturo. Málaga, Zambrana Hermanos. Impresores. 1914. 

domingo, 8 de octubre de 2017

LA ÚLTIMA CRISIS EXISTENCIAL DEL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. 1912.

Ya en la última etapa de la vida, mi bisabuelo sufrió su mayor crisis existencial. Se encontraba muy enfermo, con una posición económica poco desahogada, y seguramente con el ánimo por los suelos. Él que siempre había luchado por cumplir sus ideales se sentía desmoralizado, y este capítulo en su biografía que tanto nos entristece, es la que hoy nos relata el catedrático D. Cristóbal Cuevas en su libro sobre el autor malagueño…

“Si hacemos un balance del año 1912, podríamos decir que sólo aparentemente supone una apoteosis para el poeta; en realidad asistimos a su más dolorosa derrota. Un hombre tan entusiasta y vital como él no podía dejarse proteger de la manera que hemos visto si no se hubiera sentido ya mortalmente herido.

Arturo, a medida que pasan los días, va renunciando, uno a uno, a sus más constantes ideales – fama, arrogancia vital, mujeres…-, mientras acepta como un enfermo, sin resistencia, el calor ajeno.


 Nota: Poesía "Polvo". Libro: Del crepúsculo. 1914. Autor: Arturo Reyes.

Como con perfecta clarividencia señalo un periodista amigo, el sempiterno luchador “estaba cansado; se iba apagando lentamente su vida; cuando cruzaba las calles con los hombros subidos, el andar menudo y pinturero y el cordobés hacia la cara, en estos tiempos últimos, no miraba con la firme curiosidad, con el simpático desdén de otros días más lejanos; se dejaba alcanzar por la vida y se dejaba proteger por los hombres.

El síntoma más peligroso de su estado de salud fue la aceptación de aquella generosa iniciativa de Paco Verdugo pidiendo a las gentes y al Gobierno algún remedio para las necesidades de Reyes. Quien le conociera y supiese tal noticia, lo dio desde luego por achacoso, por vencido, por muerto.”

Por eso es tan triste la renuncia final de este gran enamorado de la vida. Su abandono de ideales no fue el erguirse gallardo de quien todo lo deja por convicciones nuevas, sino el forzoso abrir la mano, dejando escapar el pájaro cautivo, de quien ya se siente sin fuerzas para mantenerlo aprisionado.

Estamos plenamente convencidos de que a nuestro poeta, más que las ideas, lo hundió la pesadumbre de su existencia. ¡Qué claramente lo confiesa él mismo, al encararse con la ardiente mujer de sus sueños, a la que renuncia con melancólico estoicismo!:

“El tiempo que he vivido,
con sus duras lecciones me ha enseñado
que en amor el que vence es un vencido;
que en campos sin verdores, su bandera
el amor no tremola;
que el amor es amor entre verdores
que sólo vive entre fragantes flores,
y no puede vivir cual la palmera;
y cuando silenciosos,
huyen la primavera y el estío,
que aún perdure el amor intenso es vano,
que apenas llega del invierno cano
el hálito glacial, muere de frío.
Así, al verte pasar, sólo un momento
hirió la tentación mi pensamiento;
y luego, con tristeza abrumadora,
pensé en mis canas y cobré energía,
y no quise acudir cuando, traidora,
- Ven a mí-, tu mirada me decía.”

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Poesía: "Polvo". “Del Crepúsculo”. Poesías póstumas. Reyes, Arturo. Pags 169-171. Málaga, Zambrana Hermanos. Impresores. 1914. 

domingo, 1 de octubre de 2017

LAS ESTRECHECES ECONÓMICAS DEL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES (1912).

En el día de hoy el catedrático D. Cristóbal Cuevas sigue informándonos en su libro, sobre la desesperante situación económica y personal en la que se encontraba mi bisabuelo en 1912, un año antes de su fallecimiento. Necesitó pedir ayuda al Ministro de Instrucción Pública, para que le compraran todos sus libros y así poder pagar todas sus facturas a fin de mes.


 Nota: Libro "La Goletera". Autor: Arturo Reyes. 1901.

Probablemente a Arturo le costó mucho tener que llegar a pedir ayuda al Estado pero no tuvo más remedio, y dicho y hecho se puso en acción…

“Acuciado por sus siempre crecientes necesidades económicas, y siguiendo el consejo de sus amigos, el poeta decidió solicitar del Estado la compra de ejemplares de sus obras, con destino a las bibliotecas públicas.

A tal efecto redactó un conmovedor Oficio, cuyo borrador se conserva en el ART (Archivo Reyes Téllez) en el que decía:

“Excmo Sr. Ministro de Instrucción Pública.
Arturo Reyes Aguilar, natural de Málaga, a V. E. respetuosamente expone: Que obligado por circunstancias anormales y penosas (estas palabras aparecen tachadas en el borrador) Suplica se sirva adquirir el número de ejemplares que juzgue oportuno de las obras siguientes, de la cuales es autor, cuyos títulos son…
El número de ejemplares que de dichas obras posee (?) es el siguiente…”

La solicitud logró también ahora un éxito inmediato. El Ministro encargó a la Academia de la Lengua que emitiera un informe sobre el valor y utilidad de las obras de Reyes, para proceder en consecuencia. Este informe, firmado por Mariano Catalina, decía entre otras cosas:

“De gran provecho literario y social sería que en las diversas partes de España hubiese muchos escritores semejantes a él, y cuyas obras, divulgadas, en todas las regiones, contribuyeran a que los hijos de la Madre Común, conociéndose mejor, fundaran en la estimación mutua la fuerza y la confianza necesarias para el cumplimiento de sus altos destinos. Por estas consideraciones piensa el que suscribe que puede y debe de adquirir el Estado ejemplares de las obras de Arturo Reyes, que son de mérito relevante para las Bibliotecas Públicas.”

Ante tan favorable dictamen, el decreto de adquisición no se hizo esperar. Con fecha 26 de diciembre recibía Arturo una notificación del Ministerio de Instrucción Pública, firmada personalmente por el Subsecretario – lo era a la sazón D. Natalio Rivas-, en la que se le decía:

“El Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes me dice con esta fecha lo siguiente: “Ilmo. Sr.: En vista de los informes favorables emitidos por la Junta Facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos, y por la Real Academia Española acerca de las obras tituladas Cartucherita, Las de Pinto, La Goletera, Del Bulto a la Coracha, De mis parrales y Romances Andaluces, de las que es autor D. Arturo Reyes Aguilar:

"S.M. el Rey, q. D. g., se ha servido disponer con destino a las Bibliotecas Públicas del Estado se adquieran 139 ejemplares de cada una de las cinco primeras, y 138 de la última al precio de 3 pts. cada una, y que su importe total, o sea 2.499 pts. se libre a favor del interesado…
Madrid, 26 de diciembre de 1912.”

Por este tiempo, también la Diputación Provincial de Málaga había concedido a Reyes una asignación pecuniaria en concepto de ayuda para la edición de sus obras. Al parecer, el acto de entrega de la misma no revistió todo el calor que hubiera sido de desear, lo que hizo exclamar al cronista de La Tribuna: “¿Por qué habrá de esperarse un entusiasmo tardío e improvisado en los que no habían posado la atención en él durante veinte años de una lucha titánica y denodada?”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes Téllez (ART).
 - Cartucherita. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga, Tip. De “El Cronista, 1897.
- Las de Pinto. Novela Andaluza. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1908.
- La Goletera. Reyes, Arturo. R. Velasco. Madrid, 1901.
- “Del Bulto a la Coracha”. Reyes, Arturo. R. Velasco. Madrid, 1902.
- De mis parrales. Cuentos andaluces. Tip. Zambrana Hermanos. Málaga, 1911.
- Romances andaluces. Reyes, Arturo. Zambrana Hermanos Impresores. Málaga, 1912. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. VERSOS DE ALBUM (1912).

Hoy quiero dedicar esta publicación a mi querida hija María, que ayer se marchó a Cracovia de Erasmus junto a su íntima amiga Ana. Les deseo a ambas, que su experiencia polaca esté llena de sorpresas, aventuras, sueños cumplidos, y que dejen la bandera andaluza y malagueña en un alto lugar. 



Nota: Bandera que preside el apartamento en el que residirán mi hija y su mejor amiga en Cracovia.

Sentimos mucho haber dejado de escribir en el blog desde principios de agosto y a nuestros lectores abandonados todo este tiempo sin previo aviso pero ya sabéis que el verano es un momento propicio para la despreocupación y el abandono momentáneo de las tareas en que nos sentimos comprometidos. Ha comenzado el curso escolar, y hemos decidido dar por finalizada nuestras vacaciones estivales, y seguir divulgando la biografía de mi bisabuelo a la que ya le queda poco para su finalización.


Pues bien en la última publicación que realizamos en el blog, el catedrático de Literatura Cristóbal Cuevas reseñaba el homenaje que a Arturo le daban sus amigos en el restaurante Hernán Cortés de Málaga. Hoy el profesor seguirá ahondando en la vida del escritor malagueño.

“Toda Málaga se siente por estos días orgullosa de su poeta. Resulta de buen tono contar con él en las recepciones, actos culturales y banquetes de toda índole, en los que las damas se desviven por lograr unos versos suyos para sus álbumes o abanicos.



Nota: Esta postal pertenece a la colección de D. Manuel Martínez Molina, asesor del patrimonio del Museo del Vino de Málaga y colaborador de la revista digital "El Avisador malagueño". Fue portada de dicha publicación en mayo del 2011.

Una graciosa anécdota tuvo lugar  por entonces, en una de estas fiestas: una señorita aficionada a la poesía acababa de pedir a Christian Scholz - hijo de un popular bodeguero malagueño, hombre ocurrente y despreocupado – una “flor” para su álbum.

Christianito – así le llamaban sus paisanos-, sin pensárselo dos veces, escribió rápido sobre la cuartilla un precioso madrigal:

“Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados…?”

Sumamente complacida, la joven agradeció su atención a Scholz, y fue a pedir un favor semejante a Arturo Reyes, que también se hallaba presente. El autor de Béticas, tras leer la “flor” anterior, se resistía a complacerla, hasta que, cediendo a sus importunaciones, escribió:

“¿Cómo, habiéndome Dios dado
inspiración tan mezquina,
firmar yo donde ha firmado
Christian Scholz, apoderado
de Gutierre de Cetina?”

Este rasgo de humor era todavía un destello del Arturo ocurrente y simpático de mejores tiempos. Ahora, no obstante tanto triunfo superficial, se muestra habitualmente triste y desanimado. Su temperamento ya de por sí delicado y hasta susceptible, se había hecho con la enfermedad en extremo puntilloso.

Ello fue causa  de uno de los disgustos más hondos que tuvo por entonces: “Después del ya referido homenaje en el teatro de Cervantes – cuenta Antonio de Nicolás-, cayó enfermo. Publicaron los periódicos la triste noticia y al señor que ejercía la alcaldía – ignoro si era el mismo del discurso – no se le ocurrió otro modo de interesarse del hijo predilecto de Málaga, que ordenar el reconocimiento de éste a un médico de la Beneficencia Municipal, a fin de que certificase si estaba o no imposibilitado para ir a la oficina, a la que había faltado sólo dos o tres días. 

Incapaz Arturo de acudir a engaños, sufrió un grandísimo disgusto. Nunca pudo creer que se dudara así de su palabra. Acaso el Alcalde no llegase a comprender la caballerosidad del modesto empleado.”


Continuará… 

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974. 

- Las Cien Mejores Poesías de la Lengua Castellana. Selección de Marcelino Menéndez Pelayo: 13.- Madrigal de Gutierre de Cetina: 

- "Huellas alemanas en Málaga: Las calles de los Scholtz". Periódico La Opinión de Málaga. Autor: Alfonso Vázquez. Publicado el día 6 de noviembre de 2015:

martes, 1 de agosto de 2017

HOMENAJE A ARTURO REYES Y SALVADOR RUEDA EN EL RESTAURANTE HERNÁN CORTES (MÁLAGA 1912).

En 1912 los amigos de mi bisabuelo, aprovechando los éxitos que Arturo estaba obteniendo como escritor tras tantos años de esfuerzo y entrega, deciden realizar un homenaje conjunto a él y a Salvador Rueda, con el objetivo de que ambos limaran las asperezas que existían entre ellos y por fin se reconciliaran.

Mi bisabuelo tardó muchos años en perdonarle al poeta modernista y también paisano y “colega”, que no lo ayudara cuando Arturo viajó por primera vez a Madrid en 1893, con la finalidad de conocer al insigne poeta vallisoletano Gaspar Núñez de Arce y pedirle que le prologara el nuevo libro de poesías que tenía en proyecto.

