Licencia Creative Commons
Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

domingo, 9 de octubre de 2016

RELACIÓN DEL ESCRITOR ARTURO REYES CON D. BENITO PEREZ GALDOS Y PEDRO ARMASA OCHANDORENA, ALCALDE REPUBLICANO DE MÁLAGA (I).

En la última publicación del blog quisimos introducir a un nuevo e interesante personaje, el alcalde republicano Pedro Armasa Ochandorena, quien apoyó institucionalmente a mi bisabuelo cuando éste, en los últimos años de su vida, pasaba una mala racha económica.

Arturo no dudó en pedirle ayuda a su magnánimo e ilustre protector y amigo, el escritor Benito Pérez Galdós, quien no vaciló ni un instante, en actuar rápidamente y usar sus influencias para que al escritor malagueño le subieran el sueldo en el Ayuntamiento, tras haber ganado el prestigioso Premio Fastenrath junto al también escritor y amigo suyo Ricardo León, y al haber sido además elegido académico correspondiente por Málaga de la Real Academia Española de la Lengua.

La figura de D. Pedro Armasa, que tanto hizo por Málaga, fue olvidada, y en 1937, el callejero  de la ciudad suprimió la calle que a él se le dedicó para denominarla “Camino de Olletas”. Ya en pleno siglo XXI, la situación sigue siendo la misma. Parece ser que este personaje no ha tenido el suficiente "calado y prestigio”  en la historia de Málaga para que alguna Corporación Municipal, sea de la ideología que sea, posteriormente haya tenido el decoro de restituir su nombre en otra vía malagueña. 

Pues bien nosotros no queremos olvidar a este insigne político y nuestro único tributo puede ser recordarlo, para que vuelva a tener vigencia en el presente.

Y como siempre será nuestro ilustre catedrático Cristóbal Cuevas, el que en su libro, nos relate estos hechos…




Nota: Fotografía, de izquierda a derecha, Giner de los Rios, Domingo Lerroux y Pedro Armasa.

“Al llegar el verano, y tras una nueva crisis de salud, su situación económica, siempre tan precaria, se hace de todo punto insostenible. Tal debió ser su angustia que, contra lo que había sido hasta entonces su norma inalterable, decide pedirle ayuda para sí mismo, acudiendo, como tantas otras veces, a Galdós:

”Yo quisiera – le escribe- que V. me prestara su valioso concurso escribiéndole a Don Pedro Armasa que es el jefe, como V. sabe, de los republicanos en la Corporación, recomendándome con el más vivo interés para que haga lo posible, porque en su mano está el hacerlo, porque se mejore mi situación con un aumento de sueldo de alguna importancia. Al hacer la recomendación puede V. referirse, y hasta convendría lo hiciera, a que con motivo del premio que nos concedió la Academia y de nuestros nombramientos, el Banco de España, donde Ricardo León presta sus servicios con tres mil pesetas de sueldo, ha decidido asignarle diez o doce mil pesetas anuales. Es lógico que yo no aspiro a que esta Corporación Municipal me otorgue ni con mucho lo que el Banco a Ricardo, pero sí a que mejore en algo mi situación… Como sé que me honra V. con su afecto, no dudo que accederá V. a lo que pido, y como esto, de conseguirse, tendría que ser dentro de muy pocos días, le suplico escriba a D. Pedro Armasa a la mayor brevedad, mejor dicho, inmediatamente, y para tranquilidad mía le ruego me ponga dos letras acusándome el recibo de la presente.”

El apremio con que esta carta va escrita da idea de lo insostenible de la situación de Arturo, que, en su desesperación y a pesar de sus enfermedades, llega a concebir el proyecto de marcharse de Málaga e incluso de emigrar de España.

“Se me hace imposible la vida –sigue escribiendo a Galdós-, y voy a tener que marcharme a América dentro de este mismo año.” Y añade patéticamente: “Mil y mil perdones por la molestia que le proporciono, pero en este caso depende de Vd. el que me sea posible conjurar mis compromisos y desistir de mi viaje, al que le temo por lo mal de salud que me siento.”

La respuesta de Galdós no se hace esperar, y en ella resplandece todo el fondo de honda y entrañable humanidad que late en las entrañas del maestro:

“Mi muy querido amigo: En este mismo momento recibo su carta del 31 y me apresuro a escribir a D. Pedro Armasa, como V. desea. Le adjunto la carta para que llegue a manos del Sr. Armasa. ¿Es bastante expresiva?  Puede V. creer que ansío de todo corazón den mis gestiones algún resultado práctico, y que, si en mi mano estuviera, colmaría con creces las justas y legítimas aspiraciones de V. Su carta, amigo mío, me produce una gran tristeza, un hondo desconsuelo.”

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:


- “Arturo Reyes. Su vida y su obra. Un enfoque humano del andalucismo literario”. Cuevas García, Cristóbal. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Obra Cultural. C. S. I. C. 1974.
- Enlace fotografía: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada