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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

jueves, 14 de abril de 2011

LA ACTRIZ ANA ADAMUZ, ALUMNA DE LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN DE MÁLAGA


Hoy sigo publicando sobre Ana Adamuz, una célebre artista que también estudió en la Academia de Declamación de Málaga y que tuvo un gran éxito en nuestro país…

Fue , sin duda, Ana Adamuz - Anita se la llamaba siempre- una de nuestras más gloriosas figuras de las escenas. Actriz de teatro que destacó en la interpretación apareciendo junto a las más importantes divas de principios de siglo.




Nacida en Escañuela (Jaén) en 1886, es considerada malagueña, pues desde que tenía año y medio vivió en la capital mediterránea. Pasó su infancia en la ciudad de Málaga, iniciándose muy joven en el mundo de la interpretación. Fue Anita una de las alumnas aventajadas de la Academia de Declamación de Málaga donde aprendió mucho.

Muy joven fijó su residencia en Madrid, dedicándose plenamente al teatro, interpretando fundamentalmente papeles dramáticos, aunque actuó también en el género cómico.

Ana Adamuz comenzó sus actividades escénicas en los primeros lustros del siglo XX, destacando rápidamente en obras importantes. Cultivó, sobre todo, el género dramático y puede considerarse con María Guerrero y Lola Membrives, una de las inolvidables creadoras de  La Malquerida” de Benavente.

Durante más de medio siglo dedicada al teatro, se haría interminable la lista de sus éxitos. Entre estos últimos recordemos “Madre Paz” de Joaquín Dicenta (hijo) que le valió un largo y clamoroso triunfo.


Obras dramáticas costumbristas y algunas de “alta comedia” fueron cultivadas con excepcional temperamento por la gran actriz. Ana Adamuz vivió para el teatro mientras sus fuerzas se lo permitieron. También actuó en el género cómico.



Su plenitud artística se extendió durante el primer tercio del siglo XX e interpretó, entre otras, obras de Jacinto Benavente. Entre sus triunfos sobre las tablas, pueden mencionarse “La malquerida” o “Madre Paz” de Joaquín Dicenta.

Su paso por el cine fue muy reducido, interviniendo en cinco títulos: Currito de la Cruz (1926), La hermana San Sulpicio (1934), de Florián Rey, con Imperio Argentina, una nueva versión sonora de Currito de la Cruz (1936), La Dolores (1940), con Concha Piquer y Brindis a Manolete, (1948).




Tenía un temperamento, un nervio y una capacidad intuitiva que la situaron en el primer plano de nuestra escena, puesto en el que permaneció largamente.

Con la muerte de la inolvidable actriz Ana Adamuz en marzo de 1971 desapareció la última de las grandes figuras que se iniciaron en los comienzos de este siglo su carrera. Fue enterrada en el cementerio de la Almudena y el sepelio constituyó una gran manifestación de duelo. Todo el mundo del teatro estaba representado, sin contar el gran número de amigos y admiradores.

 Poco antes de su muerte también se le rindió un caluroso homenaje oficial en Málaga donde existe una calle que la recuerda, localizada en la barriada de Miraflores de los Ángeles.

Bueno, espero que os haya parecido interesante la intensa vida de esta gran actriz, que aunque no nació en Málaga, se crió y se formó en nuestra ciudad.

Continuará…


domingo, 10 de abril de 2011

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A LA SEMANA SANTA MALAGUEÑA 2011. POESÍA: "ANTE UNA DOLOROSA"

Ayer me sentí muy afortunada al poder escuchar el pregón con que Antonio Banderas dio el pistoletazo de salida a la Semana Santa de Málaga. Pude seguirla desde la televisión, y realmente la emoción me embargó.

Creo que la religiosidad puede mover fronteras cuando se conjuga con la justicia social. Y así lo dejaba entrever ayer nuestro ilustre pregonero a todos los estamentos reunidos en el teatro Cervantes.

Y hoy quiero escribir sobre mi bisabuelo Arturo Reyes, que a pesar de ser agnóstico casi toda su vida, vió "la luz divina" cuando en sus últimos años de vida, comenzó a sentirse enfermo y se inició en libros de espiritismo, llegando a creer en la reencarnación del alma humana. Su último refugio y consuelo fue la religión, y todo ello quedó recogido en su libro póstumo “Del Crepúsculo”, un librito de poesías que escribió en sus últimos años de agonía.  


D. Miguel Ruiz Borrego, archivero del Casino de Madrid, colaboró con la Archicofradía de la Sangre, publicando en el boletín informativo nº 5 (Octubre año 2.000), en la "Galería de personajes famosos malagueños", la biografía de mi bisabuelo: Arturo Reyes Aguilar. 










Probablemente, si mi bisabuelo Arturo hubiera sido una persona más religiosa, hubiera escrito saetas a nuestras Vírgenes ya que él adoraba todas las costumbres  populares de nuestra amada Andalucía.











Nota: Imagen de la Virgen de Consolación y Lágrimas (Archicofradía de la Sangre, realizada por el artista malagueño Rafael Ruiz Liébana).

Yo no soy aficionada a la Semana Santa porque no me gustan los tumultos, pero reconozco que, cuando he acudido a algún acto procesional, mis sentimientos han aflorado a flor de piel, porque me gustan los rincones de mi ciudad, las majestuosas tallas escultóricas que componen los pasos, los hombres de trono, orgullosos de portear a sus imágenes por las calles de Málaga; los músicos que ambientan el paisaje con sus melodías, el olor a incienso y azahar que perfuma la atmósfera divina; me gusta el sentir de los malagueños; los “vivas” a la Virgen Dolorosa y al Cristo Crucificado; me gusta seguir a la Virgen de los Gitanos y sentirme una más entre ellos. Me emociona oír: “guapa, guapa, guapa” cuando las Vírgenes pasan a nuestro lado; me gustan los kioscos, vendiendo los productos típicos de la época. Me gusta…

Son tantas emociones juntas las que se conjugan en esos momentos, que nuestros corazones se quedan impresionados y turbados por las maravillas que vislumbramos ante nuestros modestos ojos…

Hoy quiero publicar un poema que mi bisabuelo escribió y que fue publicado en su libro “Del Crepúsculo”. Dice así…


ANTE UNA DOLOROSA.

No sé qué mano pintó tu rostro,
      cándido y bello,
la honda ternura de tu mirada,
la onda luciente de tu cabello.

Quién en los tonos de tus mejillas
      maravillosas,
puso las tintas, que el sol naciente,
de ellas prendado, puso en las rosas.

Quién en ti puso tantos candores,
      tanta hermosura;
no sé que mano plegó, inspirada,
llena de arte, tu vestidura.

No sé que mano realizar pudo
     tan alto empeño,
pero sin duda, mágico artista,
tu faz, tan bella, vió en un ensueño.

Te vió en un sueño resplandeciente
     como una aurora,
allá en las altas regiones puras,
por las que el alma suspira y llora.

¡Oh, Tú, mi Virgen cándida y bella!
      ven en mi ayuda,
ven, que me embarga ya el desaliento,
que de su aliento nada me escuda.

Ven y embellece mi senda árida
       como la arena,
ven, que en mi alma con el hastío
y el sufrimiento, vive la pena.

Haz, Virgen mía, que en Ti mi ruego
no ponga en vano,
que muera, y cuando llegue la hora,
tu imagen pura tenga en mi mano.

      Arturo Reyes.




Nota: Hoy domingo, 10 de abril, los malagueños han podido disfrutar con una imagen inédita de nuestro querido paisano Antonio Banderas, que para seguir la tradición de pregonero, ha portado esta mañana la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre, desde la Iglesia de San Juan hasta la casa hermandad de la Archicofradía, en calle Dos Aceras.











Continuará...




BIBLIOGRAFÍA:

"Del Crepúsculo. Poesías Póstumas”, Arturo Reyes. Málaga, Zambrana Hermanos, Impresores. 1914.


"Galería de personajes famosos malagueños: Arturo Reyes Aguilar".  Boletín Informativo Archicofradía de la Sangre. D. Miguel Ruiz Borrego. Octubre 2.000.


miércoles, 6 de abril de 2011

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A SU AMIGO EMILIO THUILLER. POESÍA: "A EMILIO THUILLER" (DESDE EL SURCO, 1896).

Hoy quiero publicar un poema que mi bisabuelo Arturo dedicó a nuestro notable actor teatral malagueño, Emilio Thuiller. Por su contenido podemos corroborar que ambos mantuvieron una amistad que nació cuando ambos eran jóvenes y aún no habían alcanzado la cima de la fama. Probablemente en sus tertulias, daban rienda suelta a la imaginación, y soñaban con conseguir las mieles del éxito. 

Ambos comenzaron sus carreras a la par, y a ambos la historia contemporánea los colocó en un pedestal, que actualmente se encuentra vacío. Los dos amigos, como otros muchos malagueños ilustres, se encuentran hoy olvidados por todos, y yo me siento en la necesidad de ubicarlos en el lugar que a todos ellos les corresponde en la historia de la Málaga actual y de nuestro país.








Nota: El actor malagueño Emilio Thuiller caracterizado para representar a uno de sus personajes en una obra de teatro.




En el año 1896 mi bisabuelo Arturo publicó su obra “Desde el Surco” y en ella dedica una poesía a su distinguido amigo Emilio Thuiller, quien ya había alcanzado el cenit de la gloria. Mi antepasado, también era considerado en esa época, una persona con una creciente fama como escritor, y prueba de ello es que el libro, de donde he extraído la poesía, fue prologado por el ilustre Núñez de Arce. 

Y esta es la poesía de la que os hablaba…


A EMILIO THUILLER

  Tu has llegado por fin, tú ya has vencido,
tú, por fin, ya tremolas
sobre la cumbre el pabellón glorioso
que fue en la lid tu poderosa égida:
tú ya a tus pies contemplas
los agudos zarzales,
los anchos precipicios, las abruptas
sendas que recorristes conturbado
para poder llegar al deslumbrante      
pórtico de la fama.

  Tú ya recoges de tu noble esfuerzo
el rico galardón, la dulce ofrenda
que el mundo brinda al gladiador que triunfa;
tú ya percibes el sagrado aroma
que dan al aire las fragantes flores
que los jardines de la gloria esmaltan;
tú ya en tus sienes luces
el laurel inmortal; tú ya en tus venas
arder no has de sentir la calentura
que á Tántalo abrasó en los arenales,
tú ya, cuando del sueño en el reposo
volar dejes feliz tu fantasía,
verá aparecer entre las olas
de luz de tus delirios,
la visión adorada
del triunfo conquistado que ya llena
de amor, ungió tu ser; posando un ósculo
celestial en tu frente.

  Tú ya no mirarás como yo miro
brotar de las penumbras
de los sueños fatídicos, la escueta
y amarga decepción, siempre vestida
de ilusiones ya muertas, ni con gestos
de irónico desdén y voz tonante,
te dirá sin cesar: - Todo es inútil,
siempre sujeto a la sangrienta roca
de tu ambición irrealizable, en vano
protestarás contra la aciaga suerte;
para ti no hay más luz que la luz mía,
ni más perfume que el mortal perfume
que el desencanto al florecer derrama;
ni más deleite que el deleite impuro,
ni más templo que el antro donde ofician
la eterna rebelión y la congoja.

.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .   .

  ¿Te acuerdas de aquel tiempo
en que felices,  sin cesar soñábamos
con esos panoramas
en donde tú, más fuerte y más dichoso,
lograste penetrar? Dime ¿te acuerdas
de aquellos días que jamás se esfuman
en mi cerebro, que la noche envuelve?

  Fijos los ojos en distintas cúspides
confiados los dos, nuestro camino
emprendimos al par... No siento envidia
al verte erguirte en la alcanzada meta;
lo que siento es tan solo
ardiente emulación, ansia sin límite
de alzarme como tú sobre la cumbre
que escalar pretendí desde la infancia.

  Tú al levantar el vuelo
lo hiciste tan viril y tan brioso,
que hoy ya te bañas en el éter puro,
entre tanto que yo, maltrecho y triste,
lanzo mis notas desde el árbol muerto
de mi yerta esperanza,
a donde me encadena mi destino,
sin ver a mi alrededor más que desiertas
perspectivas sin luz y sin colores.

.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .   .   .   .

  Perdona si mi voz se alza doliente,
y si al ir á arrancar de mis cantares
el más alegre para ti, he lanzado
una histérica queja en vez de un himno
de acordadas dulzuras; en mi lira
no hay una cuerda que al placer responda:
en ella sólo cantan
el dolor y la duda y la enervante
erótica molicie, que es la fuente
donde el olvido apuro,
cuando entre los escombros
del palacio ideal que alzara un día,
pienso desesperado
que no vale la mísera existencia
ni una de las lágrimas
que desborda en mis ojos y en mi pecho
la contraria fortuna.

  ¡Pero qué hacer! Al comenzar la senda
sin duda Dios en nuestra frente imprime
nuestro vario destino... así es la vida!
y en vano es que rebelde me levante
contra todo iracundo
porque entre tanto que la tierra aliente
habrá noches y auroras,
y tronos y calvarios
y en la lid vencedores y vencidos.

                                   Arturo Reyes.

                                          (Desde el Surco, 1896)


BIBLIOGRAFÍA:

“Desde el Surco”, Arturo Reyes. Madrid. Librería de Fernado Fé. 1896.



domingo, 3 de abril de 2011

D. EMILIO THUILLER, ILUSTRE ACTOR TEATRAL ESPAÑOL DEL SIGLO XIX - XX.

Tras haber dado ya por concluido el Festival de Cine de Málaga, es un momento especial para daros a conocer hoy la figura de uno de los artistas malagueños más destacados en el arte de Talia. Era de nuestra ciudad y quizás hayáis oído hablar de él, pero yo quiero refrescaros su memoria pues es una figura destacada de este blog ya que fue un buen amigo de mi bisabuelo Arturo, con el que siempre mantuvo unas relaciones cordiales, de lo cual queda constancia en el archivo familiar…

Nos referimos a Don Emilio Thuiller y Marín, que fue uno de los artistas españoles más destacados del primer tercio de siglo XX. Nació el 4 de agosto de 1868, en la ciudad de Málaga. De padre francés y madre española, estudió en su ciudad natal hasta convertirse en Perito Mercantil, estudios que realizó debido a que su padre era comerciante y quería que su hijo siguiera con el negocio.






El prematuro fallecimiento del padre cambió totalmente su orientación profesional, ya que Don Emilio prefirió formarse como actor, oficio que ya conocía, pues había participado en representaciones, como aficionado, entre su círculo de amigos.

En una entrevista concedida al diario “La Información”, de San Sebastián, en 1916, le preguntaron cuándo nació su afición por el teatro, a lo que Don Emilio respondió con cierto humor: “Es anterior a mis recuerdos. Yo creo que antes de nacer yo, nació en mí la afición a las tablas”,

A sí fue como Don Emilio vino a Madrid a estudiar, durante tres años, en el Conservatorio de Música y Declamación. De este periodo, Thuiller siempre destacó la influencia que tuvo el gran actor Antonio Vico en su formación, ya que fue profesor suyo.

Su primera intervención en público se produjo en 1887, cuando ingresó, en la compañía de Cirera y Alfredo Maza. Intervino en la obra “La taberna”, representada en el teatro Novedades de Madrid. Se trataba de una adaptación de Emile Zola, en la que él actuaba, como camarero, con un papel de diez palabras.

Debido a sus dotes como intérprete y su porte de galán, fue representando papeles cada vez más destacados. Emilio Mario, otro gran actor español, le contrató para su compañía, y bajo su dirección Thuiller creció como artista.

Su primer éxito como protagonista lo tuvo en 1892, cuando estrenó en el teatro de La Comedia, la obra “La Realidad”, de Benito Pérez Galdós, en la que actuaba María Guerrero como actriz protagonista.





Nota: Fotografía de la gran actriz María Guerrero.

El salto a la fama teatral se produjo con la interpretación del principal papel masculino del drama “Juan José”, de Joaquín Dicenta, estrenado en el teatro de la Comedia de Madrid, en 1895. “Juan José” supuso la irrupción en escena de un nuevo tipo de teatro que incorporaba tintes sociales a los ya habituales dramas. La obra fue muy polémica en la época.


El siguiente paso en la carrera de Emilio Thuiller fue convertirse en primer actor, director y propietario de su propia compañía, algo que sólo podían permitirse grandes actores como Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero.

A lo largo de su dilatada carrera, Don Emilio estrenó obras de los mejores autores españoles, con los que tenía un trato fluido debido a su buen carácter. Entre todos ellos citamos a José de Echegaray, con su obra “Mariana”; los hermanos Álvarez Quintero; Pérez Galdós con obras como ”El tacaño Salomón” o “La de San Quintín”; Jacinto Benavente con su obra “El hijo del Polichinela”; o Linares Rivas, con su obra “Cobardes”.

Don Emilio tampoco rehusó la interpretación de clásicos españoles y extranjeros. Así, encarnó, con mucho éxito, adaptaciones de obras de Shakespeare como “Otelo” o “Falstaff”, para algunos su mejor caracterización. “Falstaff” se representó en el teatro Eldorado de Barcelona, el 10 de julio de 1902. Dos días después en el diario La Vanguardia aparecía esta crítica: “En la interpretación sobresalió el señor Thuiller, que dio al barón de Falstaff una apariencia de vida sobria, pero gráfica. El triunfo obtenido en esta comedia es de los qué pueden apuntarse en la historia de un actor con verdadero orgullo”.

Si en el capítulo de autores con los que trabajó Thuiller la nómina es impresionante, en el de actrices, la lista denota el nivel artístico de nuestro biografiado. Entre sus compañeras protagonistas destacan María Guerrero, la malagueña Rosario Pino y Margarita Xirgú, con la que participó en giras por América.

Otra actriz con la que actuó fue Hortensia Gelabert, nacida en Cuba, profesora del Conservatorio Municipal de La Habana, con la que además de oficio, compartió matrimonio, y veladas inolvidables que la hicieron muy popular junto a su marido en el teatro Lara. Ellos popularizaron la obra de Jardiel Poncela, “Una noche de primavera sin sueño”, estrenada el 28 de mayo de 1927, en la que Don Emilio fue una pieza clave en la promoción del entonces joven Enrique Jardiel.

Como curiosidad, añadamos que Hortensia Gelabert y Emilio Thuiller participaron juntos en la única película que rodó D. Emilio: “La mala ley”, del año 1924, dirigida por Manuel Noriega, y en la que también actuaban Fernando Díaz de Mendoza y José Isbert.

Doña Hortensia Gelabert llegó a tener compañía propia, y tras el fallecimiento de su marido volvió a La Habana, donde falleció en 1958.





Nota: Fotografía de Hortensia Gelabert.

Durante muchos años, Don Emilio actuó en el teatro Español donde compartía la temporada con la compañía de Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero. Tan insignes actores, a veces realizaban actuaciones conjuntas.

Además de su participación en teatros españoles, Don Emilio hizo varias giras por Iberoamérica, por ejemplo, en 1902, 1906 y 1913. El trabajo que suponía preparar y realizar estos desplazamientos era ingente y da muestra de la capacidad de compromiso de Thuiller, que estuvo acompañado por primeras actrices como Ana Ferri o Margarita Xirgú. Visitó países como Argentina, Chile, Perú, Méjico, Costa Rica o el Uruguay.





Nota: Fotografía de Margarita Xirgú.

En la gira de 1906, la compañía la formaban 35 expedicionarios, entre los que estaban los 20 actores y todo el equipo técnico, que transportaba más de 30.000 kilos de material, entre el que destacaban más de cien decorados, muebles y atrezzo. La gira duró 15 meses en los que se visitaron cinco países, con un total de 290 representaciones, con lleno de público en todas ellas. Sólo podían descansar los días que viajaban de un sitio a otro. Don Emilio representó un repertorio de 27 obras de muy variados autores como Echegaray, Galdós, Benavente, Shakespeare, Eusebio Blasco o Rostand.

Una muestra de lo valorado que era Don Emilio en Iberoamérica la tenemos en la opinión del prestigioso escritor chileno Yáñez Silva, que en su libro “Memorias de un hombre de teatro”, comentaba, tras presenciar una representación de Juan José en 1924: “Aquel escalofrío que me causó Emilio Thuiller está presente en mi, cuando lo veo, de mas de cincuenta años, entusiasmando a un público ya un tanto alejado de ese género de comienzos de siglo. D. Emilio ha sido uno de los mejores galanes que ha tenido Europa”.

La personalidad y el talento como actor quedaban reflejadas en la sede de su compañía teatral, en la calle Hermosilla de Madrid, en la que tenía un gran biblioteca teatral, numerosos premios en forma de coronas de laurel de plata y oro, y una galería de retratos al óleo de eminentes actores españoles.

Como muestra de su humanidad, cabe comentar que, en una ocasión, le preguntaron cual había sido su momento más feliz. Sin dudar, Don Emilio respondió que fue ver llorar a su madre, cuando salió a saludar el día del estreno de una obra de Benavente.

También vivió Don Emilio numerosas anécdotas, pero destacamos una sola: En una ocasión le propusieron reiteradamente cantar zarzuela, y aunque el canto no era su especialidad, finalmente accedió. Al intentar entonar, la voz no le salió y siguió vocalizando durante un rato. Al público le hizo mucha gracia y aplaudió sonoramente.

D. Emilio Thuiller ingresó como socio del Casino de Madrid el 31 de octubre de 1910, y junto a Fernando Díaz de Mendoza, fue uno de los pocos socios actores que tuvo el Casino. Si bien, el malagueño, ingresó presentado como perito mercantil, y no como artista.

El actor malagueño recibió un homenaje a toda su carrera el 17 de diciembre de 1931, que tuvo lugar en el Salón Real del Casino de Madrid y supuso un acontecimiento extraordinario por su calidez y cariño que dejó patente la prensa.

El propio Don Emilio remitió una carta a Don Emilio Ortuño, Presidente del Casino, en la que expresaba su agradecimiento por haber permitido celebrar en el Casino su homenaje.

Años más tarde encontramos otra muestra del aprecio del Casino por su socio. El diez de julio de 1934, la Junta Directiva del Casino de Madrid, a petición de numerosos socios, solicitó a Filiberto Villalobos González, Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, la designación de Don Emilio como Subdirector del Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, en base a su “prestigio indiscutible de la escena española, maestro de varias generaciones de artistas dramáticos y a quien su brillante carrera hace acreedor de la distinción que para él se solicita”.

Unos años más, Don Emilio siguió estrenando obras de género dramático y cómico, pero sufrió una apoplejía que le limitó mucho sus últimos años de vida. Falleció en Madrid, el doce de julio de 1940. En su entierro recibió Don Emilio Thuiller el último aplauso emotivo del público, ese mismo público que tantas veces le había obligado a salir a saludar los días de estreno.

La ciudad de Málaga le rindió tributo, rotulando una calle de la barriada de Ciudad Jardín, con el nombre de Emilio Thuiller.


Continuará…

El próximo día tengo la intención de publicar un poema que mi bisabuelo Arturo Reyes, dedicó al gran actor malagueño, al que le unió una gran amistad.


BIBLIOGRAFÍA:

Historia del Teatro Español. Díaz de Escovar, Narciso y Lasso de la Vega, Francisco. 1924.
- Cien malagueños ilustres. Bueno Muñoz, Antonio.
1956.
- Archivo del Casino de Madrid  (Elena de Santiago)