Mi antepasado conocía a algunos escritores y  periodistas en la capital, pero pensó que Rueda que residía allí, y además estaba considerado en aquella época como “la más alta gloria poética malagueña”, le podría echar una mano, pero como por esta tierra decimos “lo que le echó fue una mano al cuello”.

Arturo fue a solicitar su ayuda y apoyo pero el escritor de Benaque, tras una larga conversación con mi bisabuelo, al despedirse le aseguró que Núñez de Arce no le escribiría el prólogo que le había prometido, y que lo mejor que hacía era abandonarlo todo y marcharse para Málaga. 

Arturo se sintió desolado y furioso pero al final la suerte estuvo de su lado, porque por casualidad se encontró deambulando por las calles de Madrid con un conocido periodista de la época, José Jurado de Parra, quién no dudó en hacer los sueños de Arturo realidad, consiguiendo que éste conociera personalmente al insigne escritor vallisoletano y además se comprometiera a prologarle su nuevo libro de poesías, que se editó tres años después, en 1986, y que tituló Desde el surco

Parece ser que D. Gaspar sufría achaques de salud crónicos lo que unido a sus continuas ocupaciones, demoraron en el tiempo la realización de dicho prólogo y por tanto también, la publicación de este nuevo libro de mi bisabuelo. 

D. Cristóbal Cuevas nos sigue informando fielmente en su libro sobre este sentido homenaje que le ofrecieron amigos y colegas a Arturo y a Salvador en el Hotel Restaurante Hernán Cortes (Málaga), lugar que cobijó a muchos escritores y gente famosa de la época. 


Nota: Fotografía en la que Arturo acude al homenaje en el Restaurante Hernán Cortés junto a varios amigos. (UMA 2013).

El próximo día me gustaría escribir sobre este hotelito, en que actualmente se encuentra la Subdelegación del Gobierno de Málaga, y que se encuentra situado en el Paseo de Sancha ...

“Por estas fechas, los homenajes siguen lloviendo sobre Arturo Reyes con abrumadora frecuencia, como si Málaga quisiera suplir en pocos días el olvido en que hasta entonces oficialmente lo había tenido.

Entre estos actos queremos destacar solamente uno: el que le ofrecen, a él y a Salvador Rueda, los amigos comunes en el restaurante Hernán Cortés, en una terraza situada a la orilla misma del mar, el domingo 29 de septiembre. Este banquete tiene una especial significación en su vida, ya que sirvió para hermanar de nuevo, tras tantos años de rencillas, a ambos poetas, que, como en los lejanos y limpios años de su adolescencia, volvieron a fundirse en un abrazo de comprensión entre sí y con los amigos de siempre.

Como dijo Narciso Díaz de Escovar en un emotivo discurso, “acabadas ya las ceremonias oficiales, este almuerzo representaba sólo una asociación de corazones que palpitaban al unísono, llenos de entusiasmo, inspirados por una amistad sincera, congregándose así los compañeros, los amigos de la niñez, los admiradores más leales, para felicitar a ambos paisanos por los honores que han merecido.”


Al terminar el acto, se hizo entrega a ambos escritores de un hermoso diploma conmemorativo, que Arturo siempre mostraría con orgullo junto a la medalla de oro que perpetuaba el recuerdo de la velada del 5.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
- Arturo Reyes: Epistolario de un escritor andaluz (1863-1913). Autoras: Amparo Quiles Faz y Amina El Founti. Departamento de Filología Española II y Teoría de la Literatura. Universidad de Málaga. 2013.
- Desde el surco”. Poesías. Carta – Prólogo de D. Gaspar Núñez de Arce. Reyes, Arturo. Madrid. Librería Fernando Fé. 1896.

domingo, 2 de julio de 2017

RECONOCIMIENTO DE MÁLAGA AL ESCRITOR COSTUMBRISTA ARTURO REYES (1912).

La labor y esfuerzo que mi bisabuelo estaba realizando en el mundo de la literatura, por fin iba a ser reconocida institucionalmente por el Ayuntamiento de Málaga. Tras haberse publicado en los periódicos, que el escritor vivía en la pobreza, la Corporación Municipal le premió con una subida de sueldo y además con un nuevo cargo como director de la primera biblioteca que se iba a crear en nuestra ciudad, siendo el encargado de que este proyecto se llevara a cabo. El poeta se sentía agradecido porque por fin podría trabajar en un departamento municipal relacionado con la cultura como él deseaba, pudiendo abandonar el trabajo tedioso que ocupaba en el Servicio de Contaduría.

Pero las adversidades que el destino le tenía deparado al poeta, hizo que el gran sueño se truncara, con su muerte repentina un año después (1913), por lo que nunca logró ocupar el puesto con el que siempre había anhelado.

Hoy os quiero contar una anécdota ocurrida cuando se celebró su centenario en el 2013. En un acto institucional realizado por la Red de Bibliotecas Municipales en su honor, le pedí al entonces Concejal de Cultura, Damián Caneda, que sería de justicia que al haber muerto Arturo antes de haber ocupado ese puesto de Director, le podrían poner a una hemeroteca de nueva creación, el nombre de Arturo Reyes. Su contestación fue que ya tenía una calle y un colegio con su nombre.  

Yo permanecí callada, y leyendo entre líneas, volví a sentir como Arturo, que Málaga cien años después de su muerte, seguía siendo "madrastra" para la mayoría de sus inspirados creadores y artistas.



D. Cristóbal Cuevas, en su libro de investigación, nos informa de estos felices y emocionantes acontecimientos vividos por en el escritor malagueño... 

“Sin embargo, es de justicia  reconocer que, en este caso, el Ayuntamiento se había adelantado a las protestas. En efecto, en la sesión del viernes, 6 de septiembre – un día después del homenaje y doce antes de la denuncia de Mundo Gráfico-, después de que el Secretario diera lectura a un telegrama de Galdos al Sr Madolell, en que le decía: “Suplicó encarecidamente Corporación usted preside que, como medio mejor honrar Arturo Reyes mejore su vida económica, recompensando así méritos insigne escritor presta servicios largos años en Ayuntamiento”, el Alcalde propuso al pleno someter a la Junta Municipal de Asociados la vieja iniciativa de Armasa de crear una Biblioteca Municipal, cuyo director habría de ser el poeta.

La resolución de la Junta no pudo ser más rápida: el lunes 8 de septiembre, tomó el acuerdo de conceder a Arturo la gratificación de 1.500 pts. sobre el sueldo que ya percibía, encargándosele la realización de un estudio previo para la formación de la proyectada Biblioteca, cuya dirección igualmente se le prometía. Así pues, cuando Mundo Gráfico lanzó el espectacular llamamiento del 18, hacía ya diez días que la Corporación Municipal había vuelto a mejorar las condiciones económicas de su empleado.

Ante esta prueba de buena voluntad, el temperamento de Arturo se desborda de nuevo en gratitud, enviando a D. Joaquín Madolell una expresiva carta, en la que le dice:

“Abrumado y conmovido por las tan altas pruebas de estimación y simpatía, y por las honras y mercedes que, como representantes de esta tierra en la que tanto me enorgullezco de haber nacido, se han dignado concederme, tanto ese Excmo. Ayuntamiento como su Junta de Asociados…, tengo el honor de dirigirme a V. S. y a todos los que, olvidando lo limitadísimo de mis merecimientos, me han hecho contraer esta gran deuda de gratitud, que queda escrita en mi alma con indelebles caracteres. Reciba, pues, Málaga toda, esta Málaga que ha llenado mi alma de alegría galardonándome de tan maternal manera; esta Málaga que en noche memorable en los anales de mi vida hízome sentir compensado de todas mis luchas y sinsabores, reciba, pues, repito, por conducto de los que tan digna y brillantemente la representan, el testimonio de mi más sincero y profundo agradecimiento.”

Hoy os quiero contar una anécdota ocurrida cuando se celebró su centenario en el 2013. En un acto institucional realizado por la Red de Bibliotecas Municipales en su honor, le pedí al entonces Concejal de Cultura, Damián Caneda, que sería de justicia que al haber muerto Arturo antes de haber ocupado ese puesto de Director, le podrían poner a una hemeroteca de nueva creación, el nombre de Arturo Reyes. Su contestación fue que ya tenía una calle y un colegio con su nombre.  

Yo permanecí callada, y leyendo entre líneas, volví a sentir como Arturo, que Málaga cien años después de su muerte, sigue siendo "madrastra" para la muchos de sus inspirados creadores y artistas.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART)