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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

martes, 27 de septiembre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (1912-1915).

Hoy os queremos presentar a un político malagueño, D. Pedro Armasa Ochandorena, que tuvo un papel fundamental en la historia de la Málaga republicana, y que fue alcalde de nuestra ciudad entre 1912 y 1915.


Nota: El alcalde de Málaga Pedro Armasa Ochandorena.

Su gestión en nuestro ayuntamiento fue muy accidentada, por los continuos ataques y obstrucciones que recibió, sobre todo a partir de 1913, por parte del dirigente conservador Eduardo Dato, que durante esos años, y bajo el reinado de Alfonso XIII, ejercía como presidente del Consejo de Ministros.

Este blog quiere agradecerle el apoyo que brindó a mi  bisabuelo Arturo, que atravesaba momentos económicamente difíciles en 1912, y la única manera en que podemos hacerlo, es recordándolo.

En un estudio de investigación que, sobre este político ha realizado el doctor y profesor titular en Historia por la Universidad de Málaga, D. Fernando Arcas Cubero, se alude a una reseña que el fundador del socialismo malagueño, Rafael Salinas, le dedicó en un periódico republicano editado en Málaga, llamado “El Popular”.

Queremos reproducir íntegramente sus palabras por dar una visión muy completa sobre el extraordinario trabajo que D. Pedro realizó en nuestra ciudad, y que queremos dar a conocer.

“El otro candidato de la Conjunción es Pedro A. Armasa Ochandorena, y aunque huelga su presentación por ser en Málaga conocidísimo, no quiero dejar de recordar, no sólo su vida de austeridad, de esfuerzos extraordinarios, en provecho de sus ideales, la honradez acrisolada con que ejerce su carrera de abogado, sino principalmente sus campañas en las corporaciones donde fue llevado por la voluntad popular. Pero entre ellas se destaca la última que realizó en el Ayuntamiento, donde fue campeón de la moralidad, y aunque el gobierno persiguió su labor admirable, no aprobándole ni una sola vez los presupuestos municipales, a pesar de ser los mejores, al solo objeto de dificultar su labor, a pesar de ello, su paso por el municipio de Málaga se distingue por la realización de las obras que en la pavimentación se hicieron en esta capital; porque se establecieron nuevas casas de socorro y grupos escolares; se llevaron a cabo las obras del nuevo Ayuntamiento; se consolidó la sustitución de consumos, para hacer frente a las obligaciones de nuestra ciudad, se llegaron a cumplir todas, hasta el punto  de que un organismo como la Diputación Provincial, superior jerárquico del Ayuntamiento, vivió muchos meses sin otro ingreso que la parte de los contingentes de la capital, pues los pueblos mangoneados por los caciquillos monárquicos, no pagaban una sóla peseta, pues destinaban sus fondos a supuestos capítulos.

El candidato republicano, logró en su anterior etapa en las Cortes, lo que no se consiguió jamás: aquella reintegración de las aguas de Torremolinos a su verdadero propietario, al pueblo de Málaga, que debe pagar con su voto esta acción. Ese es don Pedro Armasa, enérgico porque es honrado, bueno porque es justo, recto y demócrata porque es republicano, serio y digno, porque tiene talento y cultura."

Este personaje histórico se encuentra enterrado en el Cementerio de San Miguel.

Continuará…

BIBLIOGRAFIA:

- Arcas Cubero, Fernando, Pedro Armasa Ochandorena (1864-1933): Trayectoria política de un republicano. Baética: Estudios de arte, geografía e historia. Nº 8, 1985, págs. 423-434.

Enlace internet: 
http://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/8982/27%20ARCAS%20CUBERO.pdf?sequence=1  

lunes, 19 de septiembre de 2016

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A ROMA - CIUDAD ETERNA, CIUDAD DEL PARAISO.

Tras el paréntesis veraniego el blog se pone de nuevo en marcha, y en esta ocasión queremos dedicar este espacio a Roma, la “cittá eterna”, la que nunca descansa; la urbe  en la que el arte y la historia se encuentran tan cuidadosamente salvaguardados. Está considerada como  la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo.

Sorprende no ver allí enormes rascacielos ni grandes hoteles de lujo sino sencillos edificios que guardan el esplendor de antaño, lugares que se sienten orgullosos por conservar la memoria de su pasado.

Las estrechas calles del ghetto judío, las románticas callejuelas del Trastevere, sus monumentales “fontanas”, sus preciosas plazas, el imponente rio Tíber que divide la ciudad y que siempre nos acompaña y guía, a veces con grandes corrientes, a veces como remanso de paz.



Nota: La monumental Fontana di Trevi.

Nos hemos dirigido a la colina del Gianicolo para divisar la histórica ciudad desde lo más alto, y hemos seguido las rutas de las iglesias, para saborear la monumental riqueza que ellas encierran. Hemos admirado el Campidoglio y sus museos capitolinos, hemos disfrutado desde el “Vittoriano” de las impresionantes vistas del Foro Romano, y hemos gozado ante la grandiosidad del Coliseo y del Vaticano.



Nota: Sala de los Filósofos (Museos Capitolinos).

Hemos seguido la ruta de los grandes artistas; los admirados Miguel Angel, Rafael, Pinturiccio,  Caravaggio, Bernini, Borromini, Brahamante, y un largo etcétera de admirados creadores.

Hemos sido testigos del fervor de los peregrinos de todo el mundo, en su encuentro semanal los miércoles en la Plaza de San Pedro, con el Papa Francisco, una persona entrañable, sencilla, que derrocha humanidad, y que pronuncia frases tan contundentes como: “El pastor tiene que oler siempre a ovejas”.

Quizás nuestra ciudad Málaga debería aprender un poco de esta hermosa metrópoli italiana, intentando recuperar su pasado para poder conocer mejor su presente y su futuro. Me produce tristeza cuando llego a Málaga tras diez días fuera, y los grandes titulares de nuestros periódicos locales, se refieren mayoritariamente al proyecto que las distintas administraciones han realizado para nuestro antiguo puerto fenicio: un hotel de lujo de 135 metros de altura en el dique de levante, “otro centro comercial” en el Muelle de Heredia, una noria fija de 100 metros de altura y la apertura de una nueva línea marítima pensada para captar a la clase media-alta marroquí que vendrán a gastarse el dinero en nuestra ciudad. No percibo en este proyecto usos culturales para los malagueños, y esto me  entristece.

Mi bisabuelo fue un gran enamorado de las antiguas civilizaciones. Uno de sus máximos deseos fue visitar Grecia, Pompeya, Roma…, y aunque lo tenía todo planeado, ni su salud ni su economía se lo permitieron. Pero él como un gran artista soñó con ellas, y plasmó en sus poesías todo un mundo de ensueño.

Hoy queremos dedicar a Roma este espacio, y aunque he encontrado tres poesías de Arturo que se refieren a esta gran urbe y su historia, hemos escogido el último fragmento de una de ellas, ya que en ella compendia todo lo que significaba para él esta gran capital.

EN ROMA

(…)

- Tú, noble hijo
de Aquitania, feliz aún, no conoces
el hondo precipicio
donde Roma se hunde, donde Roma
por siempre se ha de hundir.

- Es que el abismo
es dulce y tentador y yo te juro por el Dios capitolino,
que nunca soñar pude allá en mis lares
lo que encontré en los tuyos… yo no he visto
ni he gozado jamás noche más bella
en más bello recinto;
y si Roma se hunde, como dices,
que se hunda concibo,
que a gozar cual gozar sabe el romano,
hundiérase también el biturigio.

                  Arturo Reyes.
                  (Béticas, 1910)

BIBLIOGRAFIA:

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

sábado, 23 de julio de 2016

LOS "ROMANCES ANDALUCES" DE ARTURO REYES (1912).

Entre las obras que escribió mi bisabuelo, siempre me ha me sorprendido su último libro de poemas Romances andaluces, sobre todo porque cuando lo lees, reconoces que no pudo ser escrito por un artista novel sino por alguien que amaba profundamente la poesía y que ya tenía una dilatada trayectoria profesional. En ella, Arturo consiguió transformar sus cuentos cortos en atractivos poemas largos; tragicomedias muy malagueñas, aderezadas con humor y picaresca.


En mi modesta opinión Romances andaluces debería ser considerado como una “joyita dentro la literatura malagueña”, por su gran originalidad y calidad. Por si os interesa y quereis echarle una ojeada al libro, os dejaré el enlace en internet. ¡Creo que merece la pena!.

En el día de hoy vemos a Arturo, con sus altibajos emocionales. Sus problemas de salud lo mantienen debilitado, pero sus esfuerzos como escritor se ven recompensados con el reconocimiento público que él tanto anhela. Su trabajo incansable como literato, le está abriendo nuevas puertas, y el se siente muy feliz por ello.

Es como siempre nuestro querido catedrático D. Cristóbal Cuevas, quien nos informa sobre estos acontecimientos.

“En la primera decena de marzo debió de aparecer en las librerías Romances andaluces, colección de poemas en que el gran cuentista hace la radiografía del alma de su tierra, esta vez sirviéndose del verso, a través de su paisaje, su código de vida y sus costumbres.

Tan sugestivo librito , que supone una auténtica cumbre en su producción literaria, obtuvo enseguida un resonante triunfo, cosechando su autor innumerables parabienes de parte de la crítica, que en este caso se manifestaba ya unánime en la alabanza.

“En este libro último – afirmaba José Francés-, escrito en romances rotundos, clásicamente españoles, hay la gracia pícara del sainete, la amargura del drama, y esos otros esbozos que no se sabe si son las observaciones certeras de la pluma o las destrezas del pincel.”

El mes de abril habría de traerle una nueva satisfacción. La Societé pour la propagation des langues etrangeres de París organiza, dentro del curso 1911-1912, una serie de conferencias sobre Lengua y Literatura Españolas, que en esta ocasión versarán específicamente acerca de los “Aspectos de la novela española en el siglo XIX”.

El programador del curso es el conocido hispanista M. de Battle, el cual fija como tema de la décima de estas conferencias el de las "Novelas andaluzas (Arturo Reyes)”, escribiendo una atenta carta al malagueño en demanda de datos y orientaciones para documentarse. La alegría de Arturo fue muy grande al verse alternando nada menos que en un curso de Literatura Española organizado en París, con figuras de la categoría de Larra, Estébanez, Fernán Caballero, Valera, Alarcón, Galdós, Palacio Valdés, Pereda, la Condesa de Pardo Bazán, Blasco Ibáñez y otros semejante, respondiendo complacido al director de la organización y enviándole cuantos datos se le habían pedido.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- "Romances andaluces". Reyes, Arturo. Zambrana Hermanos Impresores. Málaga, 1912.
- Archivo familiar Reyes (ART).

ENLACE INTERNET: LIBRO ROMANCES ANDALUCES:

domingo, 3 de julio de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON EL ESCRITOR Y DRAMATURGO JOAQUÍN DICENTA.

En estos momentos de la vida, mi bisabuelo Arturo se sentía debilitado y falto de fuerzas, lo que le impedía salir a la calle a pasear, a asistir a las tertulias literarias en las que pasaba tan buenos ratos con sus colegas y amigos, a saborear una copa de buen vino en una tasca llena de personajes populares... 

Pero sus amistades no lo abandonaron en los momentos difíciles, sino que acudieron a animarlo, a entretenerlo, a compartir momentos únicos con largas conversaciones donde la literatura estaba casi siempre presente. En esta ocasión fue el famoso dramaturgo Joaquín Dicenta, quién visitó a Arturo en su casa de la Plaza de Riego, hoy de la Merced.

Nota: Caricatura de Joaquín Dicenta. 1902. (Wikipedia).

Y como siempre queremos compartir con vosotr@s, estos momentos tan interesantes de la historia de la Málaga decimonónica de la mano de nuestro catedrático de referencia, Cristóbal Cuevas

“1912 es uno de los años más llenos y contrastados de la vida de Arturo. Luces y sombras, penas y alegrías, se suceden sin interrupción en un vértigo febril de acontecimientos y emociones. Todo ello es presidido por la angustia de su enfermedad, cada vez más avasalladora y omnipresente, que sume al poeta por momentos en desoladoras angustias, sólo mitigadas por fugaces momentos de triunfo humano o de satisfacciones familiares.

“Desmayaba su espíritu – escribe su hijo Adolfo- y alguna satisfacción moral lo levantaba por algún tiempo…; sostúvole Málaga con su homenaje; sosteníase con el pan bendecido de su triunfo…; [y así paseaba por las calles de su ciudad natal], todo su cuerpo estremecido por la debilidad, todo su espíritu yerto por la derrota de su vida, en el apogeo de su fama.”

El año se abre para él con malas perspectivas: la enfermedad se ha agravado nuevamente, obligándole a guardar cama durante un larga temporada. En este tiempo – estamos a principios de febrero- visita Málaga Joaquín Dicenta, el famoso dramaturgo, a quien debió de conocer en una de sus primeras estancias en Madrid. Enterado de la enfermedad de Reyes, el apasionado escritor bilbilitano se apresura a visitar a su amigo, en cuya casa permanece largas horas, leyéndole su drama romántico Raimundo Lulio y parte de su novela Los bárbaros, mientras aquél corresponde con la lectura de su comedia El lagar de los Rosales y de la de su hijo Peranzul.

La velada debió de resultar en extremo agradable al malagueño, que se referirá a ella en diversas ocasiones. En cuanto al autor de Juan José, las impresiones que sacó de esta visita en lo referente al estado de salud de su amigo  no pudieron ser más pesimistas.

“Ayer – escribía en El Tiempo de Montevideo - pasé el día y la noche, hasta madrugada, en casa de Arturo Reyes, el compañero alegre de antaño, el glorioso novelador que todavía conserva bríos y alientos moceriles dentro de su cabeza mora endoselada por un matorral de cabellos blancos. Primero me presentó a la obra de su carne, a su hijo Adolfo, un mozo de veinte años que es todo un escritor de enjundia, de recia personalidad. ¡Qué grato es verse remozado espiritual e intelectualmente en las criaturas que uno engendró! Oyéndome ensalzar a su hijo, lloraba y reía Arturo Reyes con risa y con llantos infantiles.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.  

- Enlaces sobre Joaquín Dicenta:

martes, 28 de junio de 2016

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES: ACADÉMICO CORRESPONDIENTE POR MÁLAGA DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA (1911).

Mi bisabuelo consiguió que la labor que durante tantos años había realizado como escritor, fuera reconocida por los miembros de la Real Academia Española de la Lengua en 1911. Por fin su nombre aparecía en las actas académicas de una institución tan honorable. 

Habían votado su nombramiento como académico correspondiente por Málaga, el director D. Alejandro Pidal y Mom así como los académicos Eduardo Saavedra, Casa-Valencia, Mir, Commelerán, Fernández y  González, Echegaray, Gerona, Cortázar, Cotarelo, Octavio Picón, Reparaz, Menéndez Pidal, Rodríguez Marín, Carracido, Alemany, Cano, Mariano Catalina, además del Correspondiente español por Córdoba D. Manuel de Sandoval.


Lema de la RAE: "Limpia, fija y da esplendor".

Según me comentó muy amablemente hace unas semanas D. Carlos Domínguez Cintas, del Servicio de Publicaciones de la RAE, cuando contacté con él, interesándome por este nombramiento: “en la Historia de la Academia que escribiese don Alonso Zamora Vicente en 1999 y reeditada y puesta al día en 2015, se recoge el nombre de don Arturo Reyes como correspondiente (p. 333) y como ganador del Premio Fastenrath (p. 409)."

Este reconocimiento fue la mejor medicina para el escritor, malherido por la enfermedad pues le daba las fuerzas y motivación suficiente para seguir relatándonos sus emociones, sus experiencias, un legado que dejó y que, en mi humilde opinión, forma parte de la historia popular de la Málaga decimonónica.

Como siempre es el catedrático D. Cristobal Cuevas quien nos informa de estas anécdotas, en la interesantísima biografía que realizó sobre el escritor malagueño …

“No todo, sin embargo, habían de ser tristezas. En las postrimerías de este mismo año, el poeta iba a ver satisfecha una de las más antiguas y secretas aspiraciones de su vida.

En efecto, en la sesión que celebró la Real Academia Española de la Lengua el jueves, 12 de octubre, sus entusiastas protectores Catalina, Echegaray y Picón, propusieron su candidatura para el cargo de Académico Correspondiente Español en Málaga, en sustitución del fallecido D. Teodoro Llorente, Correspondiente por Valencia.

Sometida a estudio la propuesta, en sesión del 9 de noviembre, “después de cumplir con todos los trámites reglamentarios, se procedió a votar al Sr. D. Arturo Reyes para el cargo de Académico correspondiente Español en Málaga, resultando elegido por unanimidad.

La alegría que esta distinción hubo de producirle fue muy grande. Para él suponía la confirmación oficial del valor de su obra, su entrada en lo que el maestro Galdós había llamado “orden suprema de las Letras”, su consagración definitiva a los ojos de todos los malagueños, incluso de todos los españoles e hispanohablantes.

Como siempre, su gratitud es grande para quienes le han ayudado a escalar esta cima, sobre todo, en el caso presente, para el Secretario de la Academia, D. Mariano Catalina, que tan benévolo y amistoso se había manifestado siempre. “Testimonio de gratitud, admiración y cariño”, la colección de cuentos De mis parrales, publicada en Málaga este mismo año, aparece a él dedicada.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974. 

martes, 7 de junio de 2016

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES. ATEISMO VERSUS RELIGIOSIDAD.

A pesar de la inactividad del blog este último mes, queremos seguir el curso de la historia, y continuar trazando la biografía de mi bisabuelo. Como ya os conté el último día, Arturo, en esta última época de su vida, y ya enfermo, cambió radicalmente su visión sobre lo humano y lo divino, pasando de ser un ateo agnóstico a convertirse en un ferviente creyente.

El teólogo y filósofo escocés Robert Flint (1830-1910), fue la persona que definió por vez primera el concepto de “ateo agnóstico”

“Si un hombre no ha conseguido encontrar ninguna buena razón para creer que hay un Dios, es perfectamente natural y racional que no deba creer que exista un Dios;  en ese caso, es un ateo… si va más allá, y tras una investigación de la naturaleza y el alcance del conocimiento humano llega a la conclusión de que la existencia de Dios es imposible de probar, deja de creer en ello basado en que no puede conocer su veracidad, entonces es un agnóstico y también es un ateo, - un ateo por su agnosticismo-…”

Probablemente esta nueva percepción de la religiosidad en sus últimos años de vida, haría más dichoso a Arturo pues encontraba repuestas a muchas de sus preguntas existenciales pero posiblemente también se sentiría culpable por haber criado a sus hijos en el agnosticismo.

Aunque ya era tarde, Arturo intentaría remediarlo, dándole buenos consejos a sus descendientes. Y prueba de ello es que le hizo un bonito regalo a su hijo Adolfo, su biblia, un volumen que él había leído y releído hasta que por fin había recogido sus frutos. Y ya no la necesitaba sino para regalársela a su querido hijo.


Nota: Fotografía de la Biblia de Arturo Reyes.

Este precioso volumen ha sido conservado por la familia como un tesoro, pasando de las manos de mi bisabuelo a las de mi abuelo, y de éste a las de mi padre. En la actualidad es mi hermano el que la conserva. Para mí su verdadera importancia radica en las dedicatorias que contiene. De Arturo para su hijo Adolfo, y de mi abuelo Adolfo a mi padre.

Todas estas anécdotas nos la relata como siempre nuestro admirado catedrático D. Cristóbal Cuevas en su libro sobre el escritor malagueño…

 “En octubre de este mismo año, apenado por la actitud de sombrío escepticismo religioso de su hijo Adolfo, que contaba a la sazón veintiún años de edad, le regala su propia Biblia, con una patética dedicatoria que constituye la profesión más auténtica de su fe actual, y que nos parece documento insustituible para conocer su ideología en los últimos años de su vida:

“A mi hijo Adolfo.
La medio leí la primera vez a los veinte años y no supe apreciarla en su inmenso valor; volví a leerla cuando, desengañado de la vida, mi espíritu caminaba doliente y solo por un desierto sin fronteras, y ella fue el divino oasis consolador donde recobré las energías necesarias para no detenerme bruscamente en mitad del camino y poder proseguir mi senda, sin temor ni vacilaciones.

Yo, como tú, en mi juventud quise mitigar en la ciencia de los hombres la sed inextinguible del alma, y en vano seguí a los más ilustres pensadores por sus elucubraciones a ras de tierra; salí de su senda aún más entristecido y desalentado que ya lo estaba; leí después este libro de nuevo y al concluir de leerlo por segunda vez en mi vida exclamé con Bonaparte: “Jesús no fue un hombre”. Volví a leerlo en mis horas de desaliento y concluí por gritar con toda la energía de mi alma: “Jesús es el Hijo de Dios”.

Léelo tú también en los momentos en los que tu espíritu busque una onda pura en que calmar la ardiente sed de consuelo que nos hace sentir existencia tan combatida, y llegará un momento en que, poniendo tus labios en los pies de un crucifijo, dirás: “Yo creo en Tí, Dios mío, como dijo y repitió y morirá repitiendo tu padre, Arturo Reyes.
Obre., 1911.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- “The Croall lecture”, 1887-1888. Flint, Robert Publicado en el 1903 con el título “Agnosticism”.
- Archivo familiar Reyes (ART). 

lunes, 2 de mayo de 2016

RELACION ENTRE EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES Y EL ARCEDIANO DE LA CATEDRAL DE MÁLAGA, PADRE EUGENIO MARQUINA.

Ya en 1911 mi bisabuelo Arturo, con cuarenta y siete años, siente como la salud va resintiéndose y debilitándose, lo que le hace apartarse de la vida bulliciosa. Cambia las reuniones de amigos y las tertulias literarias por el "cuarto de trabajo". Los más allegados lo visitan en su casa, en la Plaza de la Merced, y es allí donde pasa la mayor parte del tiempo, descansando, escribiendo, leyendo y charlando con sus íntimos amigos. Es en esta época cuando aparece en él, el espíritu religioso y místico, le preocupa el más allá, y no quiere morir sin sentirse cercano a lo divino.

Tiene la suerte, de que por esas fechas, recala en Málaga, el sacerdote y cronista orensano, D. Eugenio Marquina y Álvarez, nombrado Arcediano de la Catedral de Málaga. Este personaje religioso jugó un papel muy importante en el mundo de la cultura tanto en su tierra de origen, Orense, como en la ciudad que posteriormente lo acogió, Málaga. 

Para mi bisabuelo fue un gran apoyo y consuelo en esos momentos tan difíciles, en los que sus fuerzas y su ánimo comenzaban a flaquear. Y es por este motivo que hemos querido homenajear a este sacerdote, intentando realizar sobre él una pequeña biografía pero desafortunadamente, no ha sido posible, debido a la escasez de noticias que existen en internet sobre este ilustre personaje. Mi bisabuelo Arturo, sí le dedicó una hermosa poesía de la que os mostraremos algunos fragmentos.


Es de destacar entre las actuaciones de D. Eugenio, la organización junto a otros distinguidos artistas, del Pabellón de Arte de la Exposición de Málaga en 1924. También su trabajo en la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Málaga; su colaboración con la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, y sus meticulosos estudios sobre el arte religioso español.

Hoy, como siempre, será nuestro catedrático de Literatura Española, D. Cristóbal Cuevas, quien nos informe sobre la vida del escritor malagueño…

“Su salud, sin embargo, seguía empeorando. Tras una recaída, el médico le sometió a un régimen alimenticio mucho más severo que hasta entonces, prohibiéndole totalmente el alcohol.

“Hace ya un par de años – escribía en 1913 La Tribuna - que el médico le había puesto a régimen lácteo, apartando de sus labios para siempre el vaso que rueda tan frecuentemente por las gargantas de los personajes de sus novelas, y mandándole guardar las fuerzas que tanto prodigaban los actores de sus libros, prontos a dar la vida o a arrancarla al pie mismo de las rejas de las mujeres de Capuchinos, de la Victoria y de la Goleta.”

Como consecuencia de las severas prescripciones, su vida de relación se vio considerablemente reducida, debiendo permanecer en su casa, apartado de todo bullicio, durante cada vez más largas temporadas, lo que acababa con su paciencia y sumía su espíritu en las más amargas cavilaciones.

El progresivo agravamiento de su enfermedad acendraba y enardecía, sin embargo, sus desengañados sentimientos religiosos. Mantiene ahora largas conversaciones con el Arcediano de la Catedral, P. Eugenio Marquina, con el que entabla una entrañable amistad que habrá de durar hasta su muerte.

Arturo se muestra ya de vueltas de todo, y proclama a los cuatro vientos una completa repulsa a las opiniones y actitudes de su juventud.

“Recientemente – decía su amigo Manuel Martínez Ruiz – he oído leer al poeta algún trozo de sus obras, y Arturo Reyes ha rectificado muchas de sus apreciaciones de joven, porque “no se piensa lo mismo a los veinte años –ha dicho el poeta- que a los cuarenta y siete”.

Fruto de una de estas conversaciones con su confesor y amigo es el conmovedor poema “Consolación”, dedicado al mismo Marquina, en que una dulce melancolía va quitando amargura a la desilusión, al paso que el poeta logra una hermosa profundización en la vivencia religiosa:

“Acedos y desabridos
son los frutos de esta vida,
que está la rama podrida
y los troncos carcomidos.
¡Ay, cuántos, cuántos vencidos
tornáronse vencedores
al dejar de los errores
los deleitosos senderos,
en donde fueran pecheros
de los más viles señores!

                 ***

Cuán loco, ¡oh mi Dios!, viví
en mi ardiente juventud;
rayo y torrente y alud,
cuántas veces me sentí;
mas al fin, mi Dios, te vi
al rugir la tempestad,
que tu infinita bondad
me hizo el riesgo conocer,
cuando ciego iba a caer
en brazos de la impiedad.” (DC, 68 y 71).


Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
- “Del Crepúsculo”. Poesías póstumas. Reyes, Arturo. Málaga, Zambrana Hermanos. Impresores. 1914.

ENLACE INTERNET:
- "Pedro de Mena Escultor: Homenaje en su tercer centenario". Estudios críticos de Eugenio Marquina, y otros: