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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 16 de noviembre de 2014

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. EVOLUCIÓN ESPIRITUAL (I).


En esta nueva etapa de la vida, mi bisabuelo necesitaba dar un nuevo sentido a su existencia. Ya había cumplido los cuarenta, y aunque quería seguir siendo joven y mantener las mismas energías y vitalidad que hasta entonces, su estado de salud se lo impedía.

Él quería reconducir todos sus principales ideales hacia Dios y el más allá, y comenzó a leer a leer las sagradas escrituras y a formarse en las distintas religiones. Con ello comienza su evolución espiritual y un gran interés por la trascendencia de la vida eterna.


D. Cristóbal Cuevas analiza hoy la particular visión religiosa de Arturo …

“Será en su libro “Otoñales” – 1904 -, en el poema “A mi alma”, donde aparezca por primera vez una auténtica toma de conciencia religiosa por parte del otrora librepensador y agnóstico poeta.

Todo el conjunto de aspiraciones hacia el amor, la justicia, la belleza, la felicidad, la gloria –ideales perennes de su poesía-, cristalizan por fin, y ya definitivamente, en un ansia existencial de Dios.

A él ha llegado por caminos más voluntaristas e irracionales que secamente lógicos. Reyes posee un espíritu más agustiniano que tomista, y en esta su primera confesión abierta de fe hay una exaltación dolorosa, casi de visionario, que recuerda profundamente el “Libro de Job”.

Como el lacerado varón de Hus, el poeta malagueño adivina la trascendencia, proclamando su convicción de que el alma ha de llegar un día, tras las miserias de esta vida mortal, a conocer la verdad de lo divino:

“Llegará, pues llegar es su destino,
y al fin de su camino
sus sueños logrará, que lo que aspira
a Dios no puede ser sólo la forma
que la muerte transforma
en su constante evolución; mentira…
Mentira, sí, mentira, Dios existe,
y con su amor asiste
al alma ansiosa de inmortal encanto,
y un día del polvo surgirás radiante
y la verdad, triunfante,
con sus caricias secará tu llanto.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Poesía: “A mi alma”. Libro “Otoñales”. Arturo Reyes. Madrid, R. Velasco, 1904. Pag 91.
- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES. CRISIS HUMANO-RELIGIOSA (I). (1900-1913).


Lamento haber estado varios meses sin escribir sobre la biografía de mi bisabuelo pero ha sido un tiempo de reflexión, en el que no sabía muy bien como debía continuar el blog, y me sentía algo ofuscada, al saber que muchas de las cosas que quedan por contar de su vida no son todo lo agradable que yo quisiera. Pero creo que debo proseguir el camino empezado, relatando esta última década de su existencia, entre los 40 y 49 años.



Nota: Portada de la reedición facsimil de la obra de D. Cristóbal realizada por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga en el 2013, y que por un módico precio te lo llevan a la puerta de tu casa.

Hoy como siempre, es D. Cristóbal Cuevas García quien nos ayuda a conocer más íntimamente a mi bisabuelo…

“A Arturo su trabajo oficinesco le cansa cada día más, y a veces oculta bajo las expedientes una cuartillas en que, subrepticiamente, va escribiendo versos. Una nueva inquietud por la educación de sus hijos empieza a dominarlo, y su campo de atención gravita de nuevo, cada vez más fuertemente, hacia la familia. La idea de abandonar su tierra en busca de más amplios horizontes se le hace infinitamente cuesta arriba. 

La pasión carnal se le licúa lentamente en ternura, y un día confiesa a su amigo Escamilla Rodríguez: “Tengo cosas de viejo; ¡ya me gustan las amiguitas de mi hija!”.

Empieza así a incubarse en su espíritu una crisis de fundamental significación humano – religiosa, que estallará definitivamente hacia 1904, pero cuyo principio hay que situar  mucho antes, posiblemente a finales de siglo.

Hasta donde nos es dado penetrar, esta crisis comienza con el amargor de las desilusiones, de la gloria siempre buscada y nunca conseguida en plenitud – sobre todo en el ambiente local-, y, más todavía, de los primeros síntomas de decadencia física, que un hombre tan orientado hacia la mujer – hembra y tan embebido en la convicción de su masculinidad arrolladora hubo de sentir de manera especialmente dolorosa.

Un cansancio inconcreto y ceniciento, una soledad que le cerca y le ensimisma, una alarmante apatía ante lo que siempre lo había solicitado, van madurando su alma para la separación de su mundo anterior, ese cosmos risueño que se basaba en la pirotecnia de la gloria, de la sensualidad y de la rebeldía, y lo van acercando a Dios como cimiento definitivo. El mismo Arturo enumera en un poema capital los elementos desencadenantes de la crisis definitiva:

“El recuerdo implacable, la honda huella
que dejan de sí en pos cuando las hiere
el desencanto, la ilusión que muere,
la pasión que se estrella,
la esperanza que yerta se desploma,
la flor que deja de esparcir su aroma
del tallo desprendida…
Todo, en fin, cuanto es bello y se deshace;
todo cuanto nos hace
amar el mundo y bendecir la vida.” (*)

Una desolada reflexión sobre la vacuidad de su pasada existencia va tiñendo su corazón, primero de indiferencia, luego de horrorizada repulsión, y al final de arrepentimiento, y en estas reflexiones empieza a estar presente Dios como confidente y amigo, en doloridos acentos que nos traen el recuerdo vehemente de Lope:

“Fue mi vida, ¡oh Dios mío!, como un torrente,
cual de un corcel el galopar sin freno,
que amor fue mi tirano , y en su seno
busqué siempre saciar mi sed ardiente.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS BODEGAS ORDOÑEZ Y LA VENDIMIA ARTESANAL EN ALMACHAR (MÁLAGA).


Hoy quiero dedicar el blog a las Bodegas Jorge Ordóñez, una empresa puntera  en España en la elaboración y comercialización de los vinos de nuestra tierra.

Conocí las excelencias de sus caldos gracias a mi amiga Pili, cuando una noche llegó a casa a cenar acompañada de una botella de “Botani”. Nunca olvidaré ese día, pues desde entonces me interesé por la historia de esta joven firma malagueña que tanto éxito tenía.


 Nota: Fotografía realizada por mi amiga Pilar Garnacho para el blog.

Las Bodegas Ordóñez decidieron asentarse en el año 2004 en el pueblo de Almachar, en pleno corazón de la Axarquía malagueña, lugar que siempre ha gozado de gran fama por la calidad de sus pasas. Animaron a los viticultores locales a destinar sus uvas moscateles de Alejandría a la recuperación de nuestros famosos vinos y han conseguido algo difícil de igualar, llegar a ser referentes mundiales en el mundo vinícola. Con  trece denominaciones de origen en nuestro país, entre ellos D.O.  Málaga y Sierras de Málaga, han conseguido catapultar de nuevo a la fama nuestro querido moscatel.

Es de gran importancia que sigan realizando la recolección como antaño, de forma artesanal, y es que la orografía del terreno, montañoso y con pronunciadas y abruptas pendientes, impiden la utilización de máquinas tanto para la recogida, realizada manualmente por los agricultores de la zona, como para el transporte de las cajas, realizados por esos animales tan de nuestra tierra, las mulas.

Sus deliciosos vinos han sido servidos en las mejores mesas, con los más importantes comensales que podamos imaginar. Los grandes chefs los aconsejan para maridar muchos de sus exquisitos platos.

¡Esto debe ser un gran orgullo para todos los malagueños!.

Como sabéis intento aprovechar todos los momentos que se me presentan en la vida si con ello puedo rescatar del olvido a mis antepasados. Y desde que tuve noticias de ellos, hace ya tiempo, mi intuición me decía que  mi bisabuelo Arturo tenía muchas señas de identidad comunes con las Bodegas Ordóñez. Entre otras, la filosofía de potenciar los valores propios de nuestra tierra, ofrecer un homenaje al pasado recuperando la memoria histórica del siglo XIX y principios del XX, y el reto de intentar alcanzar la fama y el prestigio con el esfuerzo personal.

