Licencia Creative Commons
Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 20 de mayo de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (XIII)


Hoy el blog viaja con el escritor malagueño Arturo Reyes a la ciudad de Tánger, conocida como “la puerta de entrada a África”, una importantísima ciudad cargada de historia, que fue durante muchos siglos un modelo de convivencia, un ejemplo de interculturalidad donde las distintas religiones (musulmana, judía y cristiana) pudieron fraternizar. 

Una ciudad cargada de recuerdos del pasado, de aventuras insólitas, de personajes famosos. Son muchos los libros escritos sobre ella, son muchos los que se quedaron prendados de su hermosura y mi bisabuelo fue uno de esos escritores que quisieron viajar allí para dejar constancia a través de sus crónicas de la vida tangerina. 

Para ello como siempre el catedrático D. Cristóbal Cuevas nos informa sobre el paso de Arturo Reyes por Tánger:



Nota: Cartel dedicado a Tánger realizado por el pintor granadino Mariano Bertuchi (1885 - 1955). 

“En septiembre de 1892 emprende Arturo un viaje a  Tánger, en donde esperaba encontrar en toda su pureza la vida y cultura islámicas, tan queridas por él, dadas sus lecturas románticas de juventud y su propias afinidades temperamentales.

Su entusiasmo por el mundo musulmán le venía, sin embargo, de mucho antes, quizá desde que, en su adolescencia, los amigos le habían hecho notar el carácter árabe de sus rasgos fisonómicos y de su tensa amorosidad, apasionada y celosa.

Al constatar más tarde las raíces musulmanas de la cultura española, y sobre todo el abolengo islámico de muchos de los monumentos y restos arqueológicos de la Málaga de sus amores, su maurofilia se convirtió definitivamente en entusiasmo indescriptible.


 Nota: La Alcazaba de Málaga

González Anaya nos ha dejado curiosas noticias a este respecto: “Algunos camaradas – escribe- le embromábamos con frecuencia a propósito de su estampa de árabe, y él aceptaba  nuestras bromas sinceramente complacido. Gustábale vestirse con atavíos de musulmán, y cierta vez se retrató metido en una chilaba de listas y parecía un moro auténtico. Durante mucho tiempo tuve yo un retratillo de Arturo vestido de “infiel marroquí”, curiosamente dedicado con garrapatos cúficos que no sé quién le escribiría.”

Como atestigua Antonio de Nicolás, Arturo amaba profundamente al pueblo árabe, “a su arte, a su bellísima cerámica. Conocía la historia de la Málaga musulmana. Fue varias veces a Granada. Improvisó versos en la Alhambra.” Todo esto explica suficientemente su interés por conocer “in situ” el ambiente que tantas veces había creado en sus sueños."

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.
- Cartel del pintor D. Mariano Bertuchi.

lunes, 14 de mayo de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (XII)


La vida de Arturo Reyes continúa, estamos en 1892 y el escritor en estos momentos de su vida no es capaz de compaginar bien todos sus quehaceres: su familia, su trabajo, sus amigos, sus aficiones, su vida social y amorosa. Sus escritos de esta época reflejan sus vivencias, sus amores, su espíritu apasionado y vehemente, sus contradicciones,… y de ello da buena cuenta el libro que D. Cristobal Cuevas escribió sobre Arturo:

“Entre tanto, la atención que dedica Arturo a la vida familiar se va entibiando con rapidez alarmante. Según los “Varios Apuntes”, en 1892 se vio alegrado su hogar con el nacimiento de otra niña, a la que puso el nombre de Rafaela, pero este hecho apenas encuentra ahora una débil repercusión en la vida afectiva de su padre.

Arturo ve cómo crece en su interior un anhelo irresistible de sensaciones fuertes y de nuevas experiencias. Necesita probarlo todo, demostrarse a sí mismo su valor, no ya sólo como escritor sino principalmente como hombre.



Nota: Postal perteneciente al coleccionista malagueño, Manuel Martínez Molina, asesor cultural y del patrimonio del Museo del Vino de Málaga así como colaborador de la revista on-line "El Avisador Malagueño". 


El ansia de placeres sensuales – sobre todo alcohol y mujeres- comienza a atenazarlo con vehemencia casi obsesiva. Camina a trompicones por los vericuetos del vino y de la carne en un intento desesperado de evadirse de la mezquina realidad cotidiana.

Algunos amigos, que conocen lo que sucede, manifiestan el temor de que este frenesí reciente influya desfavorablemente en su obra literaria. Tales temores, sin embargo, no llegarán a cumplirse, ya que Reyes, por un proceso de idealización sublimadora, convertía el cúmulo de sus sórdidas andanzas de este tiempo en deslumbrante materia poética.

Como muy bien ha señalado uno de sus nietos, “su vocación poética, negadora de toda supremacía material, no le dejaba jactarse de sus prendas personales, su brío y su garbo, su fuerza y atractivo. Sus fulgurantes, insistentes ojos negros, nada rehuían. Su sonrisa subyugaba. Tenía el amago violento de la ola, acabado en caricia… [Arturo, en esta época] va poniendo estrambotes románticos a sus escondidas aventuras, y acallándose con el bisbiseo de las rimas. No es un soñador, sino un sensual astuto que no idealiza la realidad hasta que la ha gozado. Su romanticismo es una manera de dignificación de lo vulgar.”

A este insaciable apetito de la hembra, concebida como fuente de goces sensoriales, punto de arranque para la satisfacción de su amor propio, y camino de escape hacia esferas de fascinante misterio, sacrificaba el joven poeta su dinero, su tranquilidad, la paz de su casa y su salud misma.

“El deseo de agradar a las mujeres lo desarmaba”, concluye, con frase singularmente reveladora, el prologuista antes citado.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.

sábado, 5 de mayo de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (XI)


Hoy el blog sigue narrando la vida del escritor costumbrista malagueño Arturo Reyes a través de la pluma de D. Cristóbal Cuevas y nos encontramos en la Málaga de finales del siglo XIX…

“En marzo de 1892, Arturo Reyes, constreñido por necesidades económicas, presenta al público un nuevo libro, integrado por veinte narraciones y un ensayo sobre la poesía popular, bajo el título común de “Mosaico”.

Casi todos los relatos habían visto ya la luz pública en revistas y libros anteriores, por lo que la colección apenas si logra algún eco en la prensa local. Sin embargo, el artículo sobre “la poesía popular”, que aparece en forma de carta abierta a su amigo D. Narciso Díaz de Escovar, reviste para nosotros un profundo interés, ya que contiene en síntesis el pensamiento de Reyes sobre la materia explicando también en parte las causas de su entusiasmo por el cante flamenco.



A partir de mayo de ese mismo año, sus actividades periodísticas experimentan una notable incremento, al suceder a Ramón A. Urbano en la dirección de la revista “El Renacimiento”, de la que ya era colaborador. Se mantuvo en el cargo desde el número 37 hasta el 54 de dicha publicación, es decir, por un espacio aproximado de seis meses, dejando el puesto el 18 de octubre de ese mismo año.

Con candorosa astucia el inexperto director aprovechó su puesto, para dar salida a algunos de los muchos originales que tenía acumulados, recurriendo al truco de los seudónimos, o incluso al del más impenetrable anonimato, para disimular la inclusión de dos o más trabajos suyos en un mismo número de la revista.

Así, artículos como “A ella” y “¡Uf, qué calor!” aparecen firmados por un inexistente Enrique Britano, “A…” y “En la pedrea” por un fantasmal Alberto Manrique, mientras que “A ti sola” carece por completo de toda referencia de autor.

Estas irregularidades y la evidente falta de dotes organizadoras y administrativas de que dio muestras el impulsivo periodista, además del carácter polémico que en aquellas fechas le rodeaba, debieron ser los motivos que decidieron al bueno de D. Manuel Cerbán, editor copropietario de la revista, a insinuarle la conveniencia de reintegrarse a su puesto de simple redactor, cosa que Arturo aceptó inmediatamente, dando en este caso pruebas evidentes de disciplina y buen sentido.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.

domingo, 29 de abril de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (X)


Tras dos semana sin poder pasarme por el blog debido en primer lugar a la falta de tiempo y posteriormente a problemas técnicos que me imposibilitaron poder publicar en el “Día Internacional del Libro”, como hubiese sido mi deseo, vuelvo a situarme en el lugar de siempre, con cambios en la configuración del blog que espero no me impidan seguir con mi propósito de recrear la vida tanto de mi bisabuelo como de mi abuelo, ambos escritores de Málaga.

La vida de Arturo sigue, y hoy el libro del catedrático malagueño de Literatura Española, D. Cristóbal Cuevas nos ameniza con una graciosa anécdota sobre Arturo que espero os guste:

“Una chistosa polémica periodística, originada alrededor de la persona de Arturo Reyes, viene a poner un grano de sal en su ajetreada vida de entonces, demostrando al mismo tiempo hasta qué punto gozaba de su predicamento entre las mujeres.






Nota: Primer plano de Arturo Reyes Aguilar, escritor costumbrista malagueño.

En una entrevista hecha al periodista, Salvador Montero en “La Unión Mercantil”, éste, preguntado sobre la opinión que le merecía el escritor malagueño, hubo de responder, que, aunque no lo conocía sino por fotografías de prensa, le parecía físicamente “un hombre feo como somos todos”, aunque “el conjunto de sus facciones acusara al verdadero genio.”

Toda Málaga estalló en hilaridad cuando, a los pocos días, una conocida dama, muy aficionada a viajes, que firmaba con su habitual seudónimo periodístico de Marieta, escribió al mismo diario protestando de este juicio:

”Salvador Montero… - decía- aseguró hace poco… que Arturo Reyes era feo. A fuer de mujer que de estas cosas entiende, no vacilo en manifestar que Arturo tiene un encantador perfil árabe, el cual encajaría perfectamente en los cuadros de Pradilla.

Fino e inteligente el rostro, delicadas al par que enérgicas las facciones, sombreadas tenuemente por una barba cuyo corte hubieran envidiados zegríes y abencerrajes, se adivina en Arturo Reyes un temperamento meridional, exento de la linfa que tanto degrada - ¿por qué no decirlo? – a muchos de nuestros paisanos, los cuales aman entre bostezos y son capaces de desperezarse cuando más le domina la pasión amorosa.”

Para comprender el efecto que hubo de causar en Málaga esta protesta, bastará tener en cuenta que se hizo en 1891.
Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.

domingo, 15 de abril de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (IX)

Hoy seguimos adentrándonos en la vida de Arturo Reyes, nos situamos entre los años 1890-91, el escritor malagueño tiene aproximadamente entre 25 y 26 años y su carrera literaria es imparable. Publica un nuevo librito de poesías “Íntimas”, que le hará traspasar los umbrales de la fama. Premios, publicaciones en periódicos y revistas, noticias sobre su figura llenan su espíritu de satisfacción.

Todo ello lo explica perfectamente el catedrático D. Cristóbal Cuevas en su libro sobre el escritor malagueño Arturo Reyes:

“En medio del estruendo de la polémica y del ansia de fama y consagración, aún conserva Arturo la calma suficiente para continuar su obra estrictamente literaria.

A fines de 1890 debía de tener ya terminados los originales de un nuevo tomito de poesías, que, dentro de la línea marcada por “Ráfagas”, salió a la luz pública a principios de 1891 con el título de “Íntimas”.

Se trataba de un corto ramillete de versos, publicado en Madrid, y que obtuvo un no despreciable éxito de crítica. Su autor profesó siempre un cariño especial a este librito, gracias al cual pudo ampliar el círculo de sus amistades literarias con escritores que le eran especialmente queridos:


Nota: Gaspar Núñez de Arce, poeta y político español. Amigo del escritor malagueño Arturo Reyes.

“Hablaré de mis “Íntimas” – escribe-, un folleto mediante el cual conseguí me honrase con su amistad el insigne Núñez de Arce”. Más adelante, estos versos le abrirán también las puertas de la casa de Campoamor, le pondrán en contacto con diversos periodistas y críticos de la Corte, y harán que el autor de “Maruja”, Núñez de Arce, acceda a escribir un prólogo para “Desde el Surco”, libro de poesías que ya entonces tenía en proyecto.


 Nota: Ramón de Campoamor, poeta del realismo español. Amigo de Arturo Reyes.

Una nueva satisfacción literaria vendría a coronar todos estos afanes a mediados de 1891. Creemos que fue por entonces, en efecto, cuando el Ayuntamiento de Málaga, en público certamen, le adjudicó nada menos que dos de los premios establecidos, uno por una colección de poesías, - posiblemente el núcleo inicial de las que luego integrarían “Desde el Surco”- y otro por una novela.

Entusiasmado por éxitos tan repetidos, Arturo se dedica por entero, el resto del año, a las tareas literarias. Cuentos, poemas, artículos y pequeños ensayos van saliendo de su pluma con una incansable regularidad. La prensa malagueña no puede acoger esta casi torrencial producción, lo que obliga al escritor a intensificar sus relaciones con la prensa foránea.

Ha colaborado en casi todos los periódicos de España – escribe por esas fechas Salvador Montero – y han publicado su retrato “La Unión Mercantil”, “El Resumen”, “El Ateneo”, “El Caballero de Gracia”, “El Renacimiento” y “Los Apóstoles”.”

Entre los periódicos que publicaron artículos suyos por este tiempo podemos enumerar, además, “El Álbum”, “El Correo de Andalucía”, “La Telera”, “La Ilustración Española”, “La Ilustración Italiana”, y otros muy diversos, a los que, aunque sea esporádicamente, remitía colaboraciones que le eran publicadas sin dificultad.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Libro de poesías: “Ráfagas”. Madrid. Imp. Manuel Cerbán. 1889.
- Libro de poesías: “Íntimas”. Madrid. Librería de Fernando Fé. 1891.
- Archivo familiar Reyes.

domingo, 1 de abril de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (VIII)

Como estábamos comentando el último día, Arturo Reyes, quería llegar a ser conocido como escritor no sólo en su tierra sino en toda España. Pretendía que su producción literaria fuera conocida por tod@s y que las autoridades de las letras españolas le dieran su visto bueno.

Fue Arturo una persona valiente, que creía en sus verdaderas dotes de escritor y que no tuvo ni miedo a lo desconocido ni al posible rechazo de “los grandes”. Quizás podía haber abandonado su tierra y haberse marchado a Madrid en busca de fama como hicieron otros escritores de su tiempo pero él quiso permanecer en su tierra natal, Málaga, tierra que lo vió nacer y crecer, tierra de inspiración, tierra donde se habían cimentado sus raíces más profundas. Sacrificó lo que pudo ser una fulgurante carrera artística en la capital de España por permanecer junto a los suyos en su querida Málaga.


Nota: Puesta de sol y atardecer (Málaga). 

Y para intentar darse a conocer como escritor desde su tierra, llevó a cabo una arriesgada estrategia consistente en iniciar relaciones epistolares  a través de cartas con los más destacados críticos literarios de la época, los más importantes escritores, los personajes más influyentes de su tiempo, con el objetivo de que leyeran su obra literaria y posteriormente recibir de ellos, una crítica objetiva.

Continuamos con el maravilloso libro que D. Cristóbal Cuevas realizó, el único en el que se ha estudiado en profundidad la figura de nuestro escritor costumbrista malagueño Arturo Reyes:

“Tal vez el medio principal de que se servía Arturo para anudar estas relaciones era el envío de sus obras, expresivamente dedicadas, a las personas que consideraba más interesantes, a las que demandaba siempre su parecer sincero sobre la obra remitida.

De esta manera se inició su amistad con Pérez Galdós, una de las más auténticas y leales con que contó Arturo, y de la que nos ha quedado un epistolario de entrañable humanidad. Su comienzo hay que situarlo el 3 de julio de 1890, cuando se decide a remitir a D. Benito la colección de relatos breves que acababa de publicar – “¡Estaba escrito!”-, precisamente en el momento en que la polémica que había suscitado en Málaga se hallaba en su punto culminante.

La obra iba acompañada de la carta siguiente: ”Muy Sr. mío de mi más distinguida consideración: Aunque no tengo el honor de conocerle, confiado en su notoria bondad me permito adjuntarle un ejemplar  del libro que acabo de editar por si quisiera dispensarme la honra de leerlo. Si no le causara mucha molestia mi pretensión, me atrevería a rogarle me indicara su opinión sobre el libro; favor por el cual le quedaría eternamente agradecido”.

Cartas de este tenor fueron enviadas a las más diversas personalidades de la letras de entonces, y muchas lograron servir de principio a un epistolario de extraordinario valor, que constituye el núcleo fundamental del Archivo que actualmente conservan sus nietos (biznietos en la actualidad).

Entre las relaciones iniciadas por entonces, gracias al polémico librito, hay que destacar las de Pereda, el Doctor Thebussem, Jacinto Octavio Picón, José Itxar y D. Juan Valera, como el mismo Arturo confiesa en el prólogo de su novela “Cartucherita”...


Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.

lunes, 26 de marzo de 2012

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. LA LUCHA POR LA GLORIA (VII)

Arturo Reyes, desde su ciudad natal, Málaga, fue capaz a través de lo que hoy podríamos llamar “redes sociales” de su época, es decir la correspondencia, trabar amistad con un sinfín de personajes célebres de su tiempo, para de este modo darse a conocer y poder contar con el apoyo necesario cuando así lo necesitara.


Nota: Benito Pérez Galdós, amigo de Arturo Reyes pintado por Joaquin Sorolla.

Su “motus operandis” era enviarles los libros que publicaba para que le hicieran una crítica objetiva y así poder reconducir su obra. Su forma de escribir les cautivó, pues es bien cierto, que Arturo nunca pasó desapercibido entre los más grandes de su época que lo apoyaron siempre que el escritor malagueño estuvo apurado o bajo de ánimos. En el archivo familiar se guardan numerosísimas cartas que dan fe de ello, y que algún día serán publicadas en este blog.

Y de ello, sigue dando buena cuenta nuestro catedrático D. Cristóbal Cuevas García, al que por cierto, desde aquí quiero hoy saludar.

Sigue así:

“El joven y prometedor escritor comprendió muy pronto que, para triunfar en el ámbito literario, se hacía de todo punto imprescindible entablar relaciones de amistad con los pontífices de las letras españolas de su tiempo.


 Nota: Fotografía de Jacinto Benavente, amigo de Arturo Reyes.

Obrando en consecuencia, hubo de trazarse un plan meticuloso que le permitiera relacionarse debidamente con cuántos podían ayudarlo en su empeño. Su innegable provincianismo, busca ahora una ventana que le abra a los horizontes de la universalidad más allá de los confines de su patria chica.

Arturo se afana incesantemente por lograr  la amistad de escritores y periodistas con quienes intercambiar sus ideas, en un angustioso intento de promocionar su obra y su fama, y de recibir de los maestros la crítica competente y objetiva que le ayudara a orientar su obra en la dirección más conveniente. La simple enumeración de los corresponsales que figuran en su espléndido epistolario demuestra el cuidado que puso en la selección y cultivo de tales amistades.

Incluso se nos conserva, en el Archivo Reyes Téllez, una curiosísima lista parcial, por orden alfabético, de nombres y direcciones, en que aparecen figuras como Boris de Tamemberg, Belmonte Muller, Francisco Bergamín, Jacinto Benavente, Carmen de Burgos, J. Bethencourt, Julio Burell, V. Blasco Ibáñez, Pío Baroja, Manuel Bueno.., hasta un total de veinticuatro corresponsales efectivos, o al menos opcionales, de ese gran sediento de la gloria literaria que fue Reyes.

Continuará…


BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes.