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Archivo Arturo y Adolfo Reyes Escritores de Málaga por Mª José Reyes Sánchez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

jueves, 17 de marzo de 2011

LA ACTRIZ ROSARIO PINO, ALUMNA DE LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN DE MÁLAGA (5ª PARTE)

Bueno vuelvo a retomar de nuevo el blog después de unos días de bastante ajetreo que me han impedido seguir escribiendo sobre la vida de nuestra gran actriz malagueña, Rosario Pino. Quiero seguir publicando una preciosa crónica que localicé en la hemeroteca del ABC perteneciente a la Revista Blanco y Negro, en la que un colaborador llamado F. S., dedicó a la ilustre malagueña, varias páginas de la publicación con el objetivo de rendirle un caluroso y rendido homenaje cuando ella falleció. Le dedicaron varias páginas, y así termina …




“No fue Rosario Pino una actriz dramática; aunque llegó hasta la “Fedora”, una actriz trágica; ella era elegancia, finura, distinción, matiz, la verdadera actriz de la comedia, de aquella comedia que culminó desde la segunda mitad del siglo XIX – comedia y drama- hasta un poquito antes de los vanguardismos efímeros, desde “Las damas de las Camelias” hasta  “La Parisina”, de Becquer; desde las comedias de Battaille hasta las “Rosas de Otoño”, de Benavente, y “Concha, la limpia” de los Quintero.




Era, entre nosotros, la representante más alta de un gran modo de teatro que, porque no se ha ido del todo, aunque pudiera volver. Pudiera volver, cuando ella ya no existe.

Rosario Pino fue famosa y no fue feliz. El sino que persigue a los grandes artistas, a los que no quieren plegarse a las circunstancias favorables, a los que no utilizan recursos ajenos a su arte, a los que no pueden unir al entusiasmo soñador una codicia negociante.
Todos estos elementos la persiguieron en muchas ocasiones de su vida y dueña de compañías, directora de arte y no organizadora mercantil, supo del dolor de las malas temporadas, y se acilaró con la hiel del desengaño. Y ha muerto. Abre el telón con una riqueza de ruido, ruido de aplausos, para dejar el recuerdo de su estela gloriosa en el mar de nuestro teatro. Pero lo que se escribe en el mar…

Quien esto compone pudiera decir mucho de su arte porque la vio de cerca, en escena, en las mismas tablas, trabajando con ella cuando en una de beneficio

-      ¡recuerdo imborrable!- le hizo el Lucio de “El genio alegre”, en un teatro de Barcelona. Pero así como entonces tardaba y no podía darle la réplica, distraído en admirarla, convertido en espectador en vez de interlocutor, tampoco puede ahora, conmocionado por la pena, hablar  de aquella ilusión de arte que se disipó. Aquellas campanas de “El genio alegre”, que repicaban a gloria en su voz, han enmudecido para siempre.



Nota: Fotografía del gran actor Emilio Thuiller

Hay toda una familia de artistas a quienes llega, como algo familiar e íntimo, el pésame por la muerte de Rosario. Emilio Thuiller, que fue el partenaire más identificado con su arte y el galán que mejor sabía servirla, Jacinto Benavente, que cuando vaya a jugar al ajedrez a los camarines de sus nuevas amigas y protegidas - ¡Oh, generoso e indulgente Jacinto!- , no podrá nunca olvidar a la que fue compañera e intérprete feliz de sus mejores triunfos, Serafín y  Joaquín Álvarez Quintero, hermanos en buen andalucismo de la actriz genial. Con ellos todo el teatro.




La Golondrina de Malvaloca se ha vuelto a rajar, y dobla a muerto por última vez  ¡Y ya nunca podremos fundirla de nuevo!”.


F. S.


La crónica ha finalizado y no puedo indicaros el nombre del autor ya que firmó sólo con sus iniciales. Pero el contenido de sus palabras me han resultado tan emocionantes que al leerla me he sentido obligada a transcribirlas. Espero que os haya gustado.






Nota: Esta semblanza publicada pertenece al interesantísismo "Diccionario Akal de Teatro", cuyo autor es Manuel Gómez García. Editorial Akal. Año 1998.


En los próximos días os presentaré a otros personajes malagueños ilustres del siglo XIX – XX que espero sean de vuestro agrado y que tuvieron gran vinculación con la Academia de Declamación.

En el día de hoy quiero mostrar mi agradecimiento a una mujer muy especial, a la que tuve el placer de conocer hace ya casi tres años y con la que comparto muchas momentos de mi vida. Su nombre es María Haydee, pero la llamamos Heidi y esta tarde voy a tener el honor de oírla recitar un poema muy bonito que mi bisabuelo Arturo Reyes dedicó a la mujer, titulado: “Tu”, en un acto que celebra el Ayuntamiento del Rincón de la Victoria en homenaje a la Mujer. Como os imaginareis no faltaré y seguro que me emocionaré mucho porque en ese momento se conjugarán muchos sentimientos en mi interior que no sé si seré capaz de controlar.

Gracias Heidi por tu amistad, tu alegría, tu bondad, tu lealtad, toda tú...

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:
- Revista Blanco y Negro- F. S.- 16-07-1933. Hemeroteca ABC. Pags. 19-23.

sábado, 12 de marzo de 2011

HOMENAJE DEL ESCRITOR MALAGUEÑO ADOLFO REYES A LA MUJER. OBRA: "ENSAYOS MORISCOS". TEMA DE LA TAPADA. AÑO 1936

Deseo seguir realizando un homenaje a todas las mujeres, a las que la sociedad no visibiliza en su justa medida, dedicándoles hoy esta publicación…

Son mujeres amas de casa, mujeres cuidadoras, mujeres profesionales, mujeres intelectuales, mujeres doctas, mujeres inventoras, mujeres mayores, mujeres campesinas, mujeres investigadoras, en definitiva … MUJERES.

Y para ello quiero referirme hoy a mi abuelo Adolfo Reyes porque él, en su obra “Ensayos Moriscos”, obra publicada por primera vez en el año 1936, desnudó a la mujer de sus ataduras y de su ropaje, para ubicarla en el lugar preferente que le corresponde en la Historia.







Según refiere su hijo José Carlos, en la Nota preliminar que escribió, en la reedición de los “Ensayos Moriscos” en el año 2.000 por la Editorial Aljaima (Málaga), mi abuelo Adolfo, “con delicadeza y valentía, se aproxima en un intento de comprensión y definición de la mujer andaluza y por ende española; a esa Tapada, que en su ropaje se ignora a sí misma. Desde su atalaya de escritor, va despojando a la Tapada de sus velos en un análisis perspicaz y detenido para conocer ese alma que tanto ropaje disimula e introducirse en su intimidad. Con una prosa madura y lenta se acerca a la efigie de la mujer escrupulosamente vestida que tardó centurias en despojarse de sus vestiduras y va recorriendo a lo largo de este ensayo, su evolución espiritual a lo largo de los siglos.”

Estas eran sus palabras…

“En las líricas griega y romana, y en la árabe, que ha influido en la nuestra por infiltración, a la vez popular y culterana, no ha sido la mujer la que ha conmovido más profundamente al poeta. Al repetir nuestros escritores, sin sentirlo, las voces de su arrebato, falsearon su propio ideal atribuyéndole los rasgos de otra imagen. Por esto todas las heroínas de nuestra literatura tienen un inconfundible aire varonil. Hombrunas, y muchas veces vestidas de hombre, errantes y violentas, siempre más rebeldes que rendidas, son las damas de nuestro teatro clásico. Lope, que derrama sobre este tipo único infinidad de nombres, sólo logra vivificar con esencial feminidad a la Dorotea, porque es la mujer de su vida y no de su arte. Todos los exquisitos conceptos amatorios de la comedia antigua demuestran esta confusión. Cuando en ella la mujer sustituye al mozalbete, que la representaba en la farsa primitiva, el galán sigue hablándole como a un ser de sexo indefinido.

La erudición ha cerrado el paso, por esto, a la natural influencia de la mujer en nuestra lírica; la ha mantenido apartada de ella, desconcertando a los fríos poetas virgilianos, que, sin comprender la razón de su indiferencia, se han vengado con sarcasmos superficiales. De aquí el soneto a doña Elvira. A causa de su falso lenguaje amatorio, que parecía dirigido a un personaje invisible, no lograron nuestros ingenios del Siglo de Oro conmover ni desvelar a la tapada. Se acercaron a ella con recelo y se separaron con jactancia, pero en ningún momento les interesó su espíritu. Su vida no traspasó nunca para ellos el ámbito reducido de la momentánea aventura. Por esto, para que no se desvanezca su figura al intentar descubrirla, para tocar bajo el manto su corazón oprimido, para escuchar su queja ahogada por el rebozo para indagar, en fin, por qué odió tanto y casi llegó a destruir la sociedad en que vagó por siglos como un fantasma sin sagrado, el que sienta ahora curiosidad por su psicología e influencia, tiene que cerrar los libros de sus amantes, que la poseyeron sin conocerla, cegados por la honra y el humanismo.”

Como podéis observar, era mi abuelo un amante de la figura de la mujer. Se puede estar de acuerdo o no con él, pero lo que no hay duda es que  “Ensayos Moriscos” es una obra rica de sugerencias e ideas originales y personalísimas, con una gran cantidad de ideas que aborda, cuestiona, resuelve y abandona sin alarde, en breves y acertadas frases. Necesita ser leído pausadamente, saboreando con fruición y detenimiento cada uno de los pensamientos que el autor va desgranando en su transcurso.

Ejemplares de esta obra se pueden localizar en la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca del Museo Etnográfico de Valencia (Sección: Mujeres), la Biblioteca del Casino de Madrid y diferentes bibliotecas relacionadas con el mundo islámico así como en las Universidades.

Para terminar hoy, un día tan especial para mi como es el 12 de marzo, quiero rendirle un pequeño homenaje a dos personas importantísimas en mi vida como son mi hijo Pedro, un regalo del cielo y uno de los motores de mi vida, que cumple hoy 11 añitos. Él se ha convertido en un seguidor de este blog con el único objetivo de animarme a seguir escribiendo.

Y no puedo olvidar a Tita Mercedes, que hoy cumple 90 años, una mujer ejemplar donde las haya, llena de cariño, afecto, bondad, que siempre ha sido un importante bastión para todos sus familiares y a la que podríamos definir como un modelo y ejemplo de mujer trabajadora, a la que hoy todos sus familiares vamos a rendirle un sentido homenaje. Yo desde aquí también quiero rendírselo.

Va por vosotros Pedrito y Mercedes…

Continuará….

BIBLIOGRAFÍA:

“Ensayos Moriscos”- 2ª Edición-  Adolfo Reyes. Editorial Aljaima (Málaga). Año 2.000.

martes, 8 de marzo de 2011

HOMENAJE DEL ESCRITOR ARTURO REYES A LA MUJER ANDALUZA: POESIA "TU". DEDICADA A MI AMIGA TANIA

Hoy 8 de Marzo es un día muy especial para este blog, porque celebramos el Día de la Mujer, un día muy especial para todos y todas, un momento para reflexionar sobre el papel que las mujeres tenemos en nuestra sociedad actual. Creo que somos un pilar muy importante y que sin nosotras este mundo no podría funcionar de forma eficiente por lo que debemos seguir ejerciendo nuestro papel en la historia con todo nuestro apasionamiento y tesón, cada una con su punto de vista, cada una con su identidad personal, pero todas unidas por un mismo proyecto “la consecución de la igualdad de oportunidades” para todos.










También es muy especial este día porque quiero rendir un pequeño homenaje a una gran amiga y compañera de trabajo. Su nombre es Tania, y hoy es su cumpleaños. Desde que tengo la suerte de conocerla, hace ya varios años, me lleva sorprendiendo diariamente, pues tiene todos las cualidades que toda mujer querría poseer: bondad, lealtad, simpatía, arte y salero andaluz, gran expresividad, ocurrencia, cariñosa, conciliadora, mediadora, trabajadora y para el final dejo su belleza, que aunque sorprende a todos, es una nimia cualidad de todas las que ella posee., y para ti como ejemplo de mujer y además andaluza van dedicados estos versos de mi bisabuelo Arturo Reyes. Gracias compi por todo…


¡Va por tí!...

          TU


Tú eres la compañera, la bien amada,
la que vierte en las brumas de mi camino
la claridad celeste de su mirada;
la que, buena y hermosa y enamorada,
lucha cuando yo lucho contra el destino.

Tú lloras en silencio también si lloro;
cuando yerto y rendido y desesperado
en mis luchas sin tregua la muerte imploro,
tú de tu amor del alma todo el tesoro,
generosa me ofreces, siempre a mi lado.

Tú tienes en la frente la alabastrina
nitidez de los pétalos de la azucena;
tú tienes en los ojos la luz divina
con que el astro de plata blanco ilumina
del lago adormecido la onda serena.

Tú tienes en tu acento sonoridades
que en mi espíritu engendran santas delicias,
y llenan cadenciosas mis soledades;
tú solamente calmas mis tempestades
con los blandos arrullos de tus caricias.

En el mar proceloso de mi existencia
tú eres mi única playa, mi único abrigo;
de mis últimas flores la última esencia;
astro de melancólica fosforescencia
en la noche insondable que va conmigo.

La que con sus halagos al alma aquieta,
la que el tósigo endulza de mis pesares,
lazo que a la existencia fiel me sujeta;
¡tú eres la clara fuente donde el poeta
bebe el ritmo más puro de sus cantares!

Jamás de las traiciones vibró en tu seno
la silenciosa víbora su áspid ardiente,
ni emponzoñó mi vida con su veneno;
ni cobarde ni impuro, ni al bien ageno
jamás un pensamiento surcó tu frente.

A ti que, en el sendero de mis dolores
cuando gimo postrado por la fatiga,
me duermes con el cántico de tus amores,
y mi senda iluminas con los fulgores
del sol de la esperanza ¡Dios te bendiga!


                                      ARTURO REYES.


                              (Desde el Surco, 1896)




¡Espero Tania que te haya gustado! ... 


Continuará...




lunes, 7 de marzo de 2011

ROSARIO PINO, ACTRIZ TEATRAL MALAGUEÑA-VÍSPERA DEL DIA DE LA MUJER - 4ª PARTE



Hoy en vísperas del Día de la Mujer quiero comenzar a celebrarlo, y voy a seguir publicando sobre la ilustre actriz malagueña Rosario PinoMujer de humilde cuna que dedicó su vida a trabajar y a ser embajadora de la cultura en nuestro país y en  Latinoamérica.




NOTA: ¡Que guapa, elegante y distinguida está nuestra artista en esta antigua postal! ...


En homenaje a la gran actriz, voy a seguir publicando la crónica que encontré navegando por Internet, en el que la Revista Blanco y Negro en junio de 1913, rinde un sentido homenaje a la actriz por su fallecimiento. Está firmado por F. S., persona de la que desconozco su identidad pero que me encantaría saber quién es, quizás… un actor y escritor de origen madrileño o afincado en Madrid, que la conocía muy bien y al que se le veía muy afectado por su fallecimiento.



Bueno proseguiremos con la crónica…


"El champaña, eso es lo que representaba Rosario Pino en nuestra escena. Vino con la comedia del bulevar; esa comedia francesa y cosmopolita que llenaba los teatros del mundo.

Al realismo burgués, y a ratos campesino de nuestro teatro, le llegaban un aire mundano, aristocrático y galante galopando sobre las nubes, por encima del Pirineo. Y esa Europa que venía nos las traía Benavente, sobre sus hombros tan menudos y tan fuertes en la historia de nuestro teatro contemporáneo.




Y la muchacha andaluza, la chiquilla malagueña que no dejaba de ser española - ¡Y tan española! -, que se había iniciado en la zarzuela, donde aprendió, como casi todos nuestros grandes artistas, la variedad realista y pintoresca de su arte, pasaba de la música al verso, sin dejar de ser música, en su inolvidable creación de “La Praviana”, de Vital Aza; a ser la mocita casera, muy de su tierra, un alma mora cautiva en “Las Flores”, de los Quintero; y era después la dama un poco demimondaine de “El Adversario”, de Corpus, y luego, todas las heroínas del teatro psicológico de Benavente, hasta representar en “La Cursi”, al iniciarse el siglo XX, la transformación de las señorita provinciana que se convierte en la Señorita Madrid.

Todo en ella era distinción y buen hábito. Buen hábito, porque había aprendido en la Academia de Declamación de Málaga, con Narciso Díaz de Escovar, el maestro andaluz, que le quitó de la boca el ceceo de su región, sin darle las jotas de hierro y las elles amartilladas del castellano castizo.

Por eso si podía con los versos de “Don Gil de las Calzas Verdes”, podía también descastellanizar su dicción en las obras traducidas, en un idioma español - el español de todo el mundo que conquistó España, que es la sal del castellano mezclada con miel cuando aprenden a decirlo labios andaluces.

Buen hábito – importa repetirlo- porque se había iniciado en las zarzuelas donde la variedad se opone a la momificación y al amaneramiento. Intuición, de tal fuerza, que ella, que era una burguesa andaluza, que amaba con profusión y gustaba de comer sus gachas – sus poleás- y beber el áspero frío del gazpacho. Sin embargo en la escena, no tenía brazos sino manos para partir las crevettes de la cena galante de “Divorciémonos”- ¿lo puede olvidar el gran Emilio Thuiller? – como el más distinguido de los gourmets y llevarse la flor roja de la boca al cristal del champaña, que ponía lumbre de oro en sus “claras pupilas de estrella”…

                                                                         F.S.

(...)

BIBLIOGRAFÍA:
- Revista Blanco y Negro- F. S.- 16-07-1933. Hemeroteca ABC. Pags.19-23.

(http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1933/07/16/019.html).

Continuará...

sábado, 5 de marzo de 2011

LA ACTRIZ ROSARIO PINO, ALUMNA DE LA ACADEMIA DE DECLAMACIÓN DE MÁLAGA (3ª PARTE)

No quiero finalizar la publicación sobre la famosa actriz teatral malagueña, Rosario Pino, sin dejar de referirme a un artículo que publicó la revista Blanco y Negro y que se encuentra recogida en la Hemeroteca del ABC.

Me ha parecido tan emotiva y expresiva que creo puede aproximarnos a nuestra gloriosa actriz malagueña.


                              

Dice así...

UNA GRAN PÉRDIDA PARA EL ARTE NACIONAL.

" En su casa de Madrid y cuando descansaba de una larga campaña en provincias terminada no hace aún dos meses en el teatro Maravillas de la capital de España, ha muerto Rosario Pino. Su nombre ilustre llena toda una época de la Historia de nuestro teatro; su arte de maravilla – grande en todo- y sin par en la comedia-, maestra incomparable del matiz, soberanamente plena de ingénita distinción, deja la escena española un reguero de luz inextinguible descanse en paz la genial y excelsa artista.

Rosario Pino ha muerto. Rosario Pino ha muerto. Rosario Pino ha muerto. Escribiría la frase muchas veces; no sé escribir otra; la repetiría hasta quedarme mudo de llanto, como la he ido gritando por las calles llenas de sol, el jueves, día de corrida de gala, cuando me decían la noticia se me quitó las ganas de ir al coso taurino. Fue aquí, en la redacción, donde había venido a buscar a unos compañeros, y por la electricidad del teléfono me cayó el rayo de la mala nueva. Me eché a la calle buscando a alguien a quien decírselo, que me dijera a su vez que era mentira.

Entré en los cafés de calle Alcalá buscando a los cómicos. Rosario Pino ha muerto. Rosario Pino ha muerto. Rosario Pino ha muerto. Me lo repito aún para convencerme de que es verdad para que la certeza aniquile todo resto de porfiadas esperanzas, que había de ser al fin desesperado, Rosario Pino ha muerto y el teatro español está de duelo. Cuando nadie podía tenerlo, en el otoño jugoso y maduro de esta mujer, que tenía en la luz de los ojos refugiada la primavera de su espíritu, los ojos se le quedaron inmóviles y abiertos, mirando al más allá y la piedad compasiva los cerró para siempre.

Luego, cuando hemos sabido lo que nunca pensamos, que tenía sesenta y tres años, hemos creído que el tiempo se había vuelto loco para dar de repente un salto mortal. Porque Rosario Pino tenía de plata la cabellera, que nunca quiso teñirse, y rara vez se cubrió con una peluca; pero sale la juventud a su rostro expresivo, la plata no era Luna de noche, sino clara Luna de amanecida. Rosario nacía todas las mañanas al alba de su arte. Sus ojos lo iluminaban todo de luz nueva. Sus ojos de jaspe; paradojas de un raro jaspe brillante; jaspe verde, jaspe atigrado, jaspe de Siberia, jaspe florido; sus ojos, que tenían un reflejo de aguas marinas, que se aclaraban de asombro y se oscurecía con una plenitud de sombra caliente es la emoción; sus ojos, que en el enlace de las pausas, suma quieta de la represión que viene, tendían la cadena brillante de los puntos suspensivos. Para ella, presintiéndolo, soñándolo, copiándolo, quizás - ¿qué sé yo?-compuso sin nombrarle, sus versos el poeta:

“… es maligna y bella,
cuando mira vierte viva luz extraña
se asoma a sus húmedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal del champaña.”

(...)

                                                                     F.S.

BIBLIOGRAFÍA:

- Revista Blanco y Negro. 16-07-1933. Hemeroteca ABC. Pags.19-23.

(http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1933/07/16/019.html).

Continuará...



martes, 1 de marzo de 2011

ADOLFO REYES Y LA FIESTA DE ANDALUCÍA: PREGÓN

Hoy quiero seguir recordando a nuestra tierra, Andalucía, y para ello nada mejor que publicar este documento que encontré en el archivo familiar en el que podemos ver como mi abuelo Adolfo Reyes, se deleita escribiendo sobre nuestra tierra y nuestras costumbres…

Espero que os guste…




PREGÓN

Alléguense acá los hombres chapados y buenos, que suspiran por el tiempo perdido, y miren si les contenta la doctrina y suceso, ya que no el estilo, de esta grande historia.

Pudiera yo contarla, en vez de escribirla: me rodearán el jaque y la moza; aquél, bien plantado  como un pino; ésta, la mano en el cuadril, inclinado el busto, sonriendo y mirando de soslayo a quién atrás la requiebra; y escuchándome aprenderían todas las fuerzas que hace el amor, y que no es cosa para juego; pero no tengo voz para romances y difícil cosa es darle letras a tal auditorio.

Vea la vieja encorvada y ociosa, que por la calle de San Juan paseó su juventud y en el muro de las Catalinas gozó sus amores, si no tiene alguna nieta marisabidilla que supiera leerle este papel, dando tono a las picardihuelas; y si lo escucha, y en su memoria reconoce las personas y casos que cuenta, apruébelo a la niña, para que yo mantenga crédito de veraz en las generaciones futuras.

Pues aquel que fue mozo de empuje, rematado en locuras de amor, faro y techo de sus amigos, preocupación de valientes; aquel huracán de la honra que desde las playas de San Andrés hasta las del Palo afiló su faca en las arenas, y qué aún se mantiene como torre firme en la cumbre soberbia de sus hazañas; hágame también leer, y falle si no es pura verdad toda la trama de esta historia, y el  estilo digno de sus héroes, que si no lo fuere yo me avergonzaría de su desautorización y mi malogro.

Deletréenme también los muchachos para que, sin apartarse de la escuela de sus picardías, cursen esta asignatura de la gloria y bizarría paternas. Nadie pase de largo sin atenderme, pues cuento lo que nadie ha dicho; trato de personas que todos estimaron, y recuerdo sucesos que asombraron a la ciudad.

Esta es, por fin, la historia de la “Rita y el “Guarriro”, gitanos famosos, decoro y orgullo de nuestra tierra. Aquí se declara por despacio cómo eran de estampa y de corazón; las maneras en que se amaron; las dichas y desdichas que tuvieron; la temprana muerte de Rita; ¡aquella flor cerrada en la mañana!¡ aquel lucero apagado  en la tarde!, y todos los extremos de dolor de su hombre, por quién cantó la ciudad toda:

¡Ya se me murió mi Rita
 bonita!
¡Ya se murió mi tesoro
de oro!

Tomen aquí ejemplo los enamoradizos de hoy de la voluntad de un fiel amante; aprendan cómo el amor batía, doblaba y arrastraba toda idea o sentir opuesto, y no era un hombre alfeñicado y temeroso, sino en un terne ilustre y sin tacha, en quien se hizo carne la generosidad y la guapeza, y al que los injustos cielos pagaron con el más fiero dolor de que hay memoria.

Si mis palabras os conmueven y me nombráis en nuestra ciudad cronista de casos novelescos, me honraréis tanto como si fueseis docta Academia, pues para lo que intento narrar: vida de gente llana; empresas de varones nobles, pero sencillos; cariños de mocitas zalameras; consejo de viejas maliciosas; sufrimientos  de finos amantes , ¿cuál más experimentada opinión que la vuestra, ni  qué aplauso más halagüeño? ¿Para quién os he de retratar, sino para vosotros, pues los extraños más se divertirían que conmoverían con vuestros gestos y aptitudes, más os mirarían el traje que a la cara? Antes enmudecería yo que hacer reir a nadie con vuestras tristezas. No menoscabaré ni vuestra fama ni mi sangre. De vosotros vengo y a vosotros voy.

Estimad mi desvelo, pues declaro lo que todos callan, y que sin mí se olvidarían. Entre todos los historiadores de nuestra tierra, yo soy el único que os cuento los sucesos de amor. Si os interesan, hacédmelo sentir, que no me queme la ceja para vuestra conformidad solamente, sino también por mi provecho.

Como soy mozo, y no alcancé los tiempos mejores de que hablo, para describiros con verdad, he tenido que vagar por las calles, preguntando a los viejos, arrancándoles suspiros, quejas y lágrimas, a remover sus recuerdos, como otros narradores al ojear papeles archivados levantan una nube de polvo.

Adiós y pasad todos una alegre vida: nada os dé cuidado ni congoja; nada os importe ni os abrume; nada temed ni nada esperad, pues lo único cierto de esta vida es la muerte.

                                                         ADOLFO REYES.


*Artículo periodístico (No aparece consignado el nombre del periódico ni la fecha de publicación).

Continuará...