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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 24 de enero de 2016

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES: UNA VISITA INESPERADA (1910).

Hoy queremos daros a conocer un episodio que consideramos importante en la vida de mi bisabuelo, y que queremos compartir con vosotr@s. En el año 1910, encontrándose enfermo, Arturo recibe en su propia casa una sorpresa muy grata e inesperada. 

Por aquella época el escritor malagueño debía residir en la Plaza de Riego nº 30, actual Plaza de la Merced nº 19, donde vivió los últimos años de su vida.

Creemos que éste es un episodio importante en la historia de la céntrica plaza malagueña, quizás desconocida para los malagueños y visitantes, y es por esta razón, que queremos dejar constancia de ella en el blog.





Nota: Plaquitas ubicadas en la Plaza de La Merced, y que actualmente son ilegibles por su deterioro.


Siempre hemos pensado que la “Marca Málaga” no sólo es Picasso sino que pertenece a todas aquellas personas, que ponen y han puesto su granito de arena para engrandecer a través de las artes, las ciencias y las humanidades, el nombre de nuestra bella ciudad.

Málaga siempre podrá sentirse orgullosa del inmenso talento, que a través de la historia, han desarrollado los numerosos artistas, que aquí han nacido o vivido, pero deben de ser los gestores culturales los responsables de hacer llegar al pueblo su propia historia.

En nuestro blog, será como siempre nuestro querido catedrático de Literatura, D. Cristóbal Cuevas el encargado de relatarnos esta bonita historia…

“El 25 de mayo de este mismo año un nuevo agravamiento de su enfermedad vuelve a postrarle en el lecho; y precisamente ese día llega a Málaga Galdós, con la natural contrariedad por parte de Arturo, que escribe a su maestro al hotel donde se hospeda una carta en la que le dice:

“Estoy en cama algo echado a perder y esto me impide tener el gusto de ir a reiterarle la expresión de mi admiración y cariño. Si, como me aseguran, es cierto que piensa V. permanecer aquí dos o tres días, en ese caso tal vez pueda proporcionarme la satisfacción que lamenta no poder proporcionarse su apenado admirador y agradecido amigo que le saluda atentamente y cariñosamente.”

D. Benito, acompañado de Rodrigo Soriano, acude inmediatamente a verlo a su casa, permaneciendo a su lado un largo rato en amigable conversación con el poeta.

También en Madrid logró “Béticas” un éxito considerable de crítica y lectores. En la prensa como en las tertulias literarias, se formularon elogiosos comentarios a su respecto.

“Béticas” – pronosticaba D. Mariano Catalina en carta a Arturo Reyes de 11. II. 1911- es uno de los pocos libros de poesías que quedarán en nuestra literatura.”

Y, pocos meses después, el 21 de junio, remachaba: “Comencé a leer con gusto su libro de poesías titulado “Béticas”, llegué a la mitad con admiración, y lo terminé con entusiasmo. Es V. un verdadero poeta… No conozco hoy poeta más igual, más espontáneo y correcto que V.” (ART).

Resultado de este triunfo fue el nombramiento de Reyes como Correspondiente de la Academia de la Poesía Española de Madrid, distinción que le fue conferida en sesión celebrada en el Ateneo de la capital en 12 de diciembre de 1910.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Archivo familiar Reyes (ART).

domingo, 17 de enero de 2016

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES Y SU NUEVO LIBRO DE POESÍAS "BÉTICAS". (I).


Tras regresar de su estancia en el pueblo de Jimera de Libar en la serranía de Ronda, mi bisabuelo Arturo, tuvo que ponerse de inmediato a trabajar, pues su nuevo libro de poesías “Béticas” ya estaba en la calle. Él todavía no lo sabía pero este “joyita poética” marcó un antes y un después en su vida, y será nuestro querido catedrático de literatura D. Cristóbal Cuevas, el que como siempre, nos relate estos acontecimientos:


Nota: Portada del libro "Béticas. Poesías" (1910).

“Ya de vuelta en Málaga, recibe Arturo de Madrid una buena parte de la tirada de la primera edición de “Béticas”, nuevo libro suyo de poesías, cuyo manuscrito había enviado a la imprenta a fines del año anterior.

Inmediatamente, y con una generosidad desconcertante, se encierra en su despacho, aplicándose a la tarea de dedicar y enviar ejemplares a todos sus amigos y conocidos.

“Cuando estos pasados días – contaba A. Guzmán- veía a Arturo Reyes rodeado de numerosos ejemplares de su obra, poniéndoles dedicatorias y repartiéndolas a manos llenas, con un generoso desprendimiento rayano en la prodigalidad, consideraba cuán grande era su corazón y cuán abundante el caudal de los sentimientos de amistad que en su alma mana.”

El libro, uno de los más bellos que jamás salieron de su pluma, obtuvo una gran aceptación en Málaga, hasta el punto que el Gobernador Interino, Sr. Fernández Alcalde, ordenó, tras acuerdo de la Comisión Provincial de Cultura de 18 de abril, se adquirieran cien ejemplares con destinos a las escuelas de la capital y a la biblioteca popular de “Amigos del País”, “ y que su importe de 300 pts. se abone con cargo al capítulo de Imprevistos del vigente presupuesto.”

También, como de costumbre, se lanzó la idea – esta vez por el novel periodista Sr. Cassaux – de ofrecer un nuevo banquete de homenaje al autor, honor que éste declinó, alegando motivos de salud.

“No parece sino que pensamos con el estómago” – escribía en “El Cronista” A. Guzmán -, añadiendo, con muy buen sentido Pascual Santacruz: “Yo pienso que el mayor homenaje que puede tributarse a un escritor es leer sus libros… Todo menos un banquete. ¡Horror! No hay escritor mediocre ni tonto adulterado por la media ciencia que no haya sido glorificado con un cubierto de cinco o diez pesetas. En España no hay admiración sin digestión y sin eructos oratorios.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Archivo familiar Reyes (ART).
– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

domingo, 10 de enero de 2016

EL ESCRITOR MALAGUEÑO ARTURO REYES: VISITA A JIMERA DE LIBAR (1909).


Mi bisabuelo Arturo, con una salud ya muy debilitada, decidió viajar al pequeño pueblo de la Serranía de Ronda, Jimera de Libar, intentando buscar la paz y el sosiego necesario para fortalecerse y mejorar su estado de ánimo así como para buscar la inspiración literaria para su nueva novela. 



Nota: Vista panorámica de Jimera de Libar (Málaga).

Hoy será un gran amigo suyo, el que nos cuente de primera mano, las andanzas del poeta por aquellas tierras a principios del siglo XX…

“A mediados de 1909, y pese a sus frecuentes y obligadas ausencias de la oficina por motivos de salud, Arturo tiene el consuelo de ver que sus superiores aprecian su trabajo y comprenden la situación en que se halla, lo que le demuestran, en sesión del Ayuntamiento celebrada el 23 de julio, ascendiéndolo al cargo de Jefe de Negociado de la Contaduría Municipal, con la categoría de Oficial 1.º, y subiéndole de nuevo el sueldo hasta un total de 4.000 pts. anuales.

Esta subida le permite atender el consejo de los médicos que, después de una nueva crisis de su enfermedad, acaecida a fines de 1909, le habían recomendado una temporada de descanso en la sierra, donde esperaban que el clima seco y el aire puro contribuyeran a abrirle de nuevo el apetito y a restaurar sus fuerzas.

Arturo acepta complacido esta sugerencia, y aprovecha al mismo tiempo la ocasión para documentarse con vistas a una nueva novela de ambiente parcialmente rural que tiene en proyecto por entonces.

Su amigo Antonio de Nicolás nos ha conservado el recuerdo de este viaje: 

“Buscando mejorar de sus achaques – escribe- y ambiente serrano para una novela, marchó Arturo Reyes, en la primavera de 1910, a Jimera de Líbar. A los pocos días, avisado por Díaz de Escovar, nos encontramos los tres en Ronda, y conseguí que ambos me acompañaran a Gaucín.

Para ir a este pueblo, desde la estación del mismo nombre, de la que dista dos o tres leguas, entonces de muy mal camino, había que pasar el río, bastante crecido. El espolique avisó al encargado de un puente de propiedad particular, por donde pasamos el poeta de los cantares y el autor de estas líneas, después de llamar repetida e inútilmente al intrépido Arturo, que vadeó el río en compañía de unos carboneros y arreando furioso al mulo alquilón que montaba, sin miedo al grave riesgo, sin pensar en sus dolorosos achaques, creyéndose quizás, por ilusión momentánea, alguno de los muchísimos personajes por su fantasía creados, al acudir ansioso a la cita amorosa, o acaso huyendo de civiles y carabineros.

A los dos días, mostró Arturo de nuevo su natural impetuosidad, en una excursión a la Atalaya, espoleando al caballo, subiendo a galope empinadísimas y peligrosas cuestas, y llegando el primero, con admiración de los numerosos excursionistas, a la altísima y para él desconocida cumbre.”

Pese a sus propósitos iniciales, el escritor malagueño no pudo sacar de este viaje todo el fruto literario que había deseado. Su popularidad era tan grande que autoridades, maestros nacionales, viejos aficionados a su narrativa o a su poesía, y hasta mucha gente sencilla del pueblo le molestaban continuamente con llamadas intempestivas, sacándolo de su soledad e impidiéndole escribir una sola línea. Ello desesperaba a Arturo, que no sabía como librarse de tan amistosa persecución, y que maldecía entre sus amigos la blandura de su carácter, que le hacía imposible el rechazo eficaz de tan molesto asedio.

No obstante su estancia en Jimera fue un sedante para su espíritu, que le proporcionó, aunque sólo fuera momentáneamente, energía y paz. A la hora de regresar a Málaga, su despedida del hermoso pueblo estaba cargada de nostalgia:

“Adiós, Jimera, Jimera
de Líbar, dulce ribera
del Guadalevín undoso,
margen risueña en que un alma
triste y ávida de calma
halló un punto de reposo.

Adiós, mis amigos fieles,
adiós, floridos vergeles,
donde, fui dichoso un día;
y adiós, gentil aldeana,
la serrana más serrana
de toda la serranía.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Archivo familiar Reyes (ART).

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES Y SU RELACIÓN DE AMISTAD CON EL DRAMATURGO CARLOS FERNÁNDEZ SHAW (1909).


Mi bisabuelo mantuvo una estrecha amistad con Carlos Fernández Shaw, un insigne poeta, periodista y dramaturgo gaditano, que fue muy conocido en el mundo del teatro, tras el éxito de la zarzuela, La revoltosa (1897), cuyo libreto había compuesto junto a José López Silva.

Esta colaboración entre ambos libretistas, fue el comienzo para los dos de una fructífera relación creativa en el campo del teatro lírico. En 1910 Fernandez Shaw enferma de neurastenia; el 30 de mayo de 1911 ingiere veneno en un acto de locura, falleciendo el 7 de julio.

Tras su muerte, su hijo Guillermo se hizo cargo de sus proyectos como libretista junto con el dramaturgo Federico Romero Sarachaga, en zarzuelas como Doña Francisquita, La rosa del azafrán, Luisa Fernanda, La tabernera del puerto, todas ellas grandes obras que sentaron modelo dentro del género grande.


Nota: Carlos Fernández Shaw y Ruperto Chapí, amigos y destacados compositores de zarzuelas.

Hoy nuestro catedrático D. Cristóbal Cuevas nos recordará los encuentros que mi bisabuelo Arturo y su inseparable amigo D. Narciso Díaz de Escovar tuvieron con el famoso dramaturgo en 1909, aquí en Málaga, cuando éste ya se encontraba enfermo; encuentros que marcaron un antes y un después en la vida de mi antepasado, quien tampoco estaba pasando por aquella época un buen momento existencial…


“Un acontecimiento doloroso vendrá, sin embargo, a reavivar la tristeza de Arturo por este tiempo. A fines de año llega a Málaga el desdichado poeta gaditano Carlos Fernández Shaw, a quien Arturo había dedicado un poema en Desde el surco en 1896. 

Carlos se hospeda en el Hotel Miramar, donde inicia una cura de reposo y silencio con objeto de poner algún remedio al desequilibrio psíquico que le había de llevar al suicidio dos años después.

Arturo, junto con Díaz de Escovar, va con frecuencia a visitarlo, y ambos se esfuerzan en distraerlo charlando de literatura, teatro, poesía… Nada logra, sin embargo, levantar el ánimo del abatido libretista, quien, frente a los fúlgidos destellos del mar latino, se siente hundido y derrotado:

“Estoy en Miramar, el malagueño,
donde vivo, calmando mis dolores,
una existencia que parece un sueño,
preñado de zozobras y terrores;
un vivir infecundo,
de una grande y estéril amargura,
que a veces, por mi mal, se me figura
un vivir de otro ser, en otro mundo.”

La contemplación de la ruina psíquica de Carlos produce una honda conmoción en el alma de Arturo, que, oyendo a su amigo, siente cómo se ahondan los abismos de su propia tristeza, comprobando en aquel aplaudido autor de libretos de zarzuela, chispeante conversador y mimado del público y la crítica madrileños, la vanidad de las cosas del mundo.

Carlos le dedica, al final de su estancia en Málaga, el poema al que pertenece el fragmento anterior, y él le corresponde  con la dedicatoria de otro suyo que vería la luz en Béticas (1910), y en el que, con tintas que preludian a Lorca, nos pinta a un trágico enamorado que, después de dar muerte a su rival,

“… desaparece
con sus tristes pensamientos,
mas sin temor, que temores
sentir no puede, teniendo como tiene odio a la vida
un corazón que es de acero.” (Bet, 204-205).

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Querid@s amig@s: Os deseamos a tod@s unas fantásticas fiestas. ¡Que seáis felices, y que podáis seguir disfrutando de la vida con emoción, positividad, salud y armonía!.

¡Gracias por apoyarnos con vuestras visitas un año más, gracias…!.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- Desde el surco”. Poesías. Carta – Prólogo de D. Gaspar Núñez de Arce. Reyes, Arturo. Madrid. Librería Fernando Fé. 1896.

– “Béticas”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco. 1910.

- "Poesías completas". Poesía: "Frente al mar". Fernández Shaw, Carlos. Madrid, Gredos. 1966. Pag 283.

- Enlace archivo Carlos Fernández Shaw, Fundación March:

domingo, 13 de diciembre de 2015

EL ESCRITOR COSTUMBRISTA MALAGUEÑO ARTURO REYES: NOVELA "LAS DE PINTO" (1908).


Mi bisabuelo Arturo conocía perfectamente los cuadros de costumbres y las escenas típicas de la vida popular malagueña de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1908 publica un libro de diferente signo, pintando escenas de la burguesía de la época. Parece ser que no tuvo éxito con esta novela pero lo que sí es cierto es que no se amilanó, y siguió escribiendo, esta vez, sus "queridos" cuentos cortos de temática puramente malagueña. De ello nos informa nuestro querido catedrático de literatura D. Cristobal Cuevas en su libro sobre el autor malagueño...



“En 1908 publica Arturo la más floja de sus novelas, Las de Pinto, obra que delataba claramente el tiempo transcurrido desde La Goletera, durante el cual sólo había cultivado la poesía, el cuento y la narración corta.

El contraste con la viva pujanza y el colorido de las obras anteriores es tan claro que llevó a algún crítico a suponer, erróneamente, que este relato iba a marcar el comienzo de una evolución en su técnica y enfoque narrativos.

“Es ésta – escribe, por ejemplo, “Maese Güervo” – una obra que le devuelve al comercio literario, después de larga ausencia. El lagar de la Viñuela y Cartucherita, creaciones de intenso colorido y pasión, cimentaron una fama. La Goletera fue el libro cuya ”réclame” realzó la obra total de Reyes. Después, una pausa, harto prolongada…, hubiera causado el olvido de una más débil nombradía. Resurge hoy, al fin, el nombre del poeta, cantor de una región, en producción literaria que, si conserva el sello indeleble característico de los libros hermanos, es, sin embargo, el comienzo de una evolución.” La aparición, en 1910, de Cielo azul, vendrá a demostrar, sin embargo, lo equivocado de estas suposiciones.

Acabadas las tareas de publicación de este fallido intento de novela semi-burguesa, Arturo dedica el resto del año al trabajo diario, la redacción de breves narraciones – La Bravía, En el merendero, Entre pencares, La virtud del perchelero, Hombres de bandera, … _ y el cuidado de su salud en las frecuentes crisis que hubo de soportar por entonces.

También la correspondencia con sus amigos  le ocupa buena parte de su tiempo, enviando numerosos ejemplares de Las de Pinto, a los destinatarios de siempre, con súplica de juicios críticos.

A ello alude en carta a Galdós del 8 de marzo del año siguiente: “Como vengo notando algunos errores y omisiones en el reparto de ejemplares de Las de Pinto, me permito molestar a V., rogándole me diga si ha llegado a su poder el ejemplar que he tenido el honor de dedicarle.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.

- “Cartucherita. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga, Tip. De “El Cronista, 1897.

- “El lagar de la Viñuela. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Madrid, Imp. de los Sucesores de Rivadeneyra, s. a. (1897).

- “La Goletera”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1901.

- “Las de Pinto. Novela Andaluza”. Reyes, Arturo. Madrid, R. Velasco, 1908.

- “Cielo Azul. Novela andaluza”. Reyes, Arturo. Málaga. Tip. Zambrana Hnos., 1910.

domingo, 15 de noviembre de 2015

HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL ATENTADO DE PARÍS (13-11-2015).


El mundo entero se siente conmocionado por los trágicos sucesos ocurridos en París este pasado viernes. La barbarie ha sembrado de terror las preciosas y románticas calles parisinas, y los habitantes y visitantes de la “Ciudad del amor”, han sido víctimas de un acto terrorista que marcará “un antes y un después” en la historia actual.



Mi bisabuelo y mi abuelo fueron grandes amantes del mundo  árabe, y se sentían profundamente atraídos por su cultura, sus costumbres, su arte, su lengua, etc.

Arturo escribió muchas poesías de estilo orientalista, y entre sus amigos, lo apodaban cariñosamente “moro”. Tuvo la suerte de trabajar durante unos meses como corresponsal de un periódico malagueño en Tánger, y permaneció en nuestro país hermano, conociendo de primera mano la cotidianeidad, y  el día a día de la vida de los tangerinos. Me imagino que fue en esta etapa de su vida cuando se sintió aún más interesado, si podía, en conocer esta gran cultura.

Por otro lado, mi abuelo Adolfo, fue también un gran estudioso de la cultura oriental, y sus obras están marcadas por hondas influencias arábigo –andaluzas. Una de sus obras, titulada: “Ideario en estampas” (1947), está cuajada de pensamientos muy bellamente expresados sobre la persistencia de lo arábigo – andaluz en nuestro carácter, costumbres íntimas, personalidad y folklore.


