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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 16 de octubre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. BENITO PEREZ GALDOS Y PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (II).

Hoy queremos seguir contando la bonita anécdota que sucedió entre D. Benito Pérez Galdós, mi bisabuelo y el alcalde de la época, D. Pedro Armasa.

Galdós, el célebre escritor canario intervino para que mi antepasado se viera favorecido por una subida de sueldo en el Ayuntamiento de nuestra ciudad ya que de lo contrario, y a pesar de su delicada salud, Arturo tenía pensado emigrar a Buenos Aires en busca de una vida mejor.

Su empleo en el servicio de Contaduría del Ayuntamiento de Málaga y la venta de sus libros, no le proporcionaban el suficiente dinero para llevar una vida holgada, lejos de las complicaciones económicas, que solían merodear el horizonte inmediato del literato malagueño.

Y D. Benito, gran amigo y protector de Arturo, no dudó ni un instante, en cumplir sus deseos.


Nota: Fotografía de D. Benito Pérez Galdós junto a una  imagen de la Plaza de Cibeles (Madrid).

Será como siempre el catedrático Cristóbal Cuevas quien nos seguirá relatando esta historia, teniendo como informante clave a mi querida abuela Victorina, nuera del escritor, quien dará su opinión de los hechos…

“La intervención de Galdós, además de la vieja amistad de Arturo con Armasa – “es amigo mío desde la niñez”, escribía Reyes a D. Benito el 1 de septiembre – hace que el asunto se solucione inmediatamente.

El 2 de septiembre vuelve a escribir el poeta a su insigne benefactor una jubilosa epístola, en la que su temperamento noble y agradecido se desborda:

“Mi ilustre y queridísimo maestro: Por fin estamos al otro lado del río: ha quedado aceptada por unanimidad una enmienda  presentada por D. Pedro Armasa en que solicitaba se me concediesen mil quinientas pesetas de aumento de sueldo, como gratificación, con la obligación de escribir o hacer un estudio previo para establecer una biblioteca popular de la cual, una vez creada, seré designado como Director.

La idea de Pedro, que en esta ocasión ha derrochado a favor mío buena voluntad y cariño, poniendo a mi servicio su valiosísima influencia, es la de en el año de 1914 consignar en el presupuesto una cantidad para empezar a hacer o crear la Biblioteca y sacarme de Contaduría, que es donde actualmente presto mis servicios, trasladándome como su Director a la Biblioteca, con cinco mil pesetas de sueldo, si puede llegar a esa suma. Dios quiera, queridísimo maestro, que todo esto se realice, pues de realizarse, veré por fin y me enteraré de cómo sonríe la vida, cosa que hasta la fecha no he conseguido saber, en lo que a la parte económica se refiere.”

Tan halagüeñas noticias llenaron de satisfacción el bondadoso corazón de Galdós, que felicitó a su amigo con palabras que son un modelo de sencillez y delicada cordialidad:

Mi querido Reyes: Con sincera alegría he recibido sus cartas y los periódicos y recortes. No necesito decir a V. cuánto y cuánto celebro que la veleidosa Fortuna haya depuesto el gesto esquivo, y se muestre propicia a brindar a V. desconocidas bienandanzas… Siempre, siempre me tiene V. a su disposición.”

Sin embargo, y pese a las protestas de Arturo, no debemos pensar que su posición económica fuese objetivamente tan miserable como estos hechos parecen dar a entender. El poeta era muy pobre ciertamente, pero no tanto por la escasez de sus ingresos, cuanto por la desastrosa administración que de ellos hacía.

Hablando con su nuera, Dª Victorina Téllez Alcaide -fallecida desgraciadamente cuando escribimos estas líneas- sobre las penurias económicas en que vivió siempre su suegro, esta señora nos decía que, en realidad, el sueldo del poeta era muy aceptable para su tiempo, aunque dado su temperamento franco y generoso, siempre le resultaba insuficiente a la hora de afrontar los gatos familiares verdaderamente ineludibles.