Pues bien hace pocos días decidí por fin escribirles y enviarles una poesía de mi bisabuelo llamada “La vendimia”, que a mi me parece muy bonita e interesante, y cual fue mi sorpresa cuando me contestaron y me dijeron que les había gustado mucho y que querían conservarla.

Quiero agradecerles desde aquí la amabilidad que han tenido, enviándome unas botellas de “Botani” como obsequio.

Anoche preparamos en casa una cenita junto a los míos, con la excusa de probarlos y poder disfrutar de su sabor tan especial. Nuestro primer brindis fue por la familia Ordóñez con el deseo de que alcancen sus sueños dentro del mundo empresarial.

Hoy publicaremos la estrofa inicial de esta poesía:

LA VENDIMIA

Llegó ya el estío;
ya el campo se llena
de luz y perfumes
y dulces cadencias
y fúlgidos tonos;
ya, verdes y espléndidas,
de pámpanos cubren
los montes las cepas;
ya Baco, sediento,
levanta en la diestra
la copa en que ardiente
desbórdase el néctar.
                                 (…)
                  ARTURO REYES.


BIBLIOGRAFÍA:

Página web Bodegas Ordóñez:


Poesía “La Vendimia”, Reyes, Arturo. Edición homenaje de la Caja de Ahorros Provincial. Gráficas San Andrés. Alonso Cano, 4. Málaga, 1968. 

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS CUENTOS ANDALUCES DE ARTURO REYES: "AMPARO".


Hoy vamos a publicar un cuento corto que mi bisabuelo tituló “Amparo”, y que fue publicado el 2 de julio de 1906 en la “Revista España” de Buenos Aires.


Nos hemos decidido por este título porque se lo queremos dedicar a la profesora de la Universidad de Málaga, Amparo Quiles Faz, quién sigue aún trabajando, junto a la ya licenciada en Filología Española, Amina El Founti,  en un proyecto que comenzó a finales de 2012 y cuyo objetivo era digitalizar las casi 2.000 cartas que componían el archivo epistolar del escritor malagueño Arturo Reyes.






Nota: Amparo y Amina (ambas a la derecha de la foto) en la presentación de su proyecto en el Museo del Patrimonio de Málaga, junto a D. Elías de Mateos, Director del Museo; D. Javier Ramírez, Director del Centro de Tecnología de la Imagen de la UMA y una servidora.

Este sueño se hizo realidad a finales de 2013, y próximamente va a culminar con el envío de este material, en formato DVD interactivo, a las más importantes universidades y bibliotecas del mundo para que esté a disposición de investigadores y estudiosos.


Pienso que las dos han realizado un trabajo fantástico y las felicito sinceramente porque con su enorme esfuerzo han recuperado parte del patrimonio cultural de Málaga, lo que considero un gran logro para nuestra ciudad.

A esta gran persona, profesora, investigadora, escritora y amiga queremos dedicarle este cuento de hoy como agradecimiento.

                                      AMPARO 
 Cuando penetró en el limpio patio del corralón Paco el Coquinas, brillaba todo en él, iluminado por el sol de la tarde, como de coral los floridos geráneos de los arriates y como de esmeraldas la enredadera que tendía sobre el muro sus a modo de faldellines de encajes; trasudaba el cubo en cristalino goteo sobre el limpísimo brocal del pozo; porraceaba, junto a éste, sobre el ladrillo de lavar, la señá Consuelo la renegrida ropa de su hombre; picoteaban acá y acullá algunas gallinas; desperezábase al sol un gato de morisca piel en graciosas ondulaciones; parecía de cristal purísimo el espacio, de zafir el horizonte; todo, en fin, parecía entonar al unísono un cántico a la vida.
- ¿Qué te pasa? -preguntóle al Coquinas la señá Dolores, la casera.
Paco fue a sonreir, pero acordándose de la mala cara que debería tener si quería que le sirviera de pararrayos, en la borrasca que suponía le aguardaba en sus cubriles, mantúvose con el semblante fosco y repúsole a la vieja:
- ¿A mí qué me va a pasar?... ¡Naíta!
- Pus me alegro... ¡Ah!, se me orviaba... Aquí han estao el Pimpi y el Talabartero a conviarte pa esta noche al bautizo de la hija de la Nena.
- Me los acabo de trompezar a dambos.
- Pos aquí estuvieron un ratillo de palique con tu jembra.
- ¡Ya lo sé!
- Pos mía tú, la cosa creo que va a sonar más que un repique, porque el pairino va a serlo el Tururú, ¡y como el Tururú está ahora en parneses! Y tú no te perderás el rato, ¿verdá?
- Pos de juro que no me lo perderé.
- Y harás mu bien si lo jaces.
- ¡Vaya si iré, y si a Amparo le sienta mal, que tome tila!
- ¿Y por qué le va a sentar mal a Amparo? ¿Por qué? ¿Porque tamién irá al bautizo la Rosarito?
- ¡Como es tan maniosa y no quiere ni pa Dios que yo vaya a onde la otra vaya! Pero yo, señá Dolores, yo soy un hombre, y a los hombres las mujeres deben respetarlo.
- Pos naturalmente que sí. ¡Digo! Pos ya lo creo. Y si Amparo dijera argo tú te pones en tu sitio; pero no creo que sea menester, porque yo he platicao con Amparo y yo la he visto tan contenta arreglándote la ropa y como si la cosa se le importara un comino.
- ¿Tan contenta? -preguntó lleno de asombro el Coquinas.
- Hombre, no te diré yo que esté bailando la tarántula, pero lo que es tranquila, lo está... En fin, que a mí me parece que como ya te va conociendo y sabe que a ti no se te puede llevar la brida, pos la mujer se habrá dicho “que más vale un por si acaso que un quien pensara.”
El Coquinas no volvía de su apoteosis. ¡Que Amparo no estaba rabiosa después de saber que él pensaba ir a un sitio donde vería a Rosarito! Indudablemente la señá Dolores había tomado la mañana protegiendo a Rute, a Faraján o a Cazalla de la Sierra.
Cuando Paco penetró en su sala, donde por el balcón abierto de par en par penetraba la radiante luz del día en deslumbradoras oleadas, quedose un punto perplejo.
La habitación estaba que embestía de limpia; brillaba el suelo recién fregado; los muebles, a los que un poco de petróleo hacíanle aparecer como recién salidos de manos del barnizador; la cama, que tentaba al reposo con el blancor de su colcha y de sus almohadas también blanquísimas; las flores, que en tiestos y macetas dábanle al balcón aspecto de jardín, y, por último, la figura de Amparo redondeada por los primeros síntomas de la maternidad; con el bellísimo rostro de gitano abolengo radiante y expresivo, con los encendidos labios contraídos por una sonrisa y los magníficos ojos adormecidos y como impregnados de enervadoras caricias.
- ¿Cómo tan temprano? -preguntóle Amparo al Coquinas, incorporándose rápidamente y poniendo en magnífico relieve al hacerlo el seno espléndido y la arrogante cadera.
Paco contempló un instante a su mujer: su actitud, su sonrisa, el plácido mirar de sus ojos, toda ella, en fin, llenándole de profunda sorpresa.
- ¿Sabes que aquí han estao el Pimpi y el Talabartero a conviarte al bautizo de la hija de la Nena?
- Sí; me los he trompezao en el camino.
- Yo por si querías llevar la ropa negra la he sacao toíta y le he dao un limpión... Ahí la tienes toa prepará y cuasi goliendo a jazmines.
Y Amparo señaló con un dedo las sillas donde aparecía cuidadosamente doblada la amplia chaqueta, el abotinado pantalón, el escotado chaleco, la blanca camisa de bordada pechera y todas las galas, en fin, de las grandes solemnidades.
Paco no sabía qué pensar, ni qué decir, ni qué cara poner. Amparo no era su Amparo; aquello no tenía explicación. ¿Por qué, por qué Amparo no se ponía por las nubes sabiendo como sabía que si iba al bautizo de la Nena seguramente había de tropezarse con Rosarito?
- Pero qué te pasa, hombre. Cualquiera diría que te habías propasao hoy con el solera.
- No, no me he propasao con na ni con nadie; lo que me pasa es que me duele una miaja la cabeza y me voy a echar un ratillo en la cama.
- No hagas eso, hombre, mira que cuando tú coges el sueño eres un tabardillo pa alevantarte.
- No, ya verás como no.
- Entonces, ¿a qué hora te llamo?
- Pos un poquillo antes de la hora de la cita.
Cuando ya algo aligerado de ropa húbose tumbado Paco en la cama, entornó Amparo cuidadosamente el balcón y sentose a coser aprovechando la escasa luz que por él penetraba.
Paco estaba lleno de intranquilidad; no podía explicarse la actitud de su Amparo; aquel cambio tan brusco y sorprendente llenábale de inquietud el corazón. Amparo parecía no ya resignada, sino contenta; vaya si parecía contenta. ¿Y por qué, por qué había de estar contenta?... Y vaya si era bonita Amparo; con razón la llamaban la Serrana, y luego que además de bonita era buena desde la raíz a la pámpana; para ella todo hombre que no fuese él como si fuera una estampa..., y eso que para él no había pasado inadvertido que Juan el Galafate la miraba con las de Caín, y si él ya no le había dado el quien vive al Galafate era por no dar una campanada... Y vaya si el Galafate era un mozo de una vez, buen mozo, simpático, con rumbo, con el corazón en su lugar y luego cantándose como los propios ángeles... ¿Por qué no habrían invitado al Galafate al bautizo? Y no lo habían invitado fijamente porque el Pimpi le había dicho muy claro que cantarían el Virana, el Caperuza y el Niño del Espartero... ¿Por qué sería aquello del Galafate, tan amigote como era éste del padre del recién nacido?...

.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   

- Pero despierta, hombre, que son ya las tantas - exclamó por tercera o cuarta vez Amparo, moviendo bruscamente a su marido.
Este entreabrió los párpados, miró hoscamente a su mujer y díjole con acento nada acariciador:
¡Que me dejes ya, que me duele mucho la cabeza!
¡Pero es que se te va a jacer tarde, hombre, que son ya casi las ocho!
- Pos que sean las ochocientas -gritó Paco mirando de modo amenazador a Amparo, que miró a su vez a su marido con ceñudo semblante, y volviéndole las espaldas, salió de la estancia ondulando gallardamente su cuerpo de escultura.
Y apenas hubo traspuesto el umbral de la sala, intensa expresión de triunfo se derramó a borbotones en su semblante, y vibrando toda de alegría dirigiose rápidamente hacia la señá Dolores, que aguardaba en la puerta de su habitación, y echándole un brazo al cuello, la atrajo hacia su pecho y díjole besándola en las chupadas mejillas:
- ¡Ay, señá Dolores!, que ca consejo de usté vale un millón, porque le he dicho que van a dar las ocho, por poquito si me pega.
- Pos no se lo güervas a decir, poique se le pudiera ir la mano en el especiao, y en vez de amanecer mañana amarilla y con ojeras, pudieras amanecer con toíto el cuerpo llenito de cardenales.
Y mientras Amparo se dirigió de nuevo hacia su habitación, murmuró la señá Dolores con acento lleno de profunda ironía:
- ¡Y luego dicen que si chanelan los hombres! Y eso que el Coquinas es un vivo. ¡Los setenta años sí que saben más que los siete sabios de Grecia!

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Continuará…


BIBLIOGRAFÍA:

- Cuento “Amparo”. Reyes, Arturo. España, Revista de la Asociación Patriótica Española. Buenos Aires, 2- VII-1906.

sábado, 16 de agosto de 2014

D. ANGEL CAFFARENA SUCH Y LA LIBRERÍA ANTICUARIA EL GUADALHORCE.


Como ya os comenté el último día, hoy queremos publicar unos apuntes biográficos sobre D. Angel Caffarena Such y para ello utilizaremos la información que contiene en su página web, la Fundación Cultural Miguel Hernández, pues nos ha parecido muy interesante y completa. Esperamos que no les moleste que reproduzcamos parte del texto que tienen publicado ya que nuestra única finalidad es devolver a la actualidad a este ilustre malagueño.



D. Angel fue editor, poeta y académico de Bellas Artes de San Telmo, nació en Málaga en 1914. Era sobrino del famoso escritor  Emilio Prados Such, circunstancia que lo marcó profundamente.

Su pasión por los libros apareció a corta edad, y ya cuando estudiaba Bachillerato, pasaba muchos ratos de ocio en la imprenta  Sur, en la que se editaba la revista Litoral.

Estudió Filosofía y Letras en Madrid, y allí conoció a miembros de la Generación del 27, con los que su tío Emilio convivía en la Residencia de Estudiantes.

Durante la Guerra Civil fue alférez del Ejercito Nacional y estuvo presente en las famosas batallas del Ebro y del Jarama.

Tras la contienda, y debido a su trabajo como funcionario se trasladó a vivir a diferentes ciudades españolas, hasta que volvió a recalar en Málaga, donde junto con D. Manuel Agustín Heredia abren la Librería Anticuaria El Guadalhorce. Tras una primera época en la que vendían libros raros y curiosos que les daba pena vender, decidieron editarlos ellos mismos.

D. Angel realizó una labor titánica como editor de poesía al frente de la imprenta Dardo, publicando en sus esmerados libros la mayor parte de la poesía escrita en lengua castellana de la segunda mitad del siglo XX.

Comenzó aconsejado por su tío Emilio una serie de colecciones literarias, de escasísima tirada, unos 200 ejemplares, realizados de forma artesanal y numerados a mano, cuyo destino en muchas ocasiones eran la Biblioteca de Estados Unidos o la del Museo Británico. Patrocinados por él o pagados por sus autores, publicar en alguna de las colecciones que abrió Caffarena se convirtió en un lujo.

Es autor de “Antología de la Poesía Malagueña Contemporánea” (1960), “Por la senda del sueño” (1971), “Cosas de Alicante” (1972), y editor de colecciones, de las que podemos destacar bajo el sello de Librería Anticuaria El Guadalhorce, “Ediciones facsimilares de libros y documentos raros y curiosos”, “Cuadernos de María José”, “Cuadernos de María Cristina”, “Colección Litoral”, “Cuaderno de María Isabel”, Colección Almoraduj”, "Cuadernos del Sur", "Colección Emilio Prados" así como colecciones facsímiles, que acogieron a poetas muy importantes como Dámaso Alonso, Alberti, Prados, Altolaguirre, Lorca, etc

Caffarena fue considerado como el más destacado representante de una fértil y exquisita tradición impresora malagueña, donde han sobresalido nombres como los de Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Rafael Inglada, y muchos otros.

Mantuvo una estrecha amistad con Miguel Hernández y cuidó la memoria del poeta en las publicaciones que realizó  en su honor, al que llegó incluso a visitar cuando este se encontraba preso  en Alicante.

En 1963 fue nombrado Cronista Oficial de la Provincia de Málaga y Cronista Oficial de la Ciudad de Málaga.

También colaboró ese mismo año en el homenaje que la ciudad de Málaga ofrecía a mi bisabuelo Arturo en el primer centenario de su nacimiento, como él mejor sabía, editando un pequeño librito publicado por la Librería Anticuaria El Guadalhorce, y numerado a mano, en el que se recuperaron dos cuentos cortos: “¡Lo de siempre! y “Yo soy er Tano”, que hemos publicado recientemente en el blog.

Hoy ya no se lo puedo preguntar a mi padre pero seguramente mi abuelo Adolfo, hijo de Arturo, y el editor serían buenos amigos, y probablemente mi antepasado le aconsejaría y ayudaría en la realización de esta joyita malagueña.

El editor falleció en Málaga en 1998 a los 84 años de edad, y a su entierro acudieron una importante representación de personajes del mundo cultural y político.

Dicen de él: “Afable, fantasioso, culto, entusiasta, Caffarena fue un símbolo de una Málaga dada a la poesía entendida como lujo y entrega”.

En definitiva, un lujo para nuestra ciudad.

Continuará...


BIBLIOGRAFÍA:



- “Angel Caffarena, editor de poesía y poeta”. Periódico El País Edición impresa. Héctor Márquez. Madrid. 27 de febrero de 1998.