Probablemente mis antepasados, si vivieran en la actualidad, buscarían una fórmula diferente para intentar hacer frente al terrorismo yihadista. Probablemente querrían utilizar “la palabra”, en lugar de las armas, para defenderse de estas masacres. Probablemente abogarían por buscar soluciones pacíficas que no ensombrecieran el hermanamiento necesario entre estas dos culturas (la oriental y la occidental), por un lado tan cercanas y por otro, tan lejanas. 

Este masacre terrorista, realizada supuestamente en nombre de Alá, avergüenza a la comunidad musulmana, quienes desprecian estos actos de máxima violencia, de la misma manera que el resto del mundo. 

Todos estamos en contra del “fanatismo totalitario” que lleva años conquistando territorios en Siria, Irak o Libia. 

La humanidad asiste perpleja a este sangriento espectáculo, y vemos como nuestros políticos llevan años sin tomar cartas en el asunto, lo que ha provocado el éxodo de tantos refugiados, que han recorrido miles de kilómetros, huyendo del terror y la barbarie. Han tenido que abandonar sus casas, sus tierras, sus familias, sus trabajos. Sólo buscan la paz y la alegría en sus vidas, sólo buscan nuevas oportunidades, sólo buscan huir del miedo que no les deja vivir tranquilos en su propia tierra. Piensan que un mundo mejor es posible y quieren instalarse con sus familias en un lugar donde se sientan seguros.

Hoy queremos reivindicar los lazos que nos unen a ambas culturas, a través de una poesía de estilo orientalista que mi bisabuelo Arturo escribió, y que queremos dedicar a la ciudad de París.

ROMANCE MORISCO.


Por la puerta Tolaitola
penetra Almanzor, al frente
de sus taifas de andaluces,
de sus rudos bereberes
de sus hábiles arqueros,
de sus ágiles jinetes
berberiscos, que acaudillan
sus bravos almocademes.

Por la puerta Tolaitola
avanza, y al sol, que hiere,
cual con centellas de oro,
sus huestes, brillan sus huestes;
brillan sus ricos liwaes,
sus trompetas relucientes,
los ondulantes penachos
prendidos en los bonetes,
las resonantes lorigas,
los nevados alquiceles,
las marlotas recamadas,
los vistosos gallardetes,
las bandas y las preseas,
del amor dulces presentes;
y en la picas enhiestadas
de los bárbaros zenetes,
cien cabezas de rumíes,
que aún en sus ojos retienen
la última y rencorosa
mirada, que ni aún la muerte
pudo borrar; y tras ellos,
destrozados los arneses,
pero tan fieros y altivos,
y tan en alto la frente,
que más que los más derrotados
los triunfadores parecen,
caminan los prisioneros,
los indómitos leoneses
y los indómitos vascos;
los que no quiso la suerte
contraria, que sucumbieran
al hierro de los infieles,
que arrasaron sus castillos,
que destruyeron sus mieses,
que sus templos profanaron
y osaron a sus mujeres.

¡Gloria a Almanzor! grita el pueblo,
y ¡gloria! gritan, al verle,
en las blancas azoteas,
en los altos minaretes,
y en las verdes celosías
de los áureos ajimeces,
labios, al beso propicios,
labios, que flores parecen.

¡Gloria al Hagib! todos gritan;
más todos, al par, advierten
que nada del gran caudillo
desfrucir logra la frente;
nada su faz ilumina,
nada su espíritu enciende,
nada acaricia su pecho,
nada su pecho divierte,
y en vano la gente grita,
y en vano bulle la gente,
y en torno suyo lo aclama,
que ser dichoso no puede
en tanto suya no sea
la que sus ojos suspende
con los suyos melancólicos;
aquella en la que florecen
dos nítidas azucenas
en el seno; la que puede
hacer llorar a la aurora
de envidia; la que se mueve,
al andar, cual la gacela;
la hija, en fin , del que defiende
la frontera del cristiano,
en la margen, siempre verde,
del Tormes; por la que diera
gustoso cien y cien veces,
de Córdoba sus palacios,
de Medina los vergeles;
las bellas, gala y orgullo
y ornato de sus harenes;
sus aceros más preciados,
sus armaduras más fuertes,
sus más ricas tunicelas,
sus más bellos martinetes,
sus, del huracán hermanos,
rapidísimos corceles;
y es tanto su amor, que diera
por posar su labio ardiente
sobre sus labios de grana,
hasta el polvo que contiene
el rico cofre esmaltado
con ricas piedras de Oriente,
donde el polvo recogido
por sus fúlgidos arneses
en lides cien, atesora;
polvo que guarda y que quiere
derramen sobre su cuerpo
cuando su cuerpo ya entierren.

¡Gloria a Almanzor! gritan todos;
y ¡gloria! gritan al verle
tras las verdes celosías
de los áureos ajimeces,
labios, al beso propicios
labios que flores parecen.

Arturo Reyes.

BIBLIOGRAFÍA:

- Poesía: "Romance morisco". Poesías Escogidas de Arturo Reyes. Edición homenaje de la Caja de Ahorros Provincial. Gráficas San Andrés. Málaga, 1968.

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL ESCRITOR ARTURO REYES Y LAS TERTULIAS EN LA MÁLAGA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX (II).


Mi bisabuelo Arturo, a pesar de ser una persona profundamente tímida, mantuvo una intensa vida social a lo largo de su vida. Prueba de ello es su archivo epistolar con más de 800 remitentes diferentes.

Como escritor ávido de nuevos conocimientos y nuevas inspiraciones, disfrutaba tanto de la compañía de sus amigos intelectuales como también le encantaba poder entablar conversación con la gente del campo o con personajes castizos de algún barrio típico de nuestra ciudad.

Hoy nuestro catedrático D. Cristóbal Cuevas, hace referencia en el libro que escribió sobre Arturo, al investigador malagueño D. Modesto Laza Palacios, y sus observaciones sobre las reuniones literarias en la Málaga de principios del siglo XX…



“Como recientemente ha recordado Modesto Laza, estas reuniones tenían lugar a la sazón en dos locales sumamente populares: el café del Senado, que abría sus puertas en la calle Granada, esquina a Moratín, y la librería de Rivas, situada en la calle de la Bolsa.

Solían acudir con cierta regularidad a tales tertulias – aparte nuestro poeta-, Salvador González Anaya, Paco Luque, Ricardo Barroso, Salvador Rueda, Pepe Blasco y Ricardo León, a quien todos reconocerían con el tiempo sobre todo cuando, en 1915, ya muerto Reyes, fue elegido académico de número de la Española – una cierta preeminencia.

“Aquellas reuniones – escribe Laza- eran muy complejas, pues no tenían presidencia designada y podía concurrir desde cualquier estudiante, como yo, a venerables ancianos, cuya venerabilidad era universalmente reconocida, aunque no ocurría lo mismo con sus opiniones, que eran crudamente debatidas.”

El simple recuerdo de estos hechos basta a demostrar el error de los que suponen, apoyándose en datos de la prensa no malagueña, que muchas veces escribía de oídas, que Arturo, una vez contraída la enfermedad que acabaría con su existencia, se mantuvo perpetuamente recluido en su casa, o incluso postrado en su lecho y esclavo de sus achaques.

En realidad, gozaba frecuentemente, sobre todo al principio, de periodos de mejoría, en los que parecía recobrar el vigor perdido, trabajaba con entusiasmo, frecuentaba sus ambientes habituales y volvía a ser el de siempre, hasta que un repentino agravamiento de sus males lo postraba de nuevo por una temporada. En este alternar de salud y enfermedad ha de transcurrir el resto de sus días, y en ellos, como ya hemos dicho, llevaría a cabo el escritor malagueño una parte esencial de su producción literaria.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Modesto Laza Palacios: “Malagueños olvidados”. Periódico Sur. Málaga. 20.III. 1973.
- Archivo familiar Reyes (ART).