Según esta misma señora, muchas veces Arturo, al volver a Málaga de Madrid, después de cobrar de alguno de sus editores la liquidación de sus libros, era esperado por su esposa, que le preguntaba con angustia si traía algún dinero, a lo que él invariablemente respondía que todo se lo había gastado en homenajear a sus amigos, escritores, artistas, políticos… No podía desmentir su temperamento abierto y desprendido, típico del artista y del soñador.

El mismo Reyes confirma, sin darse cuenta de ello, la veracidad de estas afirmaciones cuando, en 1908, al escribir “Las de Pinto”, consideraba que dos mil quinientas pesetas anuales eran una cantidad más que suficiente para el mantenimiento de una familia de tres miembros – dos mujeres y un hombre-, acostumbrada a un cierto desahogo, y que incluso les permitía mantener una criada. En esta misma novela llegará a decir Francisco: “Ay, hija mía!... Ya no soy un pobrecito cesante, ¿sabes? Aquí donde me ves, soy un alto empleado con diez mil reales de sueldo.” Arturo ganaba desde el 28 de julio de 1909, sin contar con el dinero de las publicaciones ni los premios literarios, sólo por su trabajo en el Ayuntamiento, cuatro mil pesetas al año.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).

ENLACE FOTOGRAFÍA:

domingo, 9 de octubre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. BENITO PEREZ GALDOS Y PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (I).

En la última publicación del blog quisimos introducir a un nuevo e interesante personaje, el alcalde republicano Pedro Armasa Ochandorena, quien apoyó institucionalmente a mi bisabuelo cuando éste, en los últimos años de su vida, pasaba una mala racha económica.

Arturo no dudó en pedirle ayuda a su magnánimo e ilustre protector y amigo, el escritor Benito Pérez Galdós, quien no vaciló ni un instante, en actuar rápidamente y usar sus influencias para que al escritor malagueño le subieran el sueldo en el Ayuntamiento, tras haber ganado el prestigioso Premio Fastenrath junto al también escritor y amigo suyo Ricardo León, y al haber sido además elegido académico correspondiente por Málaga de la Real Academia Española de la Lengua.

La figura de D. Pedro Armasa, que tanto hizo por Málaga, fue olvidada, y en 1937, el callejero  de la ciudad suprimió la calle que a él se le dedicó para denominarla “Camino de Olletas”. Ya en pleno siglo XXI, la situación sigue siendo la misma. Parece ser que este personaje no ha tenido el suficiente "calado y prestigio”  en la historia de Málaga para que alguna Corporación Municipal, sea de la ideología que sea, posteriormente haya tenido el decoro de restituir su nombre en otra vía malagueña. 

Pues bien nosotros no queremos olvidar a este insigne político y nuestro único tributo puede ser recordarlo, para que vuelva a tener vigencia en el presente.

Y como siempre será nuestro ilustre catedrático Cristóbal Cuevas, el que en su libro, nos relate estos hechos…




Nota: Fotografía, de izquierda a derecha, Giner de los Rios, Domingo Lerroux y Pedro Armasa.

“Al llegar el verano, y tras una nueva crisis de salud, su situación económica, siempre tan precaria, se hace de todo punto insostenible. Tal debió ser su angustia que, contra lo que había sido hasta entonces su norma inalterable, decide pedirle ayuda para sí mismo, acudiendo, como tantas otras veces, a Galdós:

”Yo quisiera – le escribe- que V. me prestara su valioso concurso escribiéndole a Don Pedro Armasa que es el jefe, como V. sabe, de los republicanos en la Corporación, recomendándome con el más vivo interés para que haga lo posible, porque en su mano está el hacerlo, porque se mejore mi situación con un aumento de sueldo de alguna importancia. Al hacer la recomendación puede V. referirse, y hasta convendría lo hiciera, a que con motivo del premio que nos concedió la Academia y de nuestros nombramientos, el Banco de España, donde Ricardo León presta sus servicios con tres mil pesetas de sueldo, ha decidido asignarle diez o doce mil pesetas anuales. Es lógico que yo no aspiro a que esta Corporación Municipal me otorgue ni con mucho lo que el Banco a Ricardo, pero sí a que mejore en algo mi situación… Como sé que me honra V. con su afecto, no dudo que accederá V. a lo que pido, y como esto, de conseguirse, tendría que ser dentro de muy pocos días, le suplico escriba a D. Pedro Armasa a la mayor brevedad, mejor dicho, inmediatamente, y para tranquilidad mía le ruego me ponga dos letras acusándome el recibo de la presente.”

El apremio con que esta carta va escrita da idea de lo insostenible de la situación de Arturo, que, en su desesperación y a pesar de sus enfermedades, llega a concebir el proyecto de marcharse de Málaga e incluso de emigrar de España.

“Se me hace imposible la vida –sigue escribiendo a Galdós-, y voy a tener que marcharme a América dentro de este mismo año.” Y añade patéticamente: “Mil y mil perdones por la molestia que le proporciono, pero en este caso depende de Vd. el que me sea posible conjurar mis compromisos y desistir de mi viaje, al que le temo por lo mal de salud que me siento.”

La respuesta de Galdós no se hace esperar, y en ella resplandece todo el fondo de honda y entrañable humanidad que late en las entrañas del maestro:

“Mi muy querido amigo: En este mismo momento recibo su carta del 31 y me apresuro a escribir a D. Pedro Armasa, como V. desea. Le adjunto la carta para que llegue a manos del Sr. Armasa. ¿Es bastante expresiva?  Puede V. creer que ansío de todo corazón den mis gestiones algún resultado práctico, y que, si en mi mano estuviera, colmaría con creces las justas y legítimas aspiraciones de V. Su carta, amigo mío, me produce una gran tristeza, un hondo desconsuelo.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:


- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Enlace fotografía: 

martes, 27 de septiembre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (1912-1915).

Hoy os queremos presentar a un político malagueño, D. Pedro Armasa Ochandorena, que tuvo un papel fundamental en la historia de la Málaga republicana, y que fue alcalde de nuestra ciudad entre 1912 y 1915.


Nota: El alcalde de Málaga Pedro Armasa Ochandorena.

Su gestión en nuestro ayuntamiento fue muy accidentada, por los continuos ataques y obstrucciones que recibió, sobre todo a partir de 1913, por parte del dirigente conservador Eduardo Dato, que durante esos años, y bajo el reinado de Alfonso XIII, ejercía como presidente del Consejo de Ministros.

Este blog quiere agradecerle el apoyo que brindó a mi  bisabuelo Arturo, que atravesaba momentos económicamente difíciles en 1912, y la única manera en que podemos hacerlo, es recordándolo.

En un estudio de investigación que, sobre este político ha realizado el doctor y profesor titular en Historia por la Universidad de Málaga, D. Fernando Arcas Cubero, se alude a una reseña que el fundador del socialismo malagueño, Rafael Salinas, le dedicó en un periódico republicano editado en Málaga, llamado “El Popular”.

Queremos reproducir íntegramente sus palabras por dar una visión muy completa sobre el extraordinario trabajo que D. Pedro realizó en nuestra ciudad, y que queremos dar a conocer.

“El otro candidato de la Conjunción es Pedro A. Armasa Ochandorena, y aunque huelga su presentación por ser en Málaga conocidísimo, no quiero dejar de recordar, no sólo su vida de austeridad, de esfuerzos extraordinarios, en provecho de sus ideales, la honradez acrisolada con que ejerce su carrera de abogado, sino principalmente sus campañas en las corporaciones donde fue llevado por la voluntad popular. Pero entre ellas se destaca la última que realizó en el Ayuntamiento, donde fue campeón de la moralidad, y aunque el gobierno persiguió su labor admirable, no aprobándole ni una sola vez los presupuestos municipales, a pesar de ser los mejores, al solo objeto de dificultar su labor, a pesar de ello, su paso por el municipio de Málaga se distingue por la realización de las obras que en la pavimentación se hicieron en esta capital; porque se establecieron nuevas casas de socorro y grupos escolares; se llevaron a cabo las obras del nuevo Ayuntamiento; se consolidó la sustitución de consumos, para hacer frente a las obligaciones de nuestra ciudad, se llegaron a cumplir todas, hasta el punto  de que un organismo como la Diputación Provincial, superior jerárquico del Ayuntamiento, vivió muchos meses sin otro ingreso que la parte de los contingentes de la capital, pues los pueblos mangoneados por los caciquillos monárquicos, no pagaban una sóla peseta, pues destinaban sus fondos a supuestos capítulos.

El candidato republicano, logró en su anterior etapa en las Cortes, lo que no se consiguió jamás: aquella reintegración de las aguas de Torremolinos a su verdadero propietario, al pueblo de Málaga, que debe pagar con su voto esta acción. Ese es don Pedro Armasa, enérgico porque es honrado, bueno porque es justo, recto y demócrata porque es republicano, serio y digno, porque tiene talento y cultura."

Este personaje histórico se encuentra enterrado en el Cementerio de San Miguel.

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:

- Arcas Cubero, Fernando, Pedro Armasa Ochandorena (1864-1933): Trayectoria política de un republicano. Baética: Estudios de arte, geografía e historia. Nº 8, 1985, págs. 423-434.

Enlace internet: 
http://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/8982/27%20ARCAS%20CUBERO.pdf?sequence=1  

lunes, 19 de septiembre de 2016

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A ROMA - CIUDAD ETERNA, CIUDAD DEL PARAISO.

Tras el paréntesis veraniego el blog se pone de nuevo en marcha, y en esta ocasión queremos dedicar este espacio a Roma, la “cittá eterna”, la que nunca descansa; la urbe  en la que el arte y la historia se encuentran tan cuidadosamente salvaguardados. Está considerada como  la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo.

Sorprende no ver allí enormes rascacielos ni grandes hoteles de lujo sino sencillos edificios que guardan el esplendor de antaño, lugares que se sienten orgullosos por conservar la memoria de su pasado.

Las estrechas calles del ghetto judío, las románticas callejuelas del Trastevere, sus monumentales “fontanas”, sus preciosas plazas, el imponente rio Tíber que divide la ciudad y que siempre nos acompaña y guía, a veces con grandes corrientes, a veces como remanso de paz.



Nota: La monumental Fontana di Trevi.

Nos hemos dirigido a la colina del Gianicolo para divisar la histórica ciudad desde lo más alto, y hemos seguido las rutas de las iglesias, para saborear la monumental riqueza que ellas encierran. Hemos admirado el Campidoglio y sus museos capitolinos, hemos disfrutado desde el “Vittoriano” de las impresionantes vistas del Foro Romano, y hemos gozado ante la grandiosidad del Coliseo y del Vaticano.



Nota: Sala de los Filósofos (Museos Capitolinos).

Hemos seguido la ruta de los grandes artistas; los admirados Miguel Angel, Rafael, Pinturiccio,  Caravaggio, Bernini, Borromini, Brahamante, y un largo etcétera de admirados creadores.

Hemos sido testigos del fervor de los peregrinos de todo el mundo, en su encuentro semanal los miércoles en la Plaza de San Pedro, con el Papa Francisco, una persona entrañable, sencilla, que derrocha humanidad, y que pronuncia frases tan contundentes como: “El pastor tiene que oler siempre a ovejas”.

Quizás nuestra ciudad Málaga debería aprender un poco de esta hermosa metrópoli italiana, intentando recuperar su pasado para poder conocer mejor su presente y su futuro. Me produce tristeza cuando llego a Málaga tras diez días fuera, y los grandes titulares de nuestros periódicos locales, se refieren mayoritariamente al proyecto que las distintas administraciones han realizado para nuestro antiguo puerto fenicio: un hotel de lujo de 135 metros de altura en el dique de levante, “otro centro comercial” en el Muelle de Heredia, una noria fija de 100 metros de altura y la apertura de una nueva línea marítima pensada para captar a la clase media-alta marroquí que vendrán a gastarse el dinero en nuestra ciudad. No percibo en este proyecto usos culturales para los malagueños, y esto me  entristece.

Mi bisabuelo fue un gran enamorado de las antiguas civilizaciones. Uno de sus máximos deseos fue visitar Grecia, Pompeya, Roma…, y aunque lo tenía todo planeado, ni su salud ni su economía se lo permitieron. Pero él como un gran artista soñó con ellas, y plasmó en sus poesías todo un mundo de ensueño.

Hoy queremos dedicar a Roma este espacio, y aunque he encontrado tres poesías de Arturo que se refieren a esta gran urbe y su historia, hemos escogido el último fragmento de una de ellas, ya que en ella compendia todo lo que significaba para él esta gran capital.

EN ROMA

(…)

- Tú, noble hijo
de Aquitania, feliz aún, no conoces
el hondo precipicio
donde Roma se hunde, donde Roma
por siempre se ha de hundir.

- Es que el abismo
es dulce y tentador y yo te juro por el Dios capitolino,
que nunca soñar pude allá en mis lares
lo que encontré en los tuyos… yo no he visto
ni he gozado jamás noche más bella
en más bello recinto;
y si Roma se hunde, como dices,
que se hunda concibo,
que a gozar cual gozar sabe el romano,
hundiérase también el biturigio.

                  Arturo Reyes.
                  (Béticas, 1910)

BIBLIOGRAFIA:

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

sábado, 23 de julio de 2016

LOS "ROMANCES ANDALUCES" DE ARTURO REYES (1912).

Entre las obras que escribió mi bisabuelo, siempre me ha me sorprendido su último libro de poemas Romances andaluces, sobre todo porque cuando lo lees, reconoces que no pudo ser escrito por un artista novel sino por alguien que amaba profundamente la poesía y que ya tenía una dilatada trayectoria profesional. En ella, Arturo consiguió transformar sus cuentos cortos en atractivos poemas largos; tragicomedias muy malagueñas, aderezadas con humor y picaresca.


En mi modesta opinión Romances andaluces debería ser considerado como una “joyita dentro la literatura malagueña”, por su gran originalidad y calidad. Por si os interesa y quereis echarle una ojeada al libro, os dejaré el enlace en internet. ¡Creo que merece la pena!.

En el día de hoy vemos a Arturo, con sus altibajos emocionales. Sus problemas de salud lo mantienen debilitado, pero sus esfuerzos como escritor se ven recompensados con el reconocimiento público que él tanto anhela. Su trabajo incansable como literato, le está abriendo nuevas puertas, y el se siente muy feliz por ello.

Es como siempre nuestro querido catedrático D. Cristóbal Cuevas, quien nos informa sobre estos acontecimientos.

“En la primera decena de marzo debió de aparecer en las librerías Romances andaluces, colección de poemas en que el gran cuentista hace la radiografía del alma de su tierra, esta vez sirviéndose del verso, a través de su paisaje, su código de vida y sus costumbres.

Tan sugestivo librito , que supone una auténtica cumbre en su producción literaria, obtuvo enseguida un resonante triunfo, cosechando su autor innumerables parabienes de parte de la crítica, que en este caso se manifestaba ya unánime en la alabanza.

“En este libro último – afirmaba José Francés-, escrito en romances rotundos, clásicamente españoles, hay la gracia pícara del sainete, la amargura del drama, y esos otros esbozos que no se sabe si son las observaciones certeras de la pluma o las destrezas del pincel.”

El mes de abril habría de traerle una nueva satisfacción. La Societé pour la propagation des langues etrangeres de París organiza, dentro del curso 1911-1912, una serie de conferencias sobre Lengua y Literatura Españolas, que en esta ocasión versarán específicamente acerca de los “Aspectos de la novela española en el siglo XIX”.

El programador del curso es el conocido hispanista M. de Battle, el cual fija como tema de la décima de estas conferencias el de las "Novelas andaluzas (Arturo Reyes)”, escribiendo una atenta carta al malagueño en demanda de datos y orientaciones para documentarse. La alegría de Arturo fue muy grande al verse alternando nada menos que en un curso de Literatura Española organizado en París, con figuras de la categoría de Larra, Estébanez, Fernán Caballero, Valera, Alarcón, Galdós, Palacio Valdés, Pereda, la Condesa de Pardo Bazán, Blasco Ibáñez y otros semejante, respondiendo complacido al director de la organización y enviándole cuantos datos se le habían pedido.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- "Romances andaluces". Reyes, Arturo. Zambrana Hermanos Impresores. Málaga, 1912.
- Archivo familiar Reyes (ART).

ENLACE INTERNET: LIBRO ROMANCES ANDALUCES:

domingo, 3 de julio de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON EL ESCRITOR Y DRAMATURGO JOAQUÍN DICENTA.

En estos momentos de la vida, mi bisabuelo Arturo se sentía debilitado y falto de fuerzas, lo que le impedía salir a la calle a pasear, a asistir a las tertulias literarias en las que pasaba tan buenos ratos con sus colegas y amigos, a saborear una copa de buen vino en una tasca llena de personajes populares... 

Pero sus amistades no lo abandonaron en los momentos difíciles, sino que acudieron a animarlo, a entretenerlo, a compartir momentos únicos con largas conversaciones donde la literatura estaba casi siempre presente. En esta ocasión fue el famoso dramaturgo Joaquín Dicenta, quién visitó a Arturo en su casa de la Plaza de Riego, hoy de la Merced.

Nota: Caricatura de Joaquín Dicenta. 1902. (Wikipedia).

Y como siempre queremos compartir con vosotr@s, estos momentos tan interesantes de la historia de la Málaga decimonónica de la mano de nuestro catedrático de referencia, Cristóbal Cuevas

“1912 es uno de los años más llenos y contrastados de la vida de Arturo. Luces y sombras, penas y alegrías, se suceden sin interrupción en un vértigo febril de acontecimientos y emociones. Todo ello es presidido por la angustia de su enfermedad, cada vez más avasalladora y omnipresente, que sume al poeta por momentos en desoladoras angustias, sólo mitigadas por fugaces momentos de triunfo humano o de satisfacciones familiares.

“Desmayaba su espíritu – escribe su hijo Adolfo- y alguna satisfacción moral lo levantaba por algún tiempo…; sostúvole Málaga con su homenaje; sosteníase con el pan bendecido de su triunfo…; [y así paseaba por las calles de su ciudad natal], todo su cuerpo estremecido por la debilidad, todo su espíritu yerto por la derrota de su vida, en el apogeo de su fama.”

El año se abre para él con malas perspectivas: la enfermedad se ha agravado nuevamente, obligándole a guardar cama durante un larga temporada. En este tiempo – estamos a principios de febrero- visita Málaga Joaquín Dicenta, el famoso dramaturgo, a quien debió de conocer en una de sus primeras estancias en Madrid. Enterado de la enfermedad de Reyes, el apasionado escritor bilbilitano se apresura a visitar a su amigo, en cuya casa permanece largas horas, leyéndole su drama romántico Raimundo Lulio y parte de su novela Los bárbaros, mientras aquél corresponde con la lectura de su comedia El lagar de los Rosales y de la de su hijo Peranzul.

La velada debió de resultar en extremo agradable al malagueño, que se referirá a ella en diversas ocasiones. En cuanto al autor de Juan José, las impresiones que sacó de esta visita en lo referente al estado de salud de su amigo  no pudieron ser más pesimistas.

“Ayer – escribía en El Tiempo de Montevideo - pasé el día y la noche, hasta madrugada, en casa de Arturo Reyes, el compañero alegre de antaño, el glorioso novelador que todavía conserva bríos y alientos moceriles dentro de su cabeza mora endoselada por un matorral de cabellos blancos. Primero me presentó a la obra de su carne, a su hijo Adolfo, un mozo de veinte años que es todo un escritor de enjundia, de recia personalidad. ¡Qué grato es verse remozado espiritual e intelectualmente en las criaturas que uno engendró! Oyéndome ensalzar a su hijo, lloraba y reía Arturo Reyes con risa y con llantos infantiles.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.  

- Enlaces sobre Joaquín Dicenta:

martes, 28 de junio de 2016

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES: ACADÉMICO CORRESPONDIENTE POR MÁLAGA DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA (1911).

Mi bisabuelo consiguió que la labor que durante tantos años había realizado como escritor, fuera reconocida por los miembros de la Real Academia Española de la Lengua en 1911. Por fin su nombre aparecía en las actas académicas de una institución tan honorable. 

Habían votado su nombramiento como académico correspondiente por Málaga, el director D. Alejandro Pidal y Mom así como los académicos Eduardo Saavedra, Casa-Valencia, Mir, Commelerán, Fernández y  González, Echegaray, Gerona, Cortázar, Cotarelo, Octavio Picón, Reparaz, Menéndez Pidal, Rodríguez Marín, Carracido, Alemany, Cano, Mariano Catalina, además del Correspondiente español por Córdoba D. Manuel de Sandoval.


Lema de la RAE: "Limpia, fija y da esplendor".

Según me comentó muy amablemente hace unas semanas D. Carlos Domínguez Cintas, del Servicio de Publicaciones de la RAE, cuando contacté con él, interesándome por este nombramiento: “en la Historia de la Academia que escribiese don Alonso Zamora Vicente en 1999 y reeditada y puesta al día en 2015, se recoge el nombre de don Arturo Reyes como correspondiente (p. 333) y como ganador del Premio Fastenrath (p. 409)."

Este reconocimiento fue la mejor medicina para el escritor, malherido por la enfermedad pues le daba las fuerzas y motivación suficiente para seguir relatándonos sus emociones, sus experiencias, un legado que dejó y que, en mi humilde opinión, forma parte de la historia popular de la Málaga decimonónica.

Como siempre es el catedrático D. Cristobal Cuevas quien nos informa de estas anécdotas, en la interesantísima biografía que realizó sobre el escritor malagueño …

“No todo, sin embargo, habían de ser tristezas. En las postrimerías de este mismo año, el poeta iba a ver satisfecha una de las más antiguas y secretas aspiraciones de su vida.

En efecto, en la sesión que celebró la Real Academia Española de la Lengua el jueves, 12 de octubre, sus entusiastas protectores Catalina, Echegaray y Picón, propusieron su candidatura para el cargo de Académico Correspondiente Español en Málaga, en sustitución del fallecido D. Teodoro Llorente, Correspondiente por Valencia.

Sometida a estudio la propuesta, en sesión del 9 de noviembre, “después de cumplir con todos los trámites reglamentarios, se procedió a votar al Sr. D. Arturo Reyes para el cargo de Académico correspondiente Español en Málaga, resultando elegido por unanimidad.

La alegría que esta distinción hubo de producirle fue muy grande. Para él suponía la confirmación oficial del valor de su obra, su entrada en lo que el maestro Galdós había llamado “orden suprema de las Letras”, su consagración definitiva a los ojos de todos los malagueños, incluso de todos los españoles e hispanohablantes.

Como siempre, su gratitud es grande para quienes le han ayudado a escalar esta cima, sobre todo, en el caso presente, para el Secretario de la Academia, D. Mariano Catalina, que tan benévolo y amistoso se había manifestado siempre. “Testimonio de gratitud, admiración y cariño”, la colección de cuentos De mis parrales, publicada en Málaga este mismo año, aparece a él dedicada